En Sueño Profético decían:
Cuando estás al Servicio de Dios no hay alegría mayor que hacer el Mando de Dios. Este Mando te da fuerzas y tu vida se destaca de muchos que por católicos y cristianos se hacen de una gran fama, pero es fama que sólo para la Tierra sirve, pero no para la Vida Eterna.
Sigue un espíritu de la Gloria con estas palabras:
Yo, cuando vivía mi cuerpo, no le daba a nada importancia si no llevaba Poder de Dios. Pues este Poder ya hacía Milagro, lo mismo en enfermedad que en el que tenía grandes carreras sin haberse esforzado en los estudios, ya que la Fe, creer en Dios y Nombrarlo en todos los momentos del día hace que se suba su Poder por encima de todas las carreras.
Este que se está nombrando era médico de fama pero no por los libros de su carrera. Tenía fama porque antes de ver al enfermo a Dios le nombraba, y cuando se acercaba estas eran las primeras palabras que decía:
– Aunque me veas a mí sólo, no estoy sólo, porque Dios me está diciendo las palabras que tengo que decir al enfermo.
Desperté, oí:
Todo el Mensaje era hablando de Dios, poniendo primero sus Palabras y después la Visión que estaba diciendo el médico.
Antes de dar el medicamento decía con Fe:
– El medicamento queda por el suelo si no lleva fuerza de Dios.
Primero nombraba a Dios y después recetaba.
Pues por su forma de ejercer no tenía tiempo de acudir a tantas llamadas como tenía.
Decían que los títulos y los premios sin Dios eran como la sombra, que no sirve nada más que cuando el Sol molestia hace.
Termina el Mensaje nombrando a los que están aquí unidos, que éstos pronto traerán prólogos de Obispos.
Esto era para que en el sitio que Esto está pasando muchos se pusieran de rodillas y al Cielo mirando.
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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX
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