miércoles, 8 de julio de 2026

Calor Divino

En Sueño Profético decían:

No vive mejor el joven que el que más años tiene; ni el niño que riquezas le rodean; ni el viejo bien vestido; ni la mujer que todo tiene, empezando por dinero y terminado por brillantes montados, que luego va luciendo y provocando deseos para que busquen el pecado.

Pues con todo lo ya dicho, ninguno vivirá bien si a Dios no lleva acunado.

El niño sentirá frío, pero no porque no esté arropado con pura lana hecha trapos. El niño sentirá el frío si no tiene una mayor que lo arrope con sus brazos, porque sienta Amor a Dios.

Si el joven anda y anda de mejor sitio en mejor, a lo que mejor él llama, si no siente este Amor, se le habrán pasado los años, viviéndolos lo peor.

Ya queda el viejo sin dejar su caserón y sus objetos de siglos, y dos o tres que le sirvan: ¡Esto aquí! ¡Allí esto no! Si no tiene quien lo cuide llevando dentro este Amor, morirá en la miseria, sin que lo acune este Amor.

Como final del Arrobo, la joven con abundancia de joyas, si no siente este Amor, tiene que sentir cansancio al pensar: “Ya de todo tengo, pero me falta lo barato que no tiene precio”.
  
El que tiene esta mercancía que no tiene precio, la tiene en lo más hondo de su pecho, y no la cambia ni la da, por no haber ningún precio al que se pueda comparar.

Desperté, oí:

Todo lo que valor tiene porque el hombre lo valora, no te sirve, si no tiene Amor de Aquí, de esta Gloria.

¿Cuántos niños se ven solos, con dinero y con grandezas?

Solos de Amor del mayor, porque a este Dios lo desprecian.

¿Y ancianos que no mueren porque no llegó su fecha y tienen grandes valores?

A éstos los ves en rincón y con frialdad tan fea, que no deseas tener tú de viejo esas grandezas.

¡Hombres que están noche y día quemando y mojando dinero, y viven sin alegría!

Les falta vivir presencia de este Amor, que da la Vida.

El hombre desea al hombre según como vea que gira.

Y no sabe que vivir es, tener siempre contigo a alguien que sienta este Amor que manda Calor Divino.

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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

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