sábado, 4 de enero de 2014

Ahí se queda el secreto

En Sueño Profético decían:

No hay quien haga el bien y viva sin Paz. Y no hay quien tenga Paz si hace el mal. Junta más amigos el malo que el bueno. Y el que trata al bueno, no puede seguir siendo malo.

Este Arrobo da Palabras que cualquier hombre puede leer e ir frenando a lo que le haga pensar: “esto mismo a mí me está pasando”. Puede que estando leyendo, él se note que está cambiando, porque le venga a su mente: “esto hice, esto ya no hago, me dejaré tal amigo que vive sin a Dios amarlo, buscaré a hombres de Dios que Paz viven y Paz van dando”.

Dijo uno:

Si el hombre se reformara porque el mal lo viera malo, con qué fuerza hablaría diciendo: “esto es pecado”, porque él lo había vivido y vivió al mundo arrastrando, al mundo que guardaría sus montones de pecados hasta que el Dueño le diga –el Dueño sin tener amo–: “No importa que los entierres. ¡Si sé lo que no ha pasado porque no llegó su día! Yo sé lo mismo a la luz, a la oscuridad, a los secretos, a lo enterrado, que el hombre de Mí se oculta porque no cree en mi Mando”. Esto lo oí yo decir a Dios por el suelo andando, a unos que vivían vida, pero vida de pecado.

Desperté, oí:

Eran hombres que vivían vida mala
y querían engañar a Dios.

Porque el mundo lo sabía,
y querían tener secretos
con el Dueño de las noches,
con el Dueño de los días.

Con el Dueño de la Gloria,
con el Rey de Sabiduría.

Con el que tiene a los hombres
con la grande Libertad.

Pero el Poder de este Dueño
envuelve con transparente
lo que nadie puede verlo.

Ahí se queda el secreto,
y Aquí todo está Dios viendo.


***


Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictado en Gloria - Tomo II - Pág. 202-203