En Sueño Profético decían:
No hay alegría mayor que vivir pensando: “Yo sé que la Gloria no la pierdo”. Pues este pensar lo tienen aquellos que cumplen la Ley con el Mando de Dios, que son los Mandamientos.
Dijo un espíritu de la Gloria:
Levantar al caído, dar de comer al hambriento y buscar al enfermo dándole compañía y palabras con Fe y Amor para que piense que Dios le puede dar la curación que no ve el que cree poco en Dios, el que haga este servicio, se lo hace a Dios. Porque es lo que Dios enseñó cuando bajó a la Tierra de Hombre para vivir con el hombre. Pues sentó en su mesa a los que quisieron ser sus Discípulos, que fueron pocos por no cumplir su Mando.
El Elegido que es por Dios elegido, antes de ser Elegido publicó su presencia en hospitales y en casas para recoger ingresos para los hambrientos. Esta fue la vida que hizo el Elegido antes de ser Elegido. Su pensar era: “Señor, yo quiero que se curen para que más crean en tu Existencia”.
Hablaban mucho de los Milagros, decían que había que saber abrazarlos y agrandar el Milagro.
Desperté, oí:
Tu presencia que no falte, sea llamada o no, cuando sepas que creen y a Dios llaman.
Porque si Dios trae a la Gloria tu espíritu es para que cunda el Poder que Dios a tu espíritu le da.
Todo es dar el trato con Poder de Dios y saber pisar a los espíritus malos.
A los que están aquí unidos Dios los ha puesto a este servicio, y ellos están contentos.
A éstos Dios les aumenta su ayuda cuando al Elegido se la dejan, que esto lo ven si lo piensan.
Todo aquel que Aquí ayude, si lo hace contento, lo notan en su casa y en su cuerpo.
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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX