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martes, 24 de marzo de 2026

Aprende lo que es la vida

En Sueño Profético decían:

Si no hubiera otra Vida no tendría vida la vida de materia. Si no hubiera Dios no viviría la Tierra.

Dijo uno:

Tan sólo con este pensar, caería el hombre en la cuenta de que si Dios no mandara vida la Tierra sería la primera en quedar muerta. Si Dios no mandara vida el hombre no podría vivirla. El hombre puede quitar la vida de lo más chico, que es el cuerpo, pero al espíritu no llega. Si el hombre pensara esto ya diría: “Vive Dios porque viven las estrellas y viven también los mares y el Sol presenta su fuerza sin que detengan sus rayos los que aún estamos en la Tierra”.

El hombre debería de pensar que es vida quien mantiene Vida Eterna. Si el hombre su propia vida él no puede detenerla, ¿cómo él va a mandar vida a lo que vive en la Tierra?

Desperté, oí:

Aprende lo que es la vida y cuida un poco de ella.

Que el Dueño de la vida luego te va a pedir cuentas.

Como se las pide el dueño al que la finca lleva.

¡Qué sencillo es lo sencillo cuando en sencillo lo dejas!

Y qué trabajo y que lío el hombre ahí se inventa.

Con la grandeza que es decir “Dios es el que manda la vida”.

Para que la misma tierra tenga que decir “Dios mío, sin vida no doy cosecha”.

Y los mares sientan ira de ver cómo a Dios desprecian.

Cuando suben esas olas con la vida que Él les deja.

Que si no mandara vida, muertos los mares ya eran. Y quedarían sin cubrir por negarles la Tierra.

Todas las vidas de ahí de éstas tienen que vivir, quiera el hombre o no quiera.

El hombre se quitará esa vida, pero no la Vida Eterna.

***

Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

viernes, 1 de diciembre de 2023

Hay quien aprende y olvida

En Sueño Profético decían:

Dijo Dios Hombre en la montaña un día enseñando su Doctrina:

“Hay quien aprende y olvida, y hay quien no sabe y no olvida el querer aprender mi Enseñanza. Hay quien no Me sigue por haber por medio grande distancia, y hay quien paso por su puerta y no abre la puerta, aunque conozca mi habla”.

Dijo uno:

Era Oírlo y Le notabas Palabras que a veces Él no las decía. Y ya, cuando aclaraba: “es mi Padre el que habita en Mí y Yo habito en mi Padre”, había quien hacía preguntas y después de preguntarlas decía:

   —Perdón Maestro, quiero saber, pero lo que Tú quieras que yo sepa.

A esto les contestaba:

   —Esta Enseñanza tiene que ser con deseos inquietos de aprender, pero no olvidando lo que ya Me habéis oído. Hoy no van a la pregunta que Me haces mis respuestas, porque la mayoría de los que hoy están presentes, antes no Me habían oído y pueden sufrir al creer que no aprenderían mis Palabras. Ya, mañana, o puede que hoy, si Amor sienten, comprenderán lo que he dicho. Porque Yo de ellos no me aparto, aunque Me vean en otro sitio.

Desperté, oí:

Aquel día en la montaña había gente que había oído hablar del Maestro, pero ellos nunca estuvieron delante.

Dios sabía que la mayoría tenía ansias grandes de aprender lo que sabían los que Lo buscaron antes.

Este que le hace la pregunta, su afán era que el Maestro le dijera cómo seguir el camino cuando Él ya no estuviera.

Y el Maestro no responde, porque en vez de Seguirlo no volverían a la montaña.

Ya quedaba poco tiempo para que Lo maltrataran o para que oyeran contentos: “Maestro, ¿dónde nos vemos mañana?”.

Pocas veces subió, en Carne, al llano de la montaña.

Pero en aquel poco tiempo aprendieron a decir: “Maestro, ¿dónde mañana?”.

***

Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C1

sábado, 24 de julio de 2021

Aquí aprende más el que más ama

En Sueño Profético se veían muchos cuerpos, pero no enteros, se veían hasta la mitad del cuerpo. Se veían normal, con movimiento, como andando, pero sin peso, como nube que va flotando. Esto, para comprenderlo, tienes que oír estos Mensajes por el que Dios Aquí trae para enseñar de su Reino. Esto es una Enseñanza, y cuando ya aprendes, comprendes con pocas palabras.

Dijo uno:

Aquí aprende más el que más ama. Porque el Amor de Dios corrige al que más ama, y ya enseña, porque no calla. Que igual puede aprender el campesino que el de gran carrera universitaria. Pero una vez enseñados, puede hacer más el catedrático, por tener mando de enseñanza y nadie prohibirle el hablar de esta Enseñanza. Puede decir que en la Gloria Dios manda que de su Reino se dé Enseñanza. Y él cuente lo que el Elegido pregona. Y hasta puede sentir su cuerpo cosas que son de la Gloria.

Este Mando es del Cielo, de donde sale todo lo que en ese mundo están viendo.

Desperté, oí:

Todo lo que sea para publicar estos Mensajes, sea con prisa y sin descanso.

Que una vez que salgan en alta voz, tienen que formar escándalo.

Tu camino que no lo corte nadie, ya que Dios es el que dicta estos Mensajes con estas Palabras:

“Que Me ves, dilo y publícalo”.

Si esto lo pensaran, a todo lo que no sea para ayudarte, le quitarían la razón.

Quitarían razón y a Dios pedirían Perdón.

Todo lo que sea para publicación, hazlo con alegría y sin temor.

Ya que el Mando no es tuyo, que el Mando es de Dios.

Si creyeran, tan sólo al pensar que Dios en un Lugar habla, le faltarían horas al día para dar a Dios gracias.

Esto no lo piensan porque a Dios no aman.

***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C2

domingo, 3 de noviembre de 2019

Aprende a conocer lo que va de Dios

En Sueño Profético hablaban del espíritu que está con Dios, que rechaza lo que ve que no es de Dios, porque antes lo siente. Lo siente porque Dios, el engaño hace que se quede al descubierto para el espíritu que Aquí trae cuando ahí tiene cuerpo.

Dijo uno:

El espíritu del mal intenta poner el engaño, y aparta de tal manera, que te mete en el fracaso. Él sabrá lo que presenta, que tú ni cuenta te has dado. Pero si crees al Lugar, tú no perderás su contacto, y no moverás un pie sin decir: “¿está bien el paso?”. Y recogerás la respuesta sin enfado y con agrado. Pero como no te enfrentes con los espíritus que te estén engañando, ya te olvidarás del lugar donde Dios, a diario, esté hablando. Día, hora o minuto que el contacto hayas abandonado, piensa que no es al Lugar, es a Dios, que es el que está hablando.

Desperté, oí:

Aprende a conocer lo que va de Dios o lo que va en su contra.

Y no dejes el contacto por lo sucio de la Tierra, aunque te digan: “¡no es malo, yo cumplo la ley puesta!”.

El Amor a Dios no tiene leyes, es el deseo de oír siempre al que Aquí viene.

Que no viene, que lo traen.

El espíritu del mal te retira, y te aconseja que te guardes la verdad y que digas la mentira.

Que presentes el desprecio, por las exigencias de la vida.

Si tú tienes a Dios presente, no puedes pasar un día sin que prestes tu servicio al Dueño de tu cuerpo, que es la Vida.

El espíritu del mal de mil formas te retira, con engaño o con dolencias que no existan.  

Se hace dueño del tiempo y de esta Verdad te quita.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C7

sábado, 18 de febrero de 2017

Aprende a conocer el engaño

En Sueño Profético decían:

Es de pensar y apuntar, que todo el que pueda su presencia estar al Mando del que Dios elige, lo retire el espíritu del mal.

A cada uno le pondrá el paisaje fácil y contento, para poderlo pintar y tener justificantes.

Todo es falta de tener siempre esta Verdad en tu memoria. Y ya, el espíritu responderá dando tiempo y ayuda de sobra.

Dijo uno:

Si para Dios te falta el poder hacer, cuando creas que de Aquí llega el Mando, ¿cómo Dios va a oír tus ruegos cuando, en silencio o llorando, mires al Cielo pidiendo que Dios oiga aquel momento malo que la vida te esté dando?

Desperté, oí:

No admitas palabras en el pensamiento,
de falta de tiempo o de mejora,
si faltas al Instrumento.

El espíritu del mal
pinta paisajes falsos,
que si tú no los rechazas,
contento les pones marco.

Si cogieran un papel,
poniendo nombres que,
por querer mejorar,
este Mando dejaron,
no pondrías un “contento”,
y sí pondrías “fracaso”.

A unos les falta salud;
a otros los domina el tiempo,
haciéndose de ellos amo;
y los que tienen los bienes
se dedican a cuidarlos.

¡Es lástima que a los buenos
los engañe el Diablo!

¡Y se retiren de aquel
que Dios le da sus Palabras a diario!      

Aprende a conocer
a los que presentan engaño.


***

Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C7

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Aprende del campesino

En Sueño Profético hablaban del sol, del aire, del agua.

Dijo uno:

¿Y por qué no hablar de la tierra,
de la noche, de las nubes,
de la lluvia y las estrellas,
de los mares, de los ciclones
y los temblores de tierra;
de todo lo que ahí ve el hombre
y que el hombre no maneja;
de todo lo que al nacer,
la sepultura le espera?

En todo lo ya nombrado,
el hombre se ve sin fuerza,
pero sigue con su mando
en las cosas de la Tierra.

Un tío abuelo yo tenía, y siempre estaba en el campo, porque del campo vivía. Este hombre distraía a los aburridos, y retiraba de que hicieran pecados; acercaba a la gente a Dios tan sólo hablando del campo. Decía, que el sol, la lluvia, el aire, la noche, y el ver tantos animales –ellos, buscándose su vida sin tener cuido de nadie–, que esto ya para él era un rosario, que cada cosa nombrada era un misterio, que cómo era posible que el hombre pidiera más para ver a Dios; que Dios tenía su Poder a los ojos del hombre; que el que en Dios no creía, ¿cómo creería él que Dios le dijera: “Yo existo. Yo tengo sitio en mi Gloria para que tu espíritu tenga Eternidad”? Si no quería creer lo que estaba viendo, ¿cómo iba a creer cuando Dios le dijera: “Tengo un Sitio sin principio ni fin”?

Desperté, oí:

¡Qué razones daba este hombre
y qué poco estudio tenía!

¡Qué grandeza los misterios
que al rosario le ponía!

Todo es un puro misterio,
lo de la noche y el día.

El aire, con su vaivén;
la lluvia, tan bien caída.

Y este último misterio:
cada animal con su vida.

Cada uno diferente,
en el color, en bravura,
en vivir fuera del agua
o vivir en grande hondura.

Pero todo mueve Dios
con su Poder o Figura;
con que levante la Mano,
con esto ya te retira.

Y si te lleva a su Gloria,
ves Espíritu y Figura.

Aprende del campesino,
y siempre verás a Dios,
porque Dios, si tú no amas,
Él nunca te hará Visión.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo II - C1

viernes, 1 de enero de 2016

Aprende del que está enseñado por Dios

En Sueño Profético hablaban dos mujeres.

Dijo una:

¡Cómo se aprende al lado del que está enseñado por Dios! ¡Con qué sencillez te aclara lo que tú no puedes desliar!

Dijo uno:

Estas dos mujeres tenían amistad con Felipe, el Discípulo de Dios Hombre, Maestro de toda la Enseñanza de espíritu y materia. Pero Él enseña al espíritu, y éste ya enseña a la materia. Estas dos mujeres no hacían nada sin consultar a Felipe, al que gran amistad le unía a toda la familia. Un día, estando ellas diciendo cómo se notaría el que estuviera poseído por los demonios, vieron a Felipe que a larga distancia venía con el Maestro y
cuatro más.

Dijo una de estas mujeres:

   –¿A quién se lo preguntamos, a él o al Maestro?

Contestación de la otra:

   –Yo, si no se lo pregunto a Él, mi disgusto me queda. ¡Pero yo no me veo al lado del Maestro hasta que más lo quiera!

Esta mujer tuvo algún nublado en su vida anterior, y el trato de Felipe le hacía vivir vida santa, pero ella aún veía el peso del mal que hizo, más cantidad de mal que de bien estaba haciendo, y esperaba nivelar para tener trato con el Maestro.

Ya llegan, se paran, y no habla Felipe, habla el Maestro:

   –Lo que quieras saber, pregunta, y te daré respuesta.

Como empezó a llorar, los sollozos le impedían las palabras, y Dios le dice:

   –Conocerás al endemoniado, porque se le cambiará la cara más, cuando le hablen de Mí, que cuando le hablen de mi Padre. Aunque Yo soy el Mismo Dios. Pero a mi Padre no lo tiene presente como tiene al Hijo, con contacto de Espíritu y Carne.

Desperté, oí:

Dios mismo te dice, que siendo el Mismo, no es el Mismo para el Hombre.

Dios en Espíritu, no era ver a Dios de Carne.       

Al Padre lo tenía lejos, el que no amaba.

Al Hijo lo tenía delante el que lo quería, y el que no, quedaría al descubierto.

Aquí te lo aclara este Dictado.

El trato de Felipe en aquella familia, quita de pecar.

A este arrepentimiento lo va purificando el Amor, hasta quedar transparente.

Ella, quería que bajara la balanza, con Amor. Y Dios, a ella, le quita el peso.

Aprende de estas Palabras dichas por el Mismo Dios.

Que la carne que te habla siendo vista por Dios, fijo a la Gloria te manda.

El demonio irá buscando la forma de retirarte de donde Dios se encuentre hablando.

Pero siempre hay un Felipe, que Dios lo manda enseñando.


***

Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C3

domingo, 15 de noviembre de 2015

Aprende para enseñar

En Sueño Profético decían:

¡Cómo puede comprender el hombre que Dios enseñe en la Gloria para que ahí, en la Tierra, no enseñen lo que de Aquí se lleva con Mando para que oculto no quede, si esta Enseñanza es la primera que debe aprender el hombre!

Dijo uno:

Con los años que hace que, a diario, de Aquí salen temas de Enseñanza para el espíritu y hoy el hombre aún está sin conocer las primeras letras. Aún preguntan “bueno cuéntame cómo es eso”, pero preguntan con palabras frías y con gesto de desprecio sin saber nada de esta arrolladora Enseñanza. Arrolladora de lo que ahí tanto aprecian, del estudio material. Que Aquí lo comparamos con chimenea que edificas antes de sacar cimientos y luego empiezas la casa. Cuentos de grandes y chicos, que el grande le cuenta al niño y los grandes, ellos solos, se hacen sus edificios, que la mayoría se derrumban.

Estas son las enseñanzas que al hombre tienen engañado.

Desperté, oí:

Para saber de esta Gloria tienes que leer los Escritos del que Dios manda y arroba.

Pero tienes que empezar, como todo, por su empiezo si es que quieres enseñar.

El Amor es diferente, porque poco tienes que estudiar.

Pero si a tu grande Amor le pones este enseñar, cuántos quedarán salvados.

Ya es tiempo de que supiera el Mundo este Contacto, de este Cielo a la Tierra.

¿De quién aprenderán los hombres lo que dura y lo que queda?

¿De quién aprenderán a hacer el edificio sacándole primero los cimientos y después poniendo la chimenea?

Si no sabes del espíritu quemas tu tiempo y te condenas.

Aprende para enseñar de esta Vida, que es Eterna.

¡Qué pena da el pensar que el hombre prefiera la Tierra antes que esta Eternidad!

Esa enseñanza sin Ésta son puntos y letras que borras.

Aprende a saber de la Gloria para quitar de pecar, que no hay servicio mayor que salvar a los demás.


***

Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII

lunes, 15 de junio de 2015

Aprende a amar como el niño

En Sueño Profético decían:

Si estos Escritos no fueran verdad, no pondrían al hombre inquieto: al que no quisiera que de Dios se hablara como Vivo y Poderoso. Si esto no fuera verdad, no habrían perseguido al Comunicante, porque al no ser verdad, la persecución habría podido. Pero aquí han quedado los demonios unidos, y el Poder de Dios los deja dormidos, y ya, puertas solas se abren al que Dios ha elegido.

¡Este caso, hoy único por su diario arrobo! Y Dios manda que sea escrito para que no se pierda lo que en arrobo le han dicho. ¡Que el Instrumento no escribe todo lo que ha visto y oído…! Porque la materia es exigente: o abrevia o demora, o se cansa por la fuerza del no, que esta despierto hasta que Dios lo duerme.

Dijo uno:

Son las cosas del espíritu,
tan sencillo el comprenderlas,
que por sencillas que son,
pocos quieren aprenderlas.

Es hombre es analfabeto
en el mundo sin materia,
y se hace roca dura,
y Enseñanza no le llega.

Dios Hombre tuvo que decirles a los hombres:

“Haceos niños, y entraréis en mi Reino. Olvidad vuestra sabiduría cuando Yo os esté hablando. No pensad que Yo hago mal, pensad que no Me comprendéis. Si hacéis este pensar, podréis ir enseñando”. 

Desperté, oí:


¡Cuántas veces Dios repite,
que para entender sus Palabras
no hace falta
la sabiduría del hombre!

Porque si hiciera falta,
Dios no les hablaría a los hombres.

¡Cómo pensar que Dios hable
para que aprendan los cultos;
y a los que viven cumpliendo sus Leyes,
Dios los desprecie por rudos!

Dios, lo único que pide,
es que le entregues tu espíritu.

Diciéndole: “Señor,
que yo sea vasallo tuyo,
que me entregue como madre
a niño recién nacido”.

“Señor, yo quiero
comprender lo que Tú escribes,
aunque me falte enseñanza
de la que el hombre exige”.

“Señor, si el amarte,
más comprende,
yo te prometo Señor
que comprendo sin que hables”.

“Porque la madre comprende
sin que el niño le hable”.

¡Es el Amor el que dice
que el niño ya tiene hambre!

¡O que necesita brazos
que él se sienta apretarle!

Las cosas de Dios se entienden
sin que nadie haya mediado.

Es algo que va por dentro,
como el niño
cuando le acunan los brazos.

Que sin hablar, sin andar
y sin que tenga ni un año,
ya comprende al mayor,
y con la madre mantiene
hasta diálogo.

Aprende a amar como el niño
y olvida al catedrático.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C4

lunes, 6 de octubre de 2014

Aprende a servir a Dios dejando sacrificio a un lado

En Sueño Profético hablaban del hombre para el hombre, y del hombre no para Dios:

El hombre a Dios no Le da nada, y si Le da algo, siempre es con cambio o diciéndole: “Yo ya Te he hecho bastante”.

El hombre le lleva la cuenta a Dios de lo mal que el hombre hace, que el mismo hombre es culpable, pero no Le dice a Dios:

Señor, yo quiero que Tú me mandes
como a la lluvia y al Sol,
sin que caso yo haga a nadie.

Señor, si tu Mando me faltara,
despreciaría mi carne.

No quiero ser esclavo tuyo,
ni sacrificado notarme;
quiero tener Libertad,
y seguirte por amarte.

Si el sacrificio llegara
a mi espíritu y a mi carne,
mándame la muerte pronto,
por no servir para amarte.

Y luego dame el castigo,
sin que eterno sea apartarme.

Y si fuera merecido tu castigo,
yo acepto, Señor,
lo que Tú mandes.

Desperté, oí:

Aprende a servir a Dios
despreciando ser esclavo.

Aprende a servir a Dios
dejando sacrificio a un lado.

¡Cómo te hacen pensar en la Gloria,
para que pienses,
que si te haces esclavo,
haces Mando sin Amarlo!

Y ya, si el sacrificio lo vives
haciendo sacrificio a Dios,
serás preso con condena.

Contando el día y la hora
para abandonar prisión.

El Amor a Dios, tú exiges
que el Mando sea mayor.

Porque a mayor Mando,
más cerca estás de Dios.  

El hombre le sirve al hombre
por recibir unas monedas
o por ser un personaje en la Tierra.

Y se olvida
del servicio de este Cielo.

Que la moneda que paga
es vivienda
en el Reino de los Cielos.

Y te ofrece la Amistad,
Dios Único, Omnipotente,
en la Tierra y en el Cielo.

¡Qué alegría el que sienta su Mandar,
y lo haga contento, pisando la Libertad!

Éste no se dice esclavo,
porque se cree pecar.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C3

viernes, 20 de junio de 2014

Aprende a poner los ceros

En Sueño Profético decían:

Es cierto que Dios da el 100 por 1. Lo que pasa es que el hombre aún no ha aprendido a contar los números que hace Dios, ni a andar por sus Caminos. Tampoco entiende muy bien lo que Dios tiene escrito.

El hombre da el 1 y recibe el 100. Pero si falta Amor, no te salen los ceros, cambias sus Caminos y no entiendes lo que Dios manda escrito, ni piensas: “yo ya tengo premio con tener contacto con el Elegido”. Que aquí lo ves claro el 100 por 1.

Dijo uno:

Las cosas de Dios son tan sencillas, que el hombre las rechaza por su sencillez.

El hombre te habla de algo que él cree que ha hecho y lo rodea de importancia; y paga lo que pidan por tener aquello viejo.

Dios es presente y futuro. Igual vale lo que sale de Él que lo que a Él va, cuando tú por Dios lo haces.

Lo que tienes es que aprender su Lenguaje, su Mando, y nunca devolver enfado por Mando.

Desperté, oí:

Que Dios da el 100 por 1
lo sabe todo el que piense:
“yo di el 1 y ahora el 100 me viene”.

Lo que pasa es que este 100
lo entienden muy pocos hombres.

Y estos pocos no lo cunden
por temor al que los oye.

Dios siempre paga crecido al hombre
el servicio que le haga.

A más cerca de Él estés,
más va aumentando la paga.

Paga que compra la Gloria,
y tú puedes, de esta paga,
pagar a muchos,
porque esta paga se agranda.

Se agranda en tantas cosas,
que no hay tiempo de explicarlas.

Aprende a poner los ceros
en la Caridad que hagas.

Pero si pones el 1,
los ceros Dios no los manda.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pag. 134-135-136

miércoles, 2 de enero de 2013

El niño, con facilidad, aprende lo malo y lo bueno


En Sueño Profético decían:

El hombre tiene que hablar de Dios y en todos sus actos pensar que Dios está presente. Igual que si es de día ves el día, y si es de noche ves la noche.

El hombre tiene que pensar que él no es el dueño de su espíritu ni de su cuerpo. Que esto tiene un Dueño, y que una vez cumplida su misión espíritu y cuerpo, Dios dispone por ser el Dueño.

Hasta que el hombre no enseñe al niño esto, y su crecimiento lo haga sabiendo: “Dios es mi Dueño y está presente en todos mis actos. Que antes de que yo me mueva ya sabe mis movimientos, aunque no hayan salido del cuerpo afuera”.

Esto es Presencia de Dios, Amor con respeto, ansias de cumplir los Diez Mandamientos.

Si esto se enseñara sin ponerle dudas ni desconfianza, el mundo sería de Paz y Esperanza. La Paz, para el cuerpo. Y la Esperanza es para el espíritu, cuando Dios le mande que abandone el cuerpo. Que para esto sirve hacer, desde niño, que el hombre sea bueno.

Dijo uno:

El niño, con facilidad, aprende lo malo y lo bueno. Ya está en el hombre, y según su formación, el niño hará su crecimiento.       
           
Si el hombre no nombra a Dios, el niño sigue sus juegos. Y sin que haga pecados –porque pecado y niño no existe–, se va el niño deformando. Éstos son, luego, los hombres que viven sin Paz y en el mundo del pecado.

Desperté, oí:

Si hablas mucho de Dios,
siempre vives su Presencia.

Si hablas mucho de Dios,
los demonios no se acercan.

Si hablas mucho de Dios,
al niño ya lo enseñas.
Y cuando tú no Lo nombres,
el niño a Dios Lo nombra.

Al niño enseñas a andar,
y tú con él vas andando.

Una vez que ya aprendió,
si tú te sientas,
el niño ya sigue andando.

Pues esto es enseñar al niño
que crezca sabiendo:
“esto es bueno y esto es malo”.

Amar a Dios y enseñar a amarlo
es la primera enseñanza 
que debe hacer el cristiano.


***

Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - Pag. 36-37-38-39