En Sueño Profético decían:
Hoy comparamos el Amor de Dios al hombre, con el desprecio del hombre a Dios del Cielo:
Si el hombre amara como dice, querría como Dios quiere.
Si el hombre quisiera a Dios, habría sólo un sitio: Gloria.
Si el hombre llamara a Dios con Amor, Amor juntos vivirían: Amor del hombre con Amor de Dios, que este Amor está en espera.
Dijo uno:
Hasta que el hombre no valore la vida material y vea que el resultado es cero, no caerá en la cuenta de que valora lo que valor no tiene.
Todo el pecado lo trae
aquello que nada vale,
aquello que fue un deseo
sin ocuparte de nadie,
sin ocuparte del vivo
que vive para enseñarte,
sin ocuparte del hombre
que murió dejando ahí
lo que ya a nadie vale.
Parece que hay una venda
en los ojos de la carne,
para quitarte la vista
de aquello que en Dios sí vale,
de aquello que no se pierde,
de aquello que nunca acaba,
de aquello que a más valores,
más valor aún le falta.
Éste es el Valor Eterno,
que si ahí tenía valor,
Aquí, a más precio se paga.
Es sencillo comprender
lo qué Dios da de Enseñanza:
que aprenda el hombre a querer
aquello que no se acaba,
aquello que luego sirve,
no un día ni una semana,
como el placer de la Tierra,
que a tanto precio se paga,
y luego, estos deseos,
son aprietos de garganta,
son pesadillas que sientes
cuando la muerte ya llama,
cuando no te sirve nada
de valor, que tú le dabas.
Desperté, oí:
Este Dios tan Poderoso,
siempre está de Pregonero.
Este Dios que en todo manda,
te deja que seas tú dueño.
Es Pregonero de Amor,
y pocos quieren saberlo.
Pues si amas, ya eres tú
comprador, y vas vendiendo.
Esta Mercancía Eterna,
¡qué Valor tiene sin precio!
Sólo tiene una exigencia:
que quites valor ahí
a las cosas de la Tierra.
Y te hagas pregonero,
olvidando la materia.
Si esto contento lo vives,
Aquí Dios te da la Herencia.
¡Es pena que Dios pregone,
y el hombre cierre las puertas!
***
Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C6
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