jueves, 1 de marzo de 2012

Pecado, pecador y perdonado


En Sueño Profético hablaban del pecado, del pecador y del ya perdonado. Decían:

El pecado está constantemente ofreciéndote para que peques. El pecado te lleva muchas veces a pecar, diciéndote: “esto no es pecado”. El pecado, hay veces que no sólo peca el que está pecando. El pecado hace que uno peque, y ya, este uno, se encargará de que muchos sean pecadores.

Dijo uno:

Yo vivía al lado de una familia que uno pecó y todos se condenaron. Éstos eran matrimonio y tres hijos. El padre hacía vida mala, una vida de desorden; los hijos crecieron; las dos hembras se fueron a malvivir a otros pueblos lejanos; la madre y el hijo trataban, con el escándalo y el mal trato, traerlo al buen camino. Un día, se oyeron gritos desesperados. Fue padre e hijo que se arrebataron la vida. La madre quedó muy mal mirada por todo el pueblo.

Ya se ha dicho del pecado. Ahora, del pecador:

El que va a hacer algo mal, debe pensar: ¿haré que otro peque como yo o más que yo?

Y ya viene el perdonado:

Éste, si a Dios llamó dejando ya sus pecados, fijo que Dios perdonó, y por el pueden querer ser perdonados.

Éste, ya habla de Dios con la fuerza del espíritu que el pecado lo apartó.

Ya contestó Agustín:

El que peca, puede quitarlo del pecado el que no peca y ama a Dios sin descanso.

El que ama, aunque antes haya pecado, ya ama para Dios.

Desperté, oí:

Aquí te dice el pecado,
a cuántos hizo pecar.

Pero te dice Agustín,
que amando a Dios sin descanso,
tu Amor te puede servir
de hacer muchos perdonados.

Si en la casa todos aman,
y sólo hay un pecador,
en vez de todos perderse,
todos hoy están con Dios.

La Enseñanza hace falta
para el bueno y para el malo.

Para el malo, para que piense
que trabajo es hacer pecado,
y no puede echar en hucha
salario de un condenado.

Para el bueno, esta Enseñanza,
seguro que es rentable,
porque quitará del mal,
en vez de hacer que se maten.

Si del malo haces buenos,
y a buenos vas enseñando,
cuéntate como Agustín,
que fue malo y luego Santo.

Santo, que se oía decir
al que también perdonaron.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 54-55-56