lunes, 15 de junio de 2015

Aprende a amar como el niño

En Sueño Profético decían:

Si estos Escritos no fueran verdad, no pondrían al hombre inquieto: al que no quisiera que de Dios se hablara como Vivo y Poderoso. Si esto no fuera verdad, no habrían perseguido al Comunicante, porque al no ser verdad, la persecución habría podido. Pero aquí han quedado los demonios unidos, y el Poder de Dios los deja dormidos, y ya, puertas solas se abren al que Dios ha elegido.

¡Este caso, hoy único por su diario arrobo! Y Dios manda que sea escrito para que no se pierda lo que en arrobo le han dicho. ¡Que el Instrumento no escribe todo lo que ha visto y oído…! Porque la materia es exigente: o abrevia o demora, o se cansa por la fuerza del no, que esta despierto hasta que Dios lo duerme.

Dijo uno:

Son las cosas del espíritu,
tan sencillo el comprenderlas,
que por sencillas que son,
pocos quieren aprenderlas.

Es hombre es analfabeto
en el mundo sin materia,
y se hace roca dura,
y Enseñanza no le llega.

Dios Hombre tuvo que decirles a los hombres:

“Haceos niños, y entraréis en mi Reino. Olvidad vuestra sabiduría cuando Yo os esté hablando. No pensad que Yo hago mal, pensad que no Me comprendéis. Si hacéis este pensar, podréis ir enseñando”. 

Desperté, oí:


¡Cuántas veces Dios repite,
que para entender sus Palabras
no hace falta
la sabiduría del hombre!

Porque si hiciera falta,
Dios no les hablaría a los hombres.

¡Cómo pensar que Dios hable
para que aprendan los cultos;
y a los que viven cumpliendo sus Leyes,
Dios los desprecie por rudos!

Dios, lo único que pide,
es que le entregues tu espíritu.

Diciéndole: “Señor,
que yo sea vasallo tuyo,
que me entregue como madre
a niño recién nacido”.

“Señor, yo quiero
comprender lo que Tú escribes,
aunque me falte enseñanza
de la que el hombre exige”.

“Señor, si el amarte,
más comprende,
yo te prometo Señor
que comprendo sin que hables”.

“Porque la madre comprende
sin que el niño le hable”.

¡Es el Amor el que dice
que el niño ya tiene hambre!

¡O que necesita brazos
que él se sienta apretarle!

Las cosas de Dios se entienden
sin que nadie haya mediado.

Es algo que va por dentro,
como el niño
cuando le acunan los brazos.

Que sin hablar, sin andar
y sin que tenga ni un año,
ya comprende al mayor,
y con la madre mantiene
hasta diálogo.

Aprende a amar como el niño
y olvida al catedrático.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C4