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miércoles, 7 de octubre de 2015

Nunca habrá una reforma en las Palabras de Dios

En Sueño Profético decían:

Hay cosas que son y no deberían ser. Y hay cosas que deberían ser y no son. Esto es en las leyes del hombre. Las de Dios no pueden tener cambio: cosas que Dios haya dicho por ser el Único Dios, no por Poder que tuviera, ni por ser Único Dios; no, esto va después. Primero está su Sabiduría, sin poder el hombre entender por qué puso noche y día, por qué deja enfermedad, por qué la muerte no avisa. Avisa cuando ya el hombre ve muerte porque no hay vida. Pero nadie ha de saber: a mí la muerte me llega tal día, tal año, tal mes, con fecha y hora fija. De esto Dios tiene el secreto, que es pura Sabiduría.

¿Quién podría comprender por qué coge un Instrumento y el hombre a Él no ve, una vez que da Palabras y también da su Poder, y deja escondido lo fácil que al hombre le haría creer?

Pero, ¿cómo se hablaría de la Libertad de Él? Ya, con ver a Dios delante, ¿quién podría hacer el mal?, y ¿cómo decir: “yo hago bien; yo cumplo la Ley de Dios; yo no veo, Él me ve; yo cumplo porque Lo amo, y sé fijo que me iré en una estación del año que me llame; y yo iré sin exponerle razones como el hombre suele hacer: sin enfados, sin corajes, porque me voy con Él”?

Desperté, oí:

Nunca habrá una reforma
en las Palabras de Dios.

Nunca Dios dará la Gloria
para aquel que diga no.

Aquí actúa con fuerza
la Sabiduría de Dios.

Que puso la Libertad
y nunca pensará el hombre:
“Yo amo por Dios mandar”.

“Yo amo porque Dios quiere,
y si no, Infierno da”.

El hombre que a Dios no ama,
es porque tiene amistad
con espíritus no buenos,
que en contra de Gloria van.

El hombre que ama a Dios,
sabe que Dios no reforma.

Porque reforma sería,
dejar un mundo sin Gloria.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C6

miércoles, 23 de septiembre de 2015

El sufrir de Dios por el hombre no saber

En Sueño Profético decían:

Dios, cuando habla para que tú enseñes, siempre deja confirmación.

Cuantos más justificantes tenga el Elegido, menos disculpa tendrá el que no acepte. Dios nunca hablará sin dejar su Huella. Dios nunca elegirá terrenos que cubran lodo, que el que pise quede clavado sin ver el firme del lodo. Dios, cuando da resonancia, puedes ver claro si la resonancia es suya o del hombre.

Dijo uno:

Cuanto más pueda justificar el que Aquí Dios trae, más trabajo le costará alcanzar la Gloria al que no quiera verlo. Dios da Gloria en Palabras, y el hombre da martirio en hechos. Quiera el hombre callarse o dar a estos Escritos desprecio, esto lo dicta la Gloria, los que ahí les dicen muertos; que ya quisieran muchos vivos estar muertos como éstos, que son los que dan la Vida con los Mensajes del Cielo, que son los que en el arrobo, Dios los presenta con cuerpo, y el hombre no quiere saber de Dios por quien le diga: “yo vivo con carne, y cuando Dios quiere, deja mi cuerpo sin movimiento”.

Unas veces tú mismo te haces preguntas sin llegar a comprenderlo: ¿cómo puede andar un cuerpo cuando no te veas cuerpo?, ¿y pisar suelo de tierra si vas andando en el Cielo?      

Todo esto debería el hombre saberlo, y estudiar y preguntar, y así iría aprendiendo, y se podría acabar lo que hoy está ocurriendo.

Desperté, oí:

Si no saben, es que quieren
seguir sin este Saber.

¡Si Dios les manda razones
que sin ver tienes que ver!

¡Qué difícil se les pone
el querer retroceder!

Difícil porque no quieren,
y Dios sí quiere querer.

Querer que el hombre pregone
lo escrito en este papel.

Que es Palabra que Dios dijo
cuando las nubes las puso
donde se andaba con pies.

Nubes o gasas con fuerza,
que tú firmeza Allí ves.

¡Cómo los pies te los sientes,
y si miras ya no ves!

¡Qué pena que el hombre ignore
esta Gloria cómo es!

¡Qué pena el sufrir de Dios
por el hombre no saber!

Cuantas más pruebas Dios te mande,
de esta Gloria cómo es,
menos entrarás en Ella
si te aparta el no querer.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C6

jueves, 10 de septiembre de 2015

El Poder de Dios

En Sueño Profético hablaban de Dios Poder, de Dios Perdón, de Dios Poderoso, de este Único Dios. Decían:

El Poder de Dios se ve cuando piensas en los mares y te pones delante de uno sólo, cuando piensas: “¿a quién obedecería la fuerza de su oleaje, cuando las olas empiezan su crecimiento en los aires?”. Tan sólo el Poder de Dios deja durmiendo los mares, durmiendo para los hombres, y vivo y bien despierto para los miles y miles y millones de animales que el agua les da el sustento. Pues si es Poder en las olas para que guarden silencio, hace falta más Poder para mantener la vida de tanto animal por dentro, que la vida se la da el agua que está cubriéndolos, porque Dios vida les da. Que la mayoría de los cuerpos, si por dentro los estudias, te hacen este pensar: “les falta a algunos cuerpos lo que en otros es grande ya. Y en otros, por chicos, invisibles, no les puedes destacar corazón o aparato donde alimentos van. Con una lupa, tal vez, pudieras ver un conjunto sin poderlo separar”. ¿Quién mantiene esto, sin ver el hombre, porque allí vive el mandar? Y ya, si hablas de Dios Perdón, puedes olvidarte del mar: un solo hombre perdido puede hacer a Dios llorar. Piensa en el Perdón de Dios, y su grandeza verás, que siendo Dueño de todo, busca para perdonar. ¡Falta Amor si no comprendes que Dios ama por amar!

Desperté, oí:


Esta explicación en la Gloria,
vale lo que nadie paga.

No es el pago de dinero,
porque caudal no le iguala.

Es el pago con Amor,
de querer más Enseñanza.

¡Tan sólo si se pensara
lo que Dios sufre en su Reino
si un solo hombre le falta…!

Si le falta al desprecio
de no cumplir sus Palabras.

Luego, Dios cambia el sufrir,
y ya del hombre se aparta.

Este Dios de gran Poder,
espera, si tú el Perdón,
Perdón lo quieres tener.

A las olas las obliga,
pero no obliga el querer.

El Amor de Dios no puede
hacer que quiera el querer,
porque Dios deja que ame
aquel que quiera querer.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C6

sábado, 29 de agosto de 2015

Escritos con fuerza

En Sueño Profético hablaban de los grados del Elegido. Decían:

La Enseñanza que ella ya tiene, supera todos los libros que el hombre tenga hechos de vidas de Elegidos. Esta Enseñanza es abundante, es con fuerza, es con Amor y es dura. Esta Enseñanza está avalada por la Gloria.  Esta Literatura la avalan los Comunicantes que Dios manda que dicten. Escritos con esta fuerza no pueden ser místicos, como otros que tiene la Historia. Estos Escritos callan las palabras del hombre. Estos Escritos inutilizan el “no quiero” del hombre. La Publicación, Dios la quiso, la quiere y por siglos la querrá, cuando Él se comunique al hombre; y el hombre siempre intentará negar la Existencia de Dios en contacto con el hombre.

Dijo uno:

Si la Sabiduría que Dios le da, fuera de la Tierra, la buscarían los hombres de gran talento, y ella los trataría con desprecio, considerándose superior en literatura y temas, y ya el hombre la agasajaría, correspondiendo el desprecio propio del saber de Tierra.

Aquí, este Elegido, tiene una Sabiduría tan aplastante al “no” del hombre que su Sabiduría desprecia, no llama y no busca, que Dios sigue con su Saber, ya sin ocuparse del hombre.

Los Libros darán respuestas justas para los hombres de ciencia, ciencia con letra bien chica, por despreciar la riqueza que Dios manda sin que paguen estos hombres de las ciencias.

Tan sólo al oír dar una explicación de Vida que no hay materia, deberían pedir a Dios: ¡Dios mío!, ¿quieres Tú que yo la oiga, o no merezco el oír lo que de tu Gloria venga?

Esto, cuando el hombre lo lea, no podrá formar juicio en contra del que Aquí venga.

Estas cargas de Palabras, ¿cómo viven sin quererlas?, ¿cómo viven no adorando?, que es maldición, no reverencia.

Son veinte años pasados, amarrando el mandar, donde no sirven cadenas ni cerrojos que cerraran esta gran Inteligencia que Dios llena con su Mando.

Desperté, oí:

Publicación la cambiamos
por esta santa palabra:

¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Gloria al Rey de los Cielos,
que nos manda sus Palabras!

Que nadie diga “no es mío”,
que es decir que él no ama.

Que comparen abundancia
y contenido delante.

Que de no ser de esta Gloria,
no admitiría a un visitante.

A un visitante, por ver
si quería publicarle.

Ya lo hubiera publicado,
despreciando al ignorante.

Pero ya Dios lo paró,
dejando inutilizado
el “no quiero”, al ignorante.

La ignorancia no es de niños,
ni tampoco es de inocencia.

Es decir “yo amo a Dios
y no creo al que a Él vea”.

Repasa estos Mensajes
y olvídate de tus ciencias.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C6

martes, 11 de agosto de 2015

La Gloria tiene su precio

En Sueño Profético decían:

Esta Gloria es para todos, pero todos no entran en esta Gloria. Unos no la merecen, otros no la quieren, y mayoría no creen en la Gloria. A los que no se la merecen, Dios no se la da, porque Dios es Justicia Divina. A los que no la quieren, como Dios es Libertad, el dársela sería a la fuerza, y ya Dios copiaría del hombre, siendo Dios el que la vida les deja. Los que no creen, han rechazado su Enseñanza y han vuelto la espalda. Aquí Dios no puede hacer nada.

¡Gloria, de la que Dios no retira su Enseñanza por los que aman y adoran!

Dijo uno:

Que nunca se crea el hombre, que Dios busca al que a Él le da la espalda, que si alguna vez repite, es por otro hombre que hubiera y pueda querer su Enseñanza.

Pero el que desprecie la Gloria con la vida que ahí haga, Aquí no le sirve el lingote de oro con el que pagara; no llegarían los llantos del que Gloria quiera darla.

Desperté, oí:


La Gloria tiene su precio,
un precio de gran caudal.

Pero no hay dinero
para poderla pagar.

Parecen contradecirse
las dos frases ya “dictás”.

Ahora, estas dos que vienen,
ya te hacen el pensar:

Es un precio sin dinero,
y es un gran caudal.

Y no puedes regalarlo,
ni tampoco obligar.

Pero la pena más grande
es que Dios te quiera entrar
sin utilizar el Dios,
porque ya no sería amar.

Esta Gloria llama y niega.

Llama al que coge su Camino,
y niega al que por fuerza lo llevan.

Final y precio de Gloria:
Amor, ya crees y ya entras.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C6

miércoles, 29 de julio de 2015

Vive estas Conferencias

En Sueño Profético decían:

Gran Mensaje y gran Verdad es el pensar del hombre que de esta Gloria refiere. El hombre piensa: “¿para qué amar a Dios, si el dolor a mi carne me llega?; ¿para qué buscar a Dios, si de la muerte no me libra?; ¿para qué amar a Dios, si yo esto lo compruebo por todo hombre que la Tierra pisó?; ¿cómo creer en el Reino que Él ofrece y que el que dice que ve su Gloria dice que tiene?”. Este pensar es de todo hombre que no respeta ni cumple lo que Dios manda en el que Aquí Dios trae.

Dijo uno:

Dios valora más la Obediencia que la oración. La oración puede ser interesada. La Obediencia es fruto del Amor, cuando sea Obediencia sin Mando. La obediencia sin creencia y sin Mando, nunca cumplirá Obediencia. Hay quien tiene el grado del Amor a Dios tan alto, que obedece sin Palabras que Dios diga; obedece a la humildad, teniendo humildad con el que desprecio a éste tiene. Es corta la inteligencia que piense que el que se acerque al Elegido, qué beneficios puede darle: ahí ningunos si a Dios no ama; Aquí, entrar a todos cuantos enseñe con la Enseñanza que de Aquí lleva con el sufrir que el hombre le manda.

Otro dijo:

Si sólo hubiera ese mundo, ¿cree el hombre que podría nadie inventar estos Escritos, ni decir Visones como las que hay dichas por la misma Madre de Dios, que desmienten aquellos hombres cuando Dios Padre, Él se hace su Anunciación? Si no existiera su Reino, no daría su Perdón.

Desperté, oí:

Ya es tiempo de que pensara
el hombre que no ama a Dios,
que el permitir de materia
ya lo habría acabado Dios.

Lo habría acabado
si ahí quedara como lo que entierras,
porque tú mismo a enterrar mandas.

Él dejó fosa vacía
para que vieran el Sitio
donde su Padre vivía.

Él también se llevó el Cuerpo,
porque si allí lo dejaba,
más hombres van al Infierno.

El hombre que ama a Dios,
sabe que hay otro Mundo,
por el permitir de Dios.

El hombre le da valor
al premio de la materia,
que es saludo comparado
con estas Palabras Eternas.

Olvídate del saludo
y vive estas Conferencias.


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C5

domingo, 19 de julio de 2015

El Camino de Dios

En Sueño Profético decían:

Hay más que aman a Dios dicho por ellos que, sin decirlo, actúen demostrándolo.

Hay más que a Dios no ven, por tener los ojos cerrados, pero no quieren abrirlos y viven en su fracaso; en su fracaso en la Tierra, después no se dice fracaso, después se nombra juzgarlos.

Dijo uno:

Si el hombre buscará a Dios, no le haría falta el buscarlo; antes de decir ¡Dios mío!, ya estaba Dios contestando.

La falta de sentimientos te va de Dios retirando, y ya verán tu actuación sin vivir Dios a tu lado.

El espíritu del mal, éste es su mayor cuidado: estar siempre los sentimientos robando, y si no puede robarlos, los atribula y deja al hombre destrozado.

¡Es de tanta adoración adorar al que puede decirte cuál es el Camino de Dios o el falso equivocado…!

Yo creo, que el que esto no tiene, no adora este “adorando”, que debía adorar por ser por Dios enseñado.

¡Cuánto sufre el Elegido que Dios le manda en su Gloria sus Palabras para el hombre, y cuando llega a la Tierra, en vez de querer saber, con un grande “No” se encuentra!

Esto es el Dios del Cielo y los hombres de la Tierra, hombres que ahí no lloran pidiendo Aquí clemencia por las ofensas que hacen con el pecar de la Tierra.

¡Hombres que se creen dioses, como si dioses hubiera!

Desperté, oí:


Esto de dioses es muy propio
de los hombres con materia.

De los hombres que no aman
y ellos dioses se encuentran.

Pero que piensen esos hombres
quién es el que los endiosa.

Es el espíritu del mal,
que los llena de soberbia.

El hombre que ama a Dios,
no sabe lo que es soberbia.

El hombre que ama a Dios,
sus sentimientos le llevan
a cumplir y no cumplir,
porque su Amor le supera
al decir del hombre ahí.

Éste no cerró los ojos,
caminó amando y buscando
y adorando desde ahí.

Si faltan los sentimientos,
no puedes venir Aquí.

Porque Dios manda enseñarte
cómo tienes que vivir.


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C5

sábado, 11 de julio de 2015

Comunicación de Dios, para el malo y para el bueno

En Sueño Profético decían:

Al que no ama, difícil le será conocer el Lenguaje de Dios, pero sí verá la actuación del Elegido caminar y ridiculizar los obstáculos que el hombre le ponga.

El Lugar al que Dios le da su Palabra, tiene tal altura, que todo lo material queda por debajo de él. Es ave que vuela por encima del pueblo. Es humo que se aleja porque ya ha dejado fuego, que no hay poder que lo pare. Es algo que Dios impregna para que vean aunque no amen.

Yo creo, que si el Lugar no dice “Dios habla”, piensas y piensas al ver buenas actuaciones raras, raras para comprender, y ya te viene el pensar: “es raro este vivir, es sufrir por dar Palabras, es sufrir para que oigan lo que en él Dios ha mandado.

Dijo uno:

Si el hombre aceptará la Comunicación de Dios como acepta la vejez y la muerte, muchos no se condenarían. Pero si Dios no se comunicara, no se salvaría ningún hombre. Si el hombre supiera que otra vida no hay, no sabría ser hombre bueno, y ya viviría sin Amor a Dios, que es lo que te hace ser bueno. El malo viviría a sus anchas, sin nunca pensar en Infierno. La Comunicación de Dios tiene que existir para el malo y para el bueno. El bueno vive con Dios, y su Amor lo hace bueno. Y el malo, que sepa fijo que su casa es el Infierno.

¡Cuándo pensará el hombre el sufrir de Dios del Cielo!

Desperté, oí:

Estudiando este Mensaje,
ya ves que dos mundos hay.

Y que Dios se comunica
para que bueno sea el hombre.

El hombre amando a Dios,
vive bueno sin trabajo.

Y no le llega un momento
sin dejar de adorarlo.

Dios te coge de Lugar
para que haya más buenos
y se deje de pecar.

¡Es tan sencillo el Amor
y hacer que más amen más!

Que al que Dios da su Palabra,
camina para enseñar.

Si de cerca bien lo estudias,
puede que te haga pensar.


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C6

miércoles, 1 de julio de 2015

El Reino de Dios es vivir siempre en Él

En Sueño Profético decían:

Hay quien no hace pecados, por Dios. Y hay quien no los hace, por el hombre. Hay quien sufre cuando otro peca, y hay quien no quiere que a Dios quieras. ¡Hay tantas formas de hacer pecados!, todo por no creer en la Vida que espera, que esta Vida hay que pasarla, bien dicho, que Aquí te quedas. Y si Aquí no te quedaras, llámate entonces muerto. De esta palabra “muerto” hablaba mucho dando Enseñanza el Maestro.

Un día, estaba el Maestro hablándoles a unos, y llegaron otros que no cogieron las primeras Palabras, por pararse con otros que iban en contra del Maestro y que los tenían por grandes hombres en la medicina, por sus estudios y la majestad que siempre ellos ponían delante del que creían que era inferior. Ya el Maestro sabía las preguntas que Le harían, pero ellos no podían saber las respuestas. Ya dijo uno dirigiéndose al Maestro:

   –El que a Ti se acerque, ¿no muere ni le dolerá la carne…?

Y terminó el Maestro diciendo:

   –¿Y también Le ofreces un Reino…? Éstas son las palabras que te faltaban.

Y ya el Maestro dio dos pasos con la fuerza del Poder de Dios en la Tierra, que a todos les retemblaron sus cuerpos, y sus rostros palidecieron cuando vieron el Poder haciendo que hablara el suelo.

   –Ve y diles a los que te han dado esas preguntas, que no sólo no muere el que se acerque a Mí, sino que le daré potestad para que sirva de medicamento para que no mueran los que a él se acerquen, y una vez que ya amen a mi Padre, les dolerá la carne cuando oigan hablar mal de Mí, más que si tuvieran hundidos producidos por la lepra, porque los dolores de la carne, no duelen como oír faltarme a Mí. Mi Reino es vivir siempre en Mí, pero sin carne, y ya no hay muerte, que es lo que no creen los sabios.

Desperté, oí:

Esta última pregunta que el Maestro le dijo cuando él todavía no había pronunciado, fue la que les hizo creer que era Dios.

Éstas fueron las palabras
que encargaron los letrados:

Pregúntale, si el que se une a Él,
no muere, no le duele la carne
y le tiene un Reino preparado.

Y siguieron con risas
y palabras tan ciertas
como el que ve cuatro y cuatro.

Antes de llegar a sus casas,
las caras habían cambiado.

Uno les sale al encuentro
con la razón de sus casas.

Las familias tenían pena
y amargamente lloraban.

Dios les hace una Visión
de alguien que Lo maltrata
y a Carne llega el dolor.

Esto era el decir:

¡Mil veces quiero estar muerta,
que ver tanto a Dios sufrir!


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C5

domingo, 21 de junio de 2015

Tú pones el sí o el no

En Sueño Profético decían:

Cada uno sabe, si quiere, lo retirado que está de Dios.

Dijo uno:

Aquí digo unas frases, y tú pones el sí o el no, y al final cuenta lo síes o los noes para Dios:

Cerca de Dios:

   –El que su Presencia vive.

   –El que busca con ansiedad las Palabras que Dios manda Aquí en su Gloria.

   –El que adora la actuación del Elegido.

   –El que su Amor lo obliga a la Obediencia.

   –El que la ira no le llega porque sabe que es Dios el que retira.

   –El que pisa la pereza cuando el tiempo es para Dios.

   –El que sufre cuando dan mal trato al inocente.

   –El que va a la cama del enfermo y se ofrece dando consuelo en palabras y a Dios orándole y pidiéndole, primero por su espíritu, para que siempre esté a Dios queriendo, y que a su carne la deje sin sentir el sufrimiento del dolor, que a veces hace más daño al que está más lejos de Dios, hace más daño porque a su espíritu lo llena de ira Satanás con sus palabras diabólicas, con el porqué del que sólo cree en esa vida.

Desperté, oí:


Cierto que lees este Escrito y ya sabes a la distancia que de Dios te encuentras.

Aquel que ponga los síes,
y le ganen a los noes,
puede tranquilo vivir.

El que ponga muchos noes,
muy bien no podrá vivir.

El que viva su Presencia,
puede ahorrarse el escribir.

Pero tiene que aprender
para poder corregir
al que a veces se confunde
con el no o con el sí.

Para que el no, no lo pongas,
busca al que traen Aquí,
que ya lleva la medida
con el no o con el sí.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C5

jueves, 11 de junio de 2015

Si cortan el publicar, será más publicación

En Sueño Profético decían:

¿Por qué no piensa el hombre
en los beneficios que tiene
el que dice “Dios me habla”?
¿Por qué no piensa el hombre,
la vida cómo lo trata?,
la vida que vive el hombre
porque Dios no se la acaba,
que Dios podría decir:
“Aquí hablo, y ahora tú callas”.

¡Dios podría hacer tantas cosas,
para que vieras que hablaba…!
Pero ya sería igualarse
con lo que no vale nada.

Si el hombre dijera un día:
yo voy a ver si Dios habla,
yo voy a estudiar el caso
de lo que la gente habla;
mi sí lo tengo guardado;
voy a hacer justicia a estas palabras.
Dios me habla ahora el Mensaje de Dios:
“Que Me ves, dilo, publícalo”.

Si cortan el publicar,
será más publicación.

¿Has pensado hombre culto,
que si no fuera Verdad,
ya van cerca de los 20
y Dios no deja de hablar?

Esta persona se cansa,
y Dios más fuerzas le da.
A esta persona calumnian,
y Dios más Mensajes da.
A esta persona la templan
al dormir y al despertar.
Al dormir, Dios se la lleva,
y la trae al despertar,
ya con la Enseñanza hecha,
para librarte del mal.

Ten tu sí bien preparado
y no quieras el sí cambiar,
haciendo la injusticia
donde Dios hablando está.

Desperté, oí:


No debes hacer estudio
donde digan “me habla Dios”.

Estudia los beneficios que disfruta,
para que tú digas no.

Estudia los sinsabores,
cada vez que dicen no.

De todos los bienes de la Tierra,
primero, el disfrutar,
es para el dueño de la hacienda.

¿Tú has visto a nadie en la Tierra
que sufra y que patee
para que el bien tú lo quieras?

Todo el que es un talento,
algo se esconde sin ver,
“pa” no tener compañero.

Gran diferencia aquí hay,
que quiere que tú aprendas
lo que le enseñan Aquí.

El que a la Gloria lo traen,
vive Gozo sin materia,
y cuando vuelve a la carne,
grandes fatigas le cuesta.

Estudia donde Dios habla,
y ten el sí preparado,
pero que el sí no te sirva
“pa” ser por Dios retirado.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C5

domingo, 31 de mayo de 2015

Donde Dios se manifiesta, siempre es camino con sol

En Sueño Profético decían:

A este Dictado, mayoría le llamarán amenazas. ¿Puede el hombre decir: “yo amo a Dios”? ¿Puede el hombre decir: “yo creo en Dios”? ¿Puede el hombre enseñar de la Palabra de Dios, hablar de la Eternidad y no querer oír al que viene de Aquí y luego Dios manda allá? ¿Puede el hombre leer los Evangelios, éstos Palabra de Dios, y que alguien diga esto: “Evangelio traigo yo, Dios me dice que a este Escrito yo le dé publicación, esto no es mío, esto me lo dice Dios? Esto, si el hombre quisiera, vería la reacción: fuerza al leer el Mensaje, fuerza hablando de Dios, y una humildad gigante en las cosas no de Dios. Que piense un poco el hombre la disculpa ante Dios. Yo, un espíritu de esta Gloria, lo doy por adelantado: que no hay disculpa para Dios. Esto no son amenazas, esto son las Reglas de Dios.

Dijo otro con fuerza:

No puede decir el hombre a Dios: “yo no publiqué tus Mensajes porque no eran de Dios; yo no los oí porque iban estos Escritos en contra de tus Evangelios; yo quise que estuvieran ocultos porque desmentían tu Gloria. Y ya, como último del arrobo: ¿Podría decir el hombre: “Señor, ¿por qué no buscaste un Lugar digno de ejemplo para el hombre, que se viera tu Presencia y no que se viera a Satanás?”.

Desperté, oí:

Este Dictado te dice
lo que tú luego oirás.

Este arrobo repite
todo lo que el hombre hace mal.

Este Escrito te recuerda
lo que remedio no habrá.

El hombre dirá “amenaza”,
el hombre que no ama a Dios.

El que ama, reverencia
todo lo que dice Dios.

El que no ama, no busca,
ni quiere saber de Dios.

¿Has estudiado al que ama
y al que dice: “quiero a Dios”?

Pues si haces una pausa,
el secreto se acabó,
porque Dios nunca permite
que el hombre ensucie su Amor.

Donde Dios se manifiesta,
siempre es camino con sol.


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Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C5

miércoles, 20 de mayo de 2015

Teología Divina

En Sueño Profético yo decía: “Señor, no Te pido por mí, porque sé que Tú me das más de lo que yo Te pido”.

Dijo uno:

El que mucho ama a Dios, sabe que por mucho que tú pidas, más puede dar Dios. El que mucho ama, siempre pide poco, y hay veces que no pide porque sabe que más Dios le da. El que mucho ama, se cree que tiene todo lo del Amado.

Otro dijo:

El hombre pide mayoría de veces lo que Dios no puede darle. El hombre nunca pide: “Señor, que mi espíritu se salve, que nunca haga vida de pecado, que mi cargo no sea para avasallar al inferior”. Esto es pocas veces pedido por el hombre, tan pocas, que más se acerca a ninguna. Esto no lo pide el hombre por falta de seguridad en la Vida sin materia. Este Mundo Eterno no lo piensa el hombre. Si el hombre pensara que Aquí no sirve el disfraz que ahí todos han visto, no algunos y sí muchos harían lo de Judas. El hombre respeta la carne y apalea el espíritu. El hombre se atreve a juzgar a Dios. El hombre quiere que Dios haga de Dios en sus injusticias, en las que él le hace a otro hombre. Dios deja la Libertad, y el hombre cree que es mando suyo. Si el hombre lo que le pidiera a Dios fuera todo para el espíritu, todo lo concedería Dios, por ser todo: Dios, Gloria, Espíritu. El hombre habla de Dios sin creer en el espíritu.

Desperté, oí:

Yo creo que el hombre estudia Teología
sin saber que esto es Dios.

Yo creo que lee el libro
como otro que estudió.

Como otro que cerró
sin saber lo que leía.

Como aquel que hay que estudiar
para ganarse la vida.

Teología es Dios,
que con su Saber te guía.

Teología es Saber de Aquí,
del Reino de Dios.

Teología es saber
lo que habló este Dios,
saber lo que sigue hablando,
porque Dios nunca calló.

Teología Divina,
ésta es mandada por Dios,
para que el hombre la lea
sin tener contradicción.

Para que el hombre al leerla,
vaya sintiendo a este Dios.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C6

domingo, 10 de mayo de 2015

El hombre reza sin quitarse del pecado

En Sueño Profético decían:

La mayoría de los hombres pecan hasta rezando. ¿Cuántos rezan el Credo creyendo en Dios Padre? ¿Cuántos creen en que mandó al Hijo? ¿Cuántos creen que será Él el que juzgue a vivos y muertos? Pues al no creer esto, ya estás pecando.

Dijo uno:

¡Es pena que recen la oración de Dios Hijo, pecando!

¡Es pena que pronuncien el Padre Nuestro en voz alta, como un cántico que sirve para función adornarla!

¡Es pena pedir Perdón estando aún pecando, con una mano cogiendo y con otra machacando, con los ojos maldiciendo y espíritu endemoniado!

¡Es pena que el hombre rece sin quitarse del pecado!

Pero es mucho más pena, querer a Dios engañarlo, con el Amor que Dios busca al que a Él quiere buscarlo, con el Amor que perdona al que deja los pecados.

Si este Dios no fuera Dios, dejaría el rezo callado cuando el rezo fuera rezo y Él sabiendo que era pecado.

Por eso, el que reza a Dios pensando en hombres Santos, siente Paz en el espíritu y visibles ve milagros. Éstos son hombres de Dios, que a veces lloran rezando, lloran por querer quitar de su mente los pecados; que pecaron sin pensar: “yo quiero estar pecando”.

Desperté, oí:

Si este Dictado de Dios
lo leyeran todos los hombres,
¡cuántos rezos ya se harían
pensando: “Dios nos conoce”!

¡Es pena que el Padre Nuestro
no lo rezaran los hombres
pensando en este Cielo!

¡Es pena que Dios los oiga
rezando y no creyendo!

¡O creyendo sin amarlo!

Hasta que el rezo no llegue
con Amor hasta la boca,
no es rezo que llegue a Dios.

El rezo lo da el espíritu,
cuando espíritu es de Dios.

Cuando es rezo de boca,
ofendes, y rezo no.

¡Es pena que el Padre Nuestro
sirva “pa” ofender a Dios!


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C7

viernes, 1 de mayo de 2015

Dios sabe todo de sobra

En Sueño Profético decían:

Si amas a Dios, no olvides este Cielo. Si amas a Dios, Dios será lo primero. Si Amor va delante, seguro que irás haciendo lo que a Dios Le agrade.

Dijo uno:

Si amas a Dios sin fecha para retirarte, queriendo que tu Amor dure, puedes tener por seguro que Dios nunca ha de dejarte.

Este Amor de Dios al hombre, siempre, siempre está buscando al que a este Dios no conoce; siempre, siempre está mandando Enseñanza ahí, a la Tierra, para el que quiera saber cómo es el vivir sin materia, para el que quiera aprender el ir levantando pies de la atracción de la Tierra.

Es, a veces, el pensar en Dios, y este pensar amándolo, un pensar que no comprendes: ¿por qué Dios ha de sufrir por querer dar el bien al hombre?, ¿por qué Dios no da respuesta a las ofensas que oye? Este pensar viene de Tierra: ¿cómo Dios no da castigo para enseñar a los hombres, a los hombres que persiguen lo que lleva a la Gloria, lo que quita del pecado, a vivir misericordia, a que tengan caridad, a que muera la soberbia, a que levante del suelo al que cayó por miseria?

Todo esto y más pensar, te viene a tu memoria, pero piensas de momento: “Dios sabe todo de sobra. Perdóname, ¿quién soy yo dando consejos a Gloria?”.

Desperté, oí:

Es lo mismo decir “Gloria”,
que decir “El Dios del Cielo”.

Cierto que el hombre que ama,
a Dios Le manda consejo.

Pero lo mismo Le manda,
que Perdón Le está pidiendo.

Es el Amor el que a veces
se olvida en este “queriendo”,
que Dios juzgará en su Gloria
al que no quiso quererlo.

El hombre que ama a Dios,
sin poner fecha ni tiempo,
le viene pensar de pena,
de saber que Dios te da
y tú le mandas desprecio.

Por eso, el gran Amor,
si a Dios Le manda consejo,
Dios lo toma por Amor.

No es decir arrepentimiento,
cuando diga este Perdón:

“Perdóname Dios del Cielo,
que lo que quiero es que nadie
Te trate con un desprecio
y tu Amor silencio guarde”.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C7

jueves, 23 de abril de 2015

Conoce más lo que tú eres, que lo que tú quisieras

En Sueño Profético decían:

El hombre no tendrá Paz hasta que crea en Dios, y el que crea, hasta que ame. No puede el hombre creer formando inquietudes en contra de lo que va de Gloria. Y no puede amar sin buscar donde lleven Palabras que Él dé. Estas Palabras no pueden tener respuesta por el hombre, tratando de darse defensa; como creer no saber día de tu muerte, y pensar que al dejar el cuerpo, nadie puede intervenir por cariño que otro le tenga, por poderoso que fuera y por haciendas que tuviera. Si tú crees, esto piensas. Y si Amor no te lleva, te lleva temor de Infierno, separación de esta Gloria.

Dijo uno:

El que ama, no espera, busca y sabe si es Dios el que allí manda. El que ama, no busca al que no ama. El que ama, no espera al hombre para decirle, si es malo, que ame como el que a Gloria viene, y va con palabras tan medidas, que no cabe el engañar. El que ama, no es posible aceptar que vaya en contra de Elegidos que Dios manda. Esto es la falta de Paz.

Dijo el mismo:

Conoce más lo que tú eres, que lo que tú quisieras ser. Puede más el Amor que el silencio. No puede ser vivir ladrón debajo del mismo techo que el guardia que lo persiguió, ni lobo estar en medio de donde pasten los corderos.

Todas son comparaciones que no necesitan estudio que examinen profesores.

El que a Dios ama, sabe de sobra si es verdad que Dios habla, porque su Amor descubre las Palabras, que son las mismas de Dios, las mismas sin tener cambio y acompañando actuación.

El que ama, nunca espera que a él lo busque el Elegido por Dios; es galgo que no espera que la liebre busque al galgo, porque es misión de él que su olfato lo lleve por lejos que esté de él.

Desperté, oí:

Es razón tan poderosa,
que si no amas, no buscas.

Y es frase para recordar,
ésta que otra vez dictamos:

“Conoce más lo que tú eres,
que lo que tú quisieras”.

Si tú eres literato,
conoces literatura
más que mandar un sembrado
y saber hacer sus surcos
mandando mulo y arado.

El que ama a Dios, conoce,
porque el Amor lo ha llevado,
y nunca esperó las leyes,
y nunca fue fracasado.

Es sencillo conocer
lo que tú estás practicando.

Cuando practicas,
ya es el Amor el que va enseñando.

No puedes enseñar el bien
cuando tú seas hombre malo.

Porque por bien que parezca,
enseñas con el pecado.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C5

lunes, 13 de abril de 2015

Verdad es verdad

En Sueño Profético decían:

Si el Elegido no hace lo que manda Dios, no es Elegido de Dios, es elegido del demonio, es un poseído de Satán. El Elegido por Dios lo dice su comportamiento con el que lo quiere o con el que lo desprecia; busca el sufrir de los demás y toma parte en el sufrimiento; cumple los Mandamientos por Amor, y sufre por el que no quiere oír las Palabras de Dios en él; intenta corregir defectos que puedan retirarte de Dios; no calla al silencio que el hombre le pone al Mensaje que recibe; se enfrenta al teólogo, con temple y fuerza de Sabiduría Divina; rechaza el consejo del hombre cuando pudiera perjudicar al Mensaje; contesta con palabras justas; no intenta dar comodidad a su materia; y siempre da el sí al inmerecido, rogando a Dios que comprenda si está pecando, para que a Dios Le pida el Perdón. Al Elegido lo conoce el que ama a Dios, porque en él ve la Justicia de Dios, porque en él ve la Paz que a los espíritus lleva, porque su vida la entrega al Prójimo.

Desperté, oí:


¡Cuánta Enseñanza te dan
estas Palabras si lees!

Si lees y sin comparas
lo que a otros Dios les habló.

Cuando se ve más Verdad
es cuando ves lo que hacen,
que tú no harías jamás.

Este Instrumento de Dios
está viviendo en la Tierra
a la orden de este Dios.

Oyendo lo que Dios oye:
insultos del pecador.

Insultos, pero a sabiendas
que está movida por Dios.

Piensa si tú harías un día
lo que ella hace todos.

Y si serías capaz
de quedar mal con el hombre,
defendiendo esta Verdad.

Todo esto hay que hacer
cuando Verdad es verdad.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C5

sábado, 4 de abril de 2015

Aceptar es Amar

En Sueño Profético hablaban del trato del hombre al que de Aquí comunica, y de la actuación de este Comunicante:

Actuación de desprecio, el que comunica da al que sabe que de Dios en su Gloria no quiere saber. El que no quiere saber, desprecia al Comunicante, lo odia y busca el hacerle daño, pide cuentas a Dios y persigue al que sabe que busca al que Dios enseña dentro de su misma Gloria.

Dijo uno:

Dios enseña Aquí en espíritu, y este espíritu lleva Saber para enseñar, corregir y apartarse de la persona que ocultar su maldad quiere.

Dios es Guardián de su misma Sabiduría. Dios no deja de dar Enseñanza, y enseña para que se guarden del que robarla quiera.

Dijo otro:

Hay dos Enseñanzas. En una enseña el Amor. En otra enseña la Fuerza de Dios, que obliga al que saber no quiere, para que sepa lo que no sabía y para que deje que este Saber lo sepa otro, para que su saber quede en desprecio a su grande fantasía. Éstos son los que no quieren que Dios enseñe ni diga: “Aquel que Me desprecie en las Palabras que Yo diga y mande al hombre, que no pronuncie mi Nombre, que no hable de mi Gloria, que no escriba fantasías. No se puede amar sin creer, porque a nada se amaría”. Estas Palabras las dijo Dios antes de subir su Espíritu y Carne al Cielo.

Desperté, oí:

Tiene el hombre,
aunque no quiera,
que decir:
“esto es Palabra de Dios”.

Tiene que hincar la rodilla
a fuerza de la razón.

Tiene que perder el sueño,
avergonzando a su “no”.

Tiene que inventar disculpas,
como aquel que a Dios mató.

Se querrá hacer Pilatos,
porque el pueblo lo pidió.

Usarán la hipocresía,
siguiendo engañando a Dios.

Creyendo que lo engañan,
como hizo el mal ladrón.

Ya con querer engañarlo,
vives retirado de Dios.

Es imposible el amar
sin aceptar lo de Dios,
porque aceptar es amar
sin pedir explicación.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C5

jueves, 26 de marzo de 2015

Dios es un Camino recto

En Sueño Profético explicaban:

Un espíritu, cuando no es de Dios y quiere engañar al que sí es de Dios, éste pronto rechaza sus consejos, y nunca obedecerá a su mando. Cuando quiera engañarlo siendo piadoso, verá siempre la soberbia y la ira delante de su falsa piedad, verá al fariseo escondiéndose sin poderse esconder. Éstos son unos pocos defectos escondidos, queriendo esconder.

Dijo uno:

Cuando Dios estuvo en la Tierra enseñando al hombre, lo primero que enseñaba era a descubrir al quería decir: “Yo soy de la Enseñanza de Jesús. Yo soy de sus Discípulos”. Pronto, el que sí era del Maestro, Lo seguía y ya no igualaba Palabras y Hechos de Dios, ya veía un vivir hipócrita, falso y soberbio. Éste es el sello que Dios no deja que esconda el farsante, el que sirve a Satanás y quiere coger vestidura de Dios. Dios les hace que se vistan con su traje de soberbia, y a los que sí son suyos, con el traje de la humildad. Dios: Humildad. Hipócrita: soberbia. El que es de Dios, enseña su bondad, su humildad y el seguir la línea recta; enseña a despreciar lo que al pecado te lleva; enseña a que te conozcan por tu propia vestimenta.

Desperté, oí:

Si no eres hombre de Dios,
tu enseñanza no es de Gloria.

Es enseñanza de hombres
que están en contra de Gloria.

Es pecado que disfrazan
sin pensar que muerte llega.

Sin pensar que muerte llega
y hay que presentar cuentas
de tu vida ya pasada,
sin que nadie te defienda.

La defensa ante Dios
es lo que hiciste en la Tierra.

Si siempre fuiste de Dios,
nunca usaste la soberbia
en el camino de Dios.

Dios es un Camino recto,
que lo cuidan Paz y Amor.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C7

martes, 17 de marzo de 2015

Pregón del Cielo

En Sueño Profético decían:

El que da bien la explicación del vivir en Gloria es el que Dios Aquí trae y luego vuelve a su materia. Éste dirá el Sentir y la Visión como ninguna leyenda, aunque todo sea de Dios. El que no ha venido Aquí, como el que Aquí Dios trae, al oír estas Palabras dichas a uno y con Mando para que sean para todos, debe oírlas apartando de su vista al Comunicante, y ya sentirá Pregón del Cielo; ya le dará su valor al que recoge el Mensaje dicho por Boca de Dios; ya comprenderá que ni libros, ni letrados, ni profesores de Tierra escriben estos Dictados; ya pensará, aunque tarde, que esto viene del Cielo; ya querrá hacer lo que se pasó su tiempo, su tiempo ahí en la Tierra; Aquí siempre está el mismo tiempo; Aquí es Presencia de Dios en Espíritu, en Espíritu e Imagen; Aquí sólo hay un tiempo; Aquí sólo hay un Dios; Aquí nunca llega el hombre como no haya arrobo, que este arrobo es la Enseñanza que luego queda en los Libros con las Palabras ya escritas, pero Palabras sin habla, Palabras que irán leyendo y notarán cosa extraña; pero si haces pregunta, no da respuesta Palabra. Por eso, el que Aquí traen, debe ser bien pagado, que el pago se da en Amor, el que tiene Dios mandado; que el pago también lo hacen obedeciendo su Mando, su Mando que no es su Mando, que es cumplir una encomienda de Dios, que se la ha mandado para los hombres de la Tierra.

Desperté, oí:

Cierto es que leer estos Escritos,
no es que los lea
la misma que da respuesta.

Que la respuesta la da
porque a ella se la llevan.

Todo lo que hay escrito
tiene miles de respuestas.

Todo lo que hay escrito
y quisieran preguntar,
el que recibe tiene respuesta
para otro Libro llenar.

Dios no da sólo Mensaje,
esto se llama llevar.

Dios actúa en la inteligencia
culta o sin cultivar.

Si es culta, se verá pobre,
cuando Dios mande el Hablar.

Si es inteligencia virgen,
adora sin descansar.

Adora porque no sabe
la forma de pagar
un saber, que él bien sabe
que no sabía “na”.

Dios le dicta el Dictado
y deja la inteligencia
preparada en Saber
para encajar las respuestas.

Luego leerán los Libros,
explicándolos cualquiera.

Esto, que pase más tarde,
cuando no vean a ella.


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Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C4