domingo, 10 de mayo de 2015

El hombre reza sin quitarse del pecado

En Sueño Profético decían:

La mayoría de los hombres pecan hasta rezando. ¿Cuántos rezan el Credo creyendo en Dios Padre? ¿Cuántos creen en que mandó al Hijo? ¿Cuántos creen que será Él el que juzgue a vivos y muertos? Pues al no creer esto, ya estás pecando.

Dijo uno:

¡Es pena que recen la oración de Dios Hijo, pecando!

¡Es pena que pronuncien el Padre Nuestro en voz alta, como un cántico que sirve para función adornarla!

¡Es pena pedir Perdón estando aún pecando, con una mano cogiendo y con otra machacando, con los ojos maldiciendo y espíritu endemoniado!

¡Es pena que el hombre rece sin quitarse del pecado!

Pero es mucho más pena, querer a Dios engañarlo, con el Amor que Dios busca al que a Él quiere buscarlo, con el Amor que perdona al que deja los pecados.

Si este Dios no fuera Dios, dejaría el rezo callado cuando el rezo fuera rezo y Él sabiendo que era pecado.

Por eso, el que reza a Dios pensando en hombres Santos, siente Paz en el espíritu y visibles ve milagros. Éstos son hombres de Dios, que a veces lloran rezando, lloran por querer quitar de su mente los pecados; que pecaron sin pensar: “yo quiero estar pecando”.

Desperté, oí:

Si este Dictado de Dios
lo leyeran todos los hombres,
¡cuántos rezos ya se harían
pensando: “Dios nos conoce”!

¡Es pena que el Padre Nuestro
no lo rezaran los hombres
pensando en este Cielo!

¡Es pena que Dios los oiga
rezando y no creyendo!

¡O creyendo sin amarlo!

Hasta que el rezo no llegue
con Amor hasta la boca,
no es rezo que llegue a Dios.

El rezo lo da el espíritu,
cuando espíritu es de Dios.

Cuando es rezo de boca,
ofendes, y rezo no.

¡Es pena que el Padre Nuestro
sirva “pa” ofender a Dios!


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C7