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sábado, 2 de noviembre de 2024

El arrobo alborota

En Sueño Profético decían:

Si el cuerpo se pone enfermo, no disfruta esto con alegría, pero el Poder de Dios mejora el cuerpo y ya esto no se olvida.

Dijo uno:

Yo creo que lo que hay escrito, dictado en la Gloria, tardarían mucho en leerlo. Que luego, de Esto, se harán dueños algunos que aún no han nacido. Y todo Esto aún se alargaría más si el Elegido escribiera los síntomas que su cuerpo siente. Otras veces ve Visiones que no ve nadie; y ve curaciones que le han avisado, si él querer que lo sepa nadie.

En la “Piel de Cordero” y en el “Cuadro de la Última Cena” se ve que Esto no es de la Tierra. Hay muchas cosas más, pero el Mensaje termina ya.

Desperté, oí:

El arrobo de esta noche ha sido corto.

Pues si el cuerpo se enferma, no puede haber arrobo.

El arrobo alborota, dando fuerzas al cuerpo.

Es difícil explicar: querer arrobo, y el cuerpo enfermo.

***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C4

domingo, 23 de enero de 2022

La presencia del Elegido, alborota y calma

En Sueño Profético decían:

El mando que el día pasado diste, que no se termine, y que todo el tiempo sea para dejar al descubierto lo que Dios manda en su Gloria.

Decían en la Gloria, que despidiera el miedo, que a veces es el que hace callar al que no quiere a Dios enfadar por los noes que pone el hombre, aunque se llame cristiano y católico. Estos nombres a Dios enfadan cuando no cumplen sus Palabras.

Todo lo que Aquí dictan fue dicho por Dios Hijo cuando bajó a la Tierra con Cuerpo a vivir con el hombre para enseñar de su Gloria. Mucho repitió estas Palabras que aquí dictan:

“Me voy, pero vendrá mi Espíritu en otro cuerpo. Verán milagros que el hombre no puede hacer. El Perdón le llegará al que lo pida, dejando el pecado y queriendo ser perdonado. Las Palabras que Yo os dé con el Mando y Enseñanza de mi Padre, el que las cumpla, sí es cristiano”.

Termina el Mensaje un espíritu con Mando de Dios:

Ya, todo tu mando sea para romper aquí el silencio, que son los inconvenientes que pone el que a Dios no ama ni en Él cree. Al no amar ni creer, no busca ni ayuda en lo que puede al Elegido.

Desperté, oí:

La presencia del Elegido, alborota y calma.

Estas dos palabras hay que entenderlas.

Alborota, al que quiere dar Escándalo a estas Palabras.

Y calma al que en su interior la Paz le falta.

***

Libro 55 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IX - C5

jueves, 25 de julio de 2013

Paciencia que no alborota

En Sueño Profético decían:

No es paciencia aguantar
lo que no tiene remedio.

No es pasar hambre decir:
No como porque no quiero.

La paciencia es Amor,
que a veces baja del Cielo.

La paciencia bien llevada,
siempre te lleva a lo bueno.

Hay quien le llama paciencia
a estar siempre ofendiendo,
y sacarle los defectos
al que los lleva escondiendo.

Dijo uno, y todos sí:

Paciencia la de los Santos.
Paciencia en los Elegidos y Profetas,
que lanzan el Mensaje
y aguantan las injurias
que el hombre les hace.

Aquí sí es paciencia, callar,
caminar y no echar cuenta
de lo que el hombre le haga,
porque aquí Dios ya contesta.

Pero tienes que llamar
en cada palmo de tierra,
a Dios que oyéndote está,
porque Él te da paciencia.

Ésta es Paciencia de Dios,
paciencia que no es sujeta,
paciencia que es Amor,
que el mundo te la interpreta
como cosa sin valor,
como cosa de la Tierra.

El hombre, por no saber,
no sabe lo que es paciencia,
Paciencia de Aquí, de Dios.

Despierta, oí:

¡Cuántos ponen la paciencia
en lo que no hay remedio!

¡Cuántos ponen la paciencia,
ganándole buen dinero!

¡Cuántos ponen la paciencia
en el hijo que trajeron,
que no se gana el sustento
porque niño sigue siendo!

Hay más que llaman paciencia
lo que dejar no pueden.

La paciencia es la virtud
del espíritu de Gloria.

La paciencia no te sirve,
si paciencia alborota.

Este es el Sello que lleva
el que Dios trae a su Gloria.

Paciencia de confianza,
paciencia que no alborota,
paciencia que el que lo ve,
oye hablar desde esta Gloria.

Nunca le digas paciencia,
a lo que dejar no puedes,
que la paciencia es de Dios,
por no juzgar a los hombres.

Dios deja paciencia ahí,
para que se salve el hombre.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pág. 223-224-225