sábado, 4 de abril de 2015

Aceptar es Amar

En Sueño Profético hablaban del trato del hombre al que de Aquí comunica, y de la actuación de este Comunicante:

Actuación de desprecio, el que comunica da al que sabe que de Dios en su Gloria no quiere saber. El que no quiere saber, desprecia al Comunicante, lo odia y busca el hacerle daño, pide cuentas a Dios y persigue al que sabe que busca al que Dios enseña dentro de su misma Gloria.

Dijo uno:

Dios enseña Aquí en espíritu, y este espíritu lleva Saber para enseñar, corregir y apartarse de la persona que ocultar su maldad quiere.

Dios es Guardián de su misma Sabiduría. Dios no deja de dar Enseñanza, y enseña para que se guarden del que robarla quiera.

Dijo otro:

Hay dos Enseñanzas. En una enseña el Amor. En otra enseña la Fuerza de Dios, que obliga al que saber no quiere, para que sepa lo que no sabía y para que deje que este Saber lo sepa otro, para que su saber quede en desprecio a su grande fantasía. Éstos son los que no quieren que Dios enseñe ni diga: “Aquel que Me desprecie en las Palabras que Yo diga y mande al hombre, que no pronuncie mi Nombre, que no hable de mi Gloria, que no escriba fantasías. No se puede amar sin creer, porque a nada se amaría”. Estas Palabras las dijo Dios antes de subir su Espíritu y Carne al Cielo.

Desperté, oí:

Tiene el hombre,
aunque no quiera,
que decir:
“esto es Palabra de Dios”.

Tiene que hincar la rodilla
a fuerza de la razón.

Tiene que perder el sueño,
avergonzando a su “no”.

Tiene que inventar disculpas,
como aquel que a Dios mató.

Se querrá hacer Pilatos,
porque el pueblo lo pidió.

Usarán la hipocresía,
siguiendo engañando a Dios.

Creyendo que lo engañan,
como hizo el mal ladrón.

Ya con querer engañarlo,
vives retirado de Dios.

Es imposible el amar
sin aceptar lo de Dios,
porque aceptar es amar
sin pedir explicación.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C5