sábado, 25 de enero de 2014

A ella no pueden engañarla

En Sueño Profético decían:

Ella conoce a los espíritus del mal tan bien, que no pueden engañarla. El espíritu del mal busca a quien pueda atribularla para robarle la Paz, pero esta inquietud es por ella rechazada. Todos los Elegidos tienen primero la Enseñanza por Dios de los espíritus que no son de esta Gloria. Dios le presenta el mal sin materia, y hace que lo conozca cuando actúa con materia. El espíritu que Aquí Dios trae, no puede ser engañado, siempre nota el sabor del malestar antes que llegue.

Dijo uno:

Yo le oí a Teresa de Ávila contar las torturas que le daba el demonio, pero ella conocía cuando no era la Visión de Aquí. Un día nos contó que fue oír una llamada y creer era del Cielo, pero rápido vio que era de Satanás. Dice que fue oír: “Teresa, ya se te acabó el sufrir, pero tienes que empezar una vida nueva. Di primero que es mentira el tiempo que estuviste hablando...”. Pero el Poder de Dios no lo dejó terminar las palabras que quería decir, que fueron éstas: “hablando de Allí del Cielo”. Dice Teresa, que antes de oír hablar, notó miedo, notó intranquilidad, y a la vez un desasosiego, que tuvo que romper en llorar, y entonces sí oyó del Cielo estas Palabras: “No dará mi Nombre, sin materia, ningún espíritu que no habite en mi Gloria”. Estas Palabras le sirvieron de grande Enseñanza. Ya pensó Teresa en las muchas veces que había visto cosas que no venían de la parte de Dios. Ya pensaba en las personas que tenían apariencia de amar a Dios, y Dios no las elegía. Ya comprendía al que le decía Teresa por Amor a Dios, o por oír a Teresa. Ya Dios le hacía sentir el Gozo Divino entre el sufrir del hombre. Ya Dios le daba aliento para que fuera valiente. Todo esto que Aquí cuento, fue contado de ella a mí.

Desperté, oí:

Claro es de comprender,
que el que Dios elige,
tenga Enseñanza por Dios,
para librarse del hombre.

Del hombre que sin saber,
dentro el demonio se esconde.

Si crees en los espíritus
que Dios manda que te hablen,
también quiere Dios que creas
en los que daño te hacen.

Es grande el sin fin de aprender
que tiene esta Enseñanza.

¡Qué mal viene el decirle a Teresa,
que estaba endemoniada!

¡Ella, que Dios la tenía
de su Gloria impregnada!

Sabía cuando era Dios,
por el llanto de su cara,
y la alegría a la vez,
que alegría derramaba.

Hubo veces que sintió golpes,
que a ella golpeaban.

Pero miraba al sitio
donde los golpes sonaban,
y ya no sentía golpes,
que eran golpes para asustarla.

Con más fuerza, en el convento,
de sus éxtasis te hablaba.

Ella, las persecuciones,
las oía sin importancia,
y la trataba de loca
aquel que a Dios no Lo amaba.

El que amaba en la Tierra
y creía en este Cielo,
a Teresa la buscaba
porque sentía consuelo.

No pueden ser engañados
los espíritus que Dios coge
para quitar el pecado.

Porque entonces se vería
a Dios con endemoniado.

Y Dios se hizo Materia
para enseñar a apartarlos.

Dios no puede ser amigo
del que vive con pecado.

Porque el pecado destruye
el camino de los Santos.


***


Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 189-190-191-192-193