miércoles, 30 de noviembre de 2016

El cuerpo es el mayor enemigo de Dios

En Sueño Profético decían:

¡Cuándo se dará cuenta el hombre de que él no es dueño de la vida de su cuerpo!

¡Cuándo pensará que su cuerpo, él no sabe cuando lo va a enterrar, ni dónde va a ir aquello que él tanto cuido le da!

¡Cuándo se va a mentalizar el hombre que, en llanto o en risa, puede la vida del cuerpo acabar!

Que hay veces que avisa, con años o enfermedad. Pero hay mayoría enterrados sin avisar.

El hombre, mientras sus pies pisan la Tierra, es cuando debe a Dios buscar, que si Lo busca Lo encuentra. Pero tiene que poner el espíritu en preferencia, y vivir lo que Dios manda, obligando a su materia.

Desperté, oí:

Si tu espíritu está con Dios,
Lo busca o quiere buscarlo,
tu cuerpo no puede hacer nada malo.

El cuerpo es el mayor enemigo de Dios.

El cuerpo sin creer en Dios,
o creyendo y no amando,
no sólo él se condena,
condena el sitio al que va llegando.

¡Cómo no pondrá el hombre
la primera enseñanza al espíritu
y después a la materia!

El edifico se empieza por los cimientos,
y al final la chimenea.

El hombre tiene que empezar
poniendo a Dios primero
y después al espíritu enseñar.

Que de lo que haga su cuerpo,
él las cuentas a Dios tiene que dar.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C3

martes, 29 de noviembre de 2016

Venero Divino

En Sueño Profético decían:

Si valoraran el contacto
del que Aquí Dios trae,
no habría nada material
que pudiera pagarlo.

Este contacto
te guarda sitio en la Gloria
(si tú no maltratas este contacto),
te quita oscuridad
y hace que veas claro.

Tienes Venero Divino,
que bebes agua a diario.

Que unas veces te das cuenta,
y otras, bebes sin notarlo.
Pero siempre vas ganando.

Si el hombre se diera cuenta
del valor de este contacto,
otra vez repiten en Gloria,
que no habría para pagarlo.

Lo mismo te contamina,
que te quita el contaminado.

Te contamina Amor a Dios
y te quita aquello malo,
que el que no ama te hizo
que lo vivieras o pensaras.

Te presentan un Mensaje
que horas antes ha vivido.

En la muerte te abre puertas,
con la oración que siempre lleva consigo.

Si valoraran el contacto
del que Aquí Dios trae,
no habría nada material
que pudiera pagarlo.

Desperté, oí:

Este Portavoz te lleva
lo que no hay en la Tierra
ni con dinero se compra.

Mayoría de veces, va dejando
como el motor que va delante
y no se da cuenta
lo que va dejando al paso.

¡A cuántas carnes enfermas,
la enfermedad, durmiendo,
la enfermedad habrá dejado!

Otros, al dar el diagnóstico,
ya lo verán equivocado
con lo que antes le vieron
o lo pensaron.

Ya, en el espíritu,
el que tenga este contacto,
se notará grande fuerza
y no podrá estar callado
cuando a Dios oiga que ofendan.

Dios le manda premio al hombre,
y el hombre premio desprecia.

No es muy corriente vivir
en época que Dios tenga
un contacto como aquí.


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Libro 22 - Investigaciones a La Verdad - Tomo III - C3

lunes, 28 de noviembre de 2016

Camino ancho, camino estrecho

En Sueño Profético se vio un camino ancho, y este mismo camino terminaba estrecho, tan estrecho, que dos juntos no cabían echando el mismo paso, o sea, dos hombres emparejados.

Ya dijo la voz del Cielo:

Este camino es corto, y a veces también es largo.

El ancho lo pasan muchos. El estrecho, pocos hacen por pasarlo. El ancho es la vida que tu cuerpo está llevando. El estrecho tienes tú que querer pasarlo y seguir hasta el final, donde Dios está esperando, y ya no te llega muerte cuando el camino has pasado.

Desperté, oí:
El camino ancho
es el de la Tierra,
el que el hombre traza
y del estrecho se aleja.

En el ancho es libre.

En el estrecho,
la Libertad la desprecia.

Y este desprecio te hace
que ya vivas Vida Eterna.

Si el hombre amara a Dios,
el ancho
también lo metería en la Gloria.

Pero el camino ancho
está lleno de pecado,
de ira y de protestas,
y de soberbia.

Si esto el hombre no lo practica,
que cuente que vive Gloria.

Piensa en el camino ancho
y desprecia lo que nombran.

Y ya pasas el estrecho
con la Paz de compañera.


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Libro 27 - Dios Habla al no Quiero del Hombre - Tomo II - C3

domingo, 27 de noviembre de 2016

El Amor a Dios, te acerca a Dios

En Sueño Profético se vio una mujer que arrastraba un saco y su cabeza la inclinaba al Cielo, y ofendían sus palabras.

Se quitó aquella visión que Dios hace para que el espíritu luego dé la Enseñanza, y se vio otra mujer con el mismo costal en el cuadril. Dejó el costal en el suelo y se puso de rodillas con las dos manos juntas. Su cabeza estaba normal, como si con alguien tuviera un diálogo. Se oyeron estas palabras:

“Si mi sufrimiento va a ser Tuyo, déjamelo a mí. Y si tu Presencia no me va a faltar, aquí traigo otro costal”.

Y sin verse donde lo llevaba, dejó en el suelo un costal vacío al lado del lleno.

No se vio la imagen de Dios Hijo como se vio el 1-11-71, pero su Mando era el mismo. Este Mensaje daba vida y fuerza al sufrimiento de la materia y te acercaba más a Dios.

Dijo uno:

Si el hombre enseñara sufrimiento con Dios y a despreciar las riquezas sin Él, nadie perdería la Gloria y poco pesaría la carga del sufrimiento, y no la llevarían a la rastra. Que esto es el grande sufrimiento.

Desperté, oí:

Hace el sufrimiento más sufrimiento el que no acepta el sufrimiento y se retira de Dios.

Estas dos mujeres te dicen lo que es un espíritu manso de Dios, o lo que es un espíritu manejado por espíritus en contra de Dios. 

El Amor a Dios, te acerca a Dios y abrazas el querer de Dios, su Voluntad y su Permitir.

Y ya ves esta vida, corta, pasajera y te ocupas de la Eterna.

No arrastres nunca el costal si va lleno de sufrimientos.

Tú di: “Señor, ayúdame”. Y ya no notarás peso.

Ten siempre en tu memoria a la que lleva el costal: uno vacío y otro lleno.

El lleno no le pesaba, porque decía ¡Dios mío!, y Dios le quitaba carga.

El vacío era Amor, era Fuerza y seguir por su Camino, hasta juntarse en la Gloria.


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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C4

sábado, 26 de noviembre de 2016

Haz que me compadezca del que primero pegó

En Sueño Profético decían:

Alaba más a Dios el que no peca por amarlo, que el que no peca por temor a Dios.

Es de más valor el no pecar por no enfadar a Dios, que no pecar por miedo a Dios.

Igual que es más pecado decir “voy a pecar”, que decir “¿por qué he pecado?”.

Puede hacer pecado mayor el que devuelve el golpe, que el que primero pegó.

Dios enseña a recibir el mal para que enseñes a que el mal no lo hagan.

Dijo uno:

Recibir el bien es sencillo. Recibir el mal es peligroso, si no te acercas a Dios pidiéndole ayuda, diciendo: “Señor, si Tú no devolviste el mal que Te hicieron, ¡cómo lo voy a hacer yo! “Señor, haz que me compadezca del que primero pegó”.

Desperté, oí:

¡Qué cierto que si no estás con Dios, no recibes este cambio: el mal que te hicieron, pagarlo con bien!

Esto es amar a Dios tanto, que sin tú querer, el bien vas dejando.

Hay quien hace el mal y llega a pecado, porque mal le hicieron.

El que ama, huye del que le aconseja que haga lo malo.


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Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C2

viernes, 25 de noviembre de 2016

Pecado, enemigo del Cielo

En Sueño Profético hablaban del pecado, del pecador, del que se quitó de pecar por sentir dentro el deseo de vivir sin el pecado. Comparaban al espíritu que pecó y a Dios decía:

Señor,
¿por qué me dejaste haber pecado?

¿Por qué se movió mi lengua
y mis piernas avanzaron?
Mi lengua, para ofenderte,
y mis piernas, para irme de tu lado.

¡Señor, dame tu Luz,
que yo le pueda al pecado,
que con tu Luz va la Fuerza
y se retira lo malo!

Yo siempre tenía en mi mente:
¡Si yo fuera perdonado por Dios
antes que por el hombre…!

Pero, ¿cómo pedirle esto a Él,
que tanto daño Le hice
con el ejemplo de mi vida?

¡Pecado, pecado maldito!
¡Pecado, enemigo del Cielo!
¡Pecado, que das el sufrir
cuando no quieren pecado!

Las palabras “Señor” y “pecado”,
siempre tenía en mi mente.
Había quien me notaba algo
que yo no decía,
pero estaba en mi mente.
Era algo que daba fuerzas
y no podías explicarlo.

Desperté, oí:

Era apartar de mí el cieno
escondido en el fango.

Era luchar con la Fuerza
que Dios me estaba mandando.

Era vivir una vida,
que empiezas
después de haberla pasado.

Era luchar con la roca,
aunque rompiera las manos.

Yo creo que la comida
no me alimentaba tanto
como aquellos pensamientos
que echaba al Cielo mirando.

Si no hubiera habido Cielo,
yo no me muevo del fango,
pero el Cielo da las fuerzas
cuando el Perdón vas buscando.

No peques, pero si pecas,
mira a donde sale este Mando.
Mando que te da la Luz,
y te sientes perdonado.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C2

jueves, 24 de noviembre de 2016

Haz el bien como Dios manda

En Sueño Profético decían:

Si quieres entender la Palabra de Dios, búscala, practícala, y ya la entiendes. Pero búscala sin dudas y practícala contento, yendo al Prójimo, que es donde más se aprende, porque el Prójimo es Dios, que espera allí al hombre.

Dijo uno:

Hay quien dice que ama a Dios, y del Prójimo se aparta.

Esto es decir tengo hambre y despreciar comida buena y sin dinero costarse.

Pues todavía es mucho peor decir “amo a Dios” y no busco donde espera, que su nombre es Prójimo.

Esta palabra se oye poco y menos se practica. Que esta es la nota importante para que Dios te elija.

Al Prójimo acude la Caridad que en ti acampa, y ya esta Caridad va curando a espíritus que están enfermos sin enfermedad, que esta enfermedad no la entienden todos por falta de amar. Y le ponen nombres que les agradan más.

Si el hombre viviera vida ahí con esperanza en Ésta, pondría primero este vivir y después el de la Tierra.

Desperté, oí:

Si no ves practicar Caridad,
pon duda cuando digan:
“yo soy de Dios”.

La Caridad es el título
que tú entregas
en la Gloria Celestial.

La Caridad tiene fuerza
para defectos quitar.

Para entender estas Palabras,
tienes tú mucho que amar.

Porque si te falta Amor,
lo que ves puedes juzgar,
creyendo que una acción mala
tú has querido premiar.

Si al que le das la moneda,
se la das pensando en Dios,
ya puede él también pensar
y quitarse de la orilla
que en peligro estaba ya.

Haz el bien como Dios manda,
que haciéndolo como Él quiere,
nunca lo harás mal,
aunque crea que no está bien hecho
el que ama con falsedad.


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Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C4