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viernes, 30 de septiembre de 2022

No valoran tus valores porque no aman

En Sueño Profético decían:

No valoran tus valores porque no aman. Para valorar tienen que amar. Y ya hacen este pensar: “¿Cómo estarían muchos si tu presencia faltara? Y ¿cómo pasarían los días cuando el sufrir les llegara?”. Que hay sufrimientos que sin el Poder de Dios cada día más se agrandan. Pero al oír estos Mensajes y las palabras del Elegido, el sufrir se convierte en nube que pronto pasa. Este Poder cambia las vidas en Paz y alegría, porque te hace que sientas que Dios va en tu compañía.

Dijo uno con Mando de Dios:

Las palabras que digas para bien, si no son bien recibidas, mandan en Gloria que no sean dichas. Ya al desprecio se le a cumplido su permitir. Y si Esto es Palabra de Dios, tu mando no sirve, sirve el Mando de Dios.

Desperté, oí:

Si estudias las cosas que pasan al día, en el que Dios le habla, tienes que verlas para darles el valor en todas las ramas.

Tus palabras dan alegría y quitan el sueño cuando son oídas con agrado.

Estas palabras dan fuerza para echar a los espíritus malos.

Que si las fuerzas faltan es por despreciar esta Enseñanza.

Aquí hay sitio para todo el que quiera, por la abundancia de Palabras dichas en la Gloria Eterna.

Aquí se ve más que Esto es de Dios por tener que ir buscando para que los Mensajes los digan en alta voz.

En vez de ir ellos diciendo: “Señor, si mi voz es tuya, tu Mando quiero yo. Y si tu Mando desprecio, quítame la voz”.

Esto sería creer con gran Amor.

Termina el Mensaje diciendo que el sueño de esta noche ha sido justo el tiempo del arrobo, que a dos horas no ha llegado.

***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C3

sábado, 30 de noviembre de 2013

No valoran tu presencia porque no creen en mi Existencia

En Sueño Profético se oía a Dios Hijo estas Palabras:

“No valoran tu presencia porque no creen en mi Existencia”.

“Si el hombre creyera que después de muerto tiene que ser por Mí, en mi Padre, juzgado, buscaba a quien Yo doy mis Palabras para todos los que quieran oírlas”.

“Si el hombre las desprecia, cómo va, luego, su espíritu a vivir en mi Gloria, donde no existe nada más que mis Palabras, que son la Vida del espíritu”.

“Los hipócritas saben que existo, pero no aman a mi Padre ni a Mí, que somos el mismo Dios. Rezan el Padre Nuestro profanando, porque no cumplen ni aceptan”.

¡Hombres culpables del mal que hoy existe en la Tierra!


¡Te alabamos, Señor! Esto fue dicho en la Gloria.

Desperté, oí:

¡Gloria, Señor, en la Tierra
que el hombre a Ti te niega!

Porque si no Te negara,
en la Tierra Gloria había,
porque Gloria es tu Presencia.

Eran Palabras con Fuerza,
que no podías dudar
que el mismo Dios las dijera.

¡Qué fondo tienen las Palabras
que Dios Hijo dice
en Arrobo al espíritu!:

“No valoran tu presencia
porque no creen en mi Existencia”.


Valorar es saber
y entender lo que valoras.

Si no crees, no valoras;
desprecias, pisas y ofendes,
quitando el valor
que otro ve que tiene.

El hombre valora el tiempo,
que es lo que menos manda.

Le valora el tiempo a Dios
para oír sus Palabras.

Y a la Llamada de Dios no acude
porque el tiempo le hace falta.

Si el hombre pensara en el tiempo
que está al Mando de Dios,
contaría con el tiempo,
con esta contestación:

“Ahora, en este momento,
me está dejando el tiempo Dios”.

“Puede que en este momento
el plazo se me cumplió,
y lo que iba a hacer luego,
sin hacer se me quedó”.


***


Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pag. 3-4-5