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jueves, 24 de septiembre de 2026

El Amor a Dios calma el alboroto

En Sueño Profético decían:

El Amor a Dios calma el alboroto, da ejemplo y viene la Paz. El amor a Dios hace un descanso y le viene un pensar en todos sus actos.

Dijo uno:

Sin Amor a Dios la vida no es nada y serás persona triste y amargada. Aunque tengas bienes de esos que ahí llaman, porque Aquí los bienes son lo que tú hagas, sabiendo que a Dios nunca lo olvidas en lo que Él manda. Los bienes de Dios son Amor a Dios y buscar desgracias, ayudar al cojo que muleta le haga falta, dar ropa al que tenga frío en telas o en palabras, darte pena del pecador que cae y se levanta y hacerle ver con tu Amor a Dios que la vida esa no es larga.

Si tienes Amor a Dios, cuántos remedios derramas de incalculable valor. Piensa en que veas alboroto y que por ti llegue la calma, que Dios ya te iluminó para actuar de acción o de palabras.

Desperté, oí:

No hay descanso mayor que el que das con acción o con palabras, pero con Amor a Dios.

Qué cierto que muchas veces sigue el alboroto por falta de Amor a Dios.

Y que el sufrir se agranda porque no media el Amor.

El Amor a Dios muy pocos lo emplean con el que mal se portó.

Y entonces sigue el alboroto.

Es tan preciso el Amor que si el hombre lo viviera no habría condenación.

Pero el hombre lo abandona como ropa de otro siglo, que ya ha pasado la moda.

***

Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

jueves, 19 de septiembre de 2019

El lleno de Dios tiene Paz con alboroto y camina sin descanso

En Sueño Profético decían cómo conocer al que está lleno de Amor de Dios y tiene sitio para más Amor. Que este sitio es el deseo de acaparar lo que sabes que es del Cielo. A éste, siempre lo verás falto, pero está lleno, y el lleno le empuja a apartarse de la Tierra y a vivir sólo para el Cielo. El lleno de Dios tiene Paz con alboroto y camina sin descanso, es por pocos comprendido, pero todos le ven algo, algo que tú lo deseas, si has pensado a Dios Amarlo.

Dijo uno:

Esto de Amar en escándalo ya lo sigue otro espíritu que Dios le da Mando:

Yo, cuando pisaba Tierra,
no decía una palabra
que el nombre de Dios no oyeran.

Era algo que sentía
y ya me ponía inquieta
en la calle o en el convento,
porque lo que iba dentro
era lo que me mandaba.

Me mandaba sin descanso,
porque yo nunca dejaba
en reposo mis ideas
para que de Dios hablaran.

A pesar de mi inquietud,
tenía días de calma,
que estos me hacían sufrir
porque no veía ganancias.

Cuando llegaba la noche
y me ponía de rodillas,
ya mi espíritu se elevaba
o a mi espíritu venía
este Dios,
que es  Dios sin tiempos,
y cuando se comunica,
el hombre Le da desprecio
y frialdad lo retira.

Desperté, oí:

Este Amor, el que lo siente,
es difícil el decir.

Este Amor baja del Cielo,
sin nombre,
pero se posa ya en ti.

Es fácil cuando lo sientes
y difícil el describir.
Es fácil cuando lo sientes,
porque cuerpo no te sientes,
pero te sientes un vivir
de cundir que no hay muertos,
si sientes este sentir.

¡Cuántas veces me veía
que del suelo me apartaban!

¡Cuántas veces me sentía
como si en mí nada hubiera
que a mi cuerpo le mandara!

Cuando ya yo tenía Mando
era cuando no mandaba.

¡Ay Amor que el que lo siente
se hace esclavo o esclava
para aquel que no lo siente!

El que lo siente,
es morir,
si un momento no lo siente.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C1

sábado, 1 de febrero de 2014

Ovillos en enredo

En Sueño Profético se veía mucha gente. Se veía desde altura. Y las cabezas formaban como techo de los mismos cuerpos. Era un movimiento intranquilo, un vacío en el movimiento.

Dijo uno:

Este alboroto de hombres, sin este Pastor del Cielo, irá creciendo el alboroto y serán ovillos en enredo.

¡Con lo sencillo que es el vivir la Ley del Cielo! Que si esta Ley se entendiera donde hay hombres y suelo, moría la intranquilidad y la Paz de Dios le hacía entierro a la intranquilidad.

El hombre, vivir sin Dios, siempre vivirá inquieto, y tres hombres no tendrán nunca el mismo pensamiento.

Ese mundo material está siempre en temblor de cuerpos. La inquietud los aparta de lo Eterno. Debían de tener un día de meditación viendo un triste cementerio, donde ya no existe nada que tú le llamabas cuerpo, donde toda tu ansiedad era para tener para el cuerpo.

Si esto el hombre lo pensara, él mismo se clasificaba con la nota “analfabeto”. Nota que en muchos momentos te puede quitar el sueño.

Desperté, oí:

Si el hombre se juntara, cada uno,
con la Palabra de Dios primero,
se quitaba la inquietud
que el hombre está viviendo.

El cuerpo es hoja verde
que pronto ves en el suelo.

El espíritu es el árbol,
que sigue su crecimiento
hasta llegar a Sitio
que su nombre es el Cielo.

Aquí no hay sitio para el espíritu
que fue apartando de Dios
y no enseñó los Mandamientos.

Si los hombres se juntaran,
estando en esto de acuerdo,
valoraban lo espiritual
y desvaloraban lo del cuerpo.

Y ya sería normal
todos el mismo pensamiento:

“Dios al nacer,
Dios cuando tu cuerpo
se llevan al cementerio”.


***

Libro 19 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo III - Pág. 147-148