jueves, 3 de abril de 2025

La curación del espíritu

En Sueño Profético hablaban de las enfermedades del espíritu. Decían:

Al enfermo del espíritu hay que curarlo como al enfermo de la carne o como intentas curarlo. Entre estas dos enfermedades, la del cuerpo y la del espíritu, se pone más cuidado a la del cuerpo. Hay enfermos del cuerpo que no quieren curarse y rechazan la medicina o la cirugía que necesiten, pero una vez estudiado ya se verá de que forma intentará curarlo la familia o el médico. Lo mismo en la enfermedad del espíritu que en la enfermedad del cuerpo, si el enfermo quiere curarse será más fácil la curación. Que si no hacen por curarlos ellos no piden curación.

Para curar la enfermedad del espíritu tienes que estar impermeabilizado contra el pecado, como el médico que se previene para curar a enfermos infecciosos. Para curar el espíritu enfermo tienes que tener el tuyo al servicio de Dios, como el médico que para recetar cuenta con la botica. Un paralítico no puede ayudar a otro paralítico, ni un niño de corta edad puede coger a un hombre en brazos.

Desperté, oí:

Han hablado de los enfermos de espíritu y también de los endemoniados, que del espíritu sale la enfermedad.

Por eso Aquí recomiendan que el que intente curarlos tenga su espíritu bien sano.

Como el que cure infecciosos. Que aunque de Aquí lleve el Mando que no desafíe al contagio.

Estas dos enfermedades, la del espíritu y la del cuerpo, nunca pueden ser iguales, iguales en su curación.

Hay quien quiere curar su cuerpo dando grandes caudales y, al final, los familiares hacen entierro.

Pero el enfermo de espíritu si dice: “Señor, yo quiero”, de momento queda limpio.

Al endemoniado nunca le oirás decir: “Perdón Dios mío” en humildad y en silencio, que son los arrepentidos.

Hacen falta muchos hombres que curaran el espíritu.

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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII

miércoles, 2 de abril de 2025

Gloria y Paz

En Sueño Profético decían:

Hay cosas que aprendes fácilmente y es difícil el practicarlas. Y aunque las aprendiste bien, luego das mala enseñanza.

¿Quién tendrá hoy 40 años y no aprendió la Doctrina de Dios Hijo si prometió ser cristiano, porque cristianos ya eran los padres, o los que lo apadrinaron? Pues éstos aprendieron bien, fácilmente, y difícil practicaron esta Enseñanza Divina, puente de esa vida a Ésta. Que sin practicar esta Doctrina, no puede elegirte Dios, porque no comprenderías Palabras y Hechos de Dios. Transformarías su Muerte y también su Resurrección. Ya, a su Venida a la Tierra, no le verías explicación.

Este pensar y muchos más le llegan al cristiano que no practica la Palabra de Dios. Ahora, ponle esto al pensamiento y piensa: “Yo aprendí la Doctrina cristiana, pero no la practico nada. Cómo me va a elegir Dios, si con el mal ejemplo que doy, yo voy retirando del Camino verdadero –que su nombre es cristiano–, por no practicar lo que Dios Hombre enseñó con Cuerpo de Hombre”.  

Desperté, oí:

Si los cristianos que aprendieron
la Doctrina de Cristo,
practicaran esta Doctrina,
con Amor a Dios delante,
no podría existir la guerra.
Sería Paz aplastante.

Gloria donde no hay suelo.
Y Paz, donde existen los cuerpos
hasta que la Gloria llame.

Gloria: Sitio donde está Dios Hijo
y Dios Padre.

El Padre, no tiene Cuerpo.
El Hijo, sí tiene Cuerpo de Carne.

El mismo que le vio el hombre
antes de Crucificarle.

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Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C3

lunes, 31 de marzo de 2025

La fragua

En Sueño Profético decían:

No es vivir para Dios, cómo vivir en contra de Dios. No es lo mismo amar sin descanso, que cansarte antes de ir a buscar donde digan “Dios, hablando, allí está”. Y no es lo mismo decir “Señor, Tú mandas”, que su Mando te moleste. Te moleste hasta el extremo de que tu vivir ya lo hagas retirando de este Cielo.

Dijo uno:

Mi mayor cansancio era el que llegara la noche y en mi mente pusiera: “Hoy, mi tiempo se me fue sin hacer servicio al Cielo. Los que no quieren a Dios me han robado el tiempo. Mañana, yo obligaré al tiempo, y tengo que desquitarme. Señor, prometer no te prometo, porque prometerte a Ti sería no creer que eres Dueño de mi espíritu y de mi cuerpo. Prometerte, sí Te prometo, que cuando quieras mi espíritu, dejes mi cuerpo muerto”.

Estas palabras, siempre que yo no cogía parte del día para el servicio de Dios, me dejaban durmiendo.

Desperté, oí:

Mi trabajo era duro,
con el martillo en la fragua.

Pero tres que había conmigo,
y la gente que entraba,
hacíamos buen servicio,
y el tintineo de compaña.

El trabajo entraba solo,
sin que nadie lo buscara.

Luego, el buscar el bien,
sin preguntar nos llevaban.

Se cundió:
“Ve y pregunta allí en la fragua,
dónde vive la mujer
que ayer pedía limosna
para el marido y los hijos,
que la vivienda era una choza”.

O el paralítico,
que en la fragua se lleva
horas y horas oyendo
a los que acuden como él,
para que los socorran.

“La fragua de la abundancia,
del amor y la esperanza”,
en el pueblo le pusieron.

Cuando no acudía gente,
aquella noche,
a mí no me entraba sueño.

A la mañana siguiente,
el Nombre de Dios,
en todo ponía delante.

“Señor, que tu Nombre
en mí se oiga con más fuerza
que el martilleo al hierro hace”.

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Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C7

domingo, 30 de marzo de 2025

El Amor no permite que sea Dios culpado

En Sueño Profético hablaban de Dios Hombre, de cómo era juzgado por el hombre que no creía que era Dios aquel Hombre que veía.

Yendo un día tres de los Discípulos haciendo el trabajo que no cansa cuando amas y que no hace el que no ama, iban unos cuantos que querían al Maestro y otros que querían quererlo como éstos que tanto Lo querían. Pues al pasar por un camino, Juan iba tan al filo, por dejar sitio a los que querían oír a Felipe que estaba repitiendo unas Palabras del Maestro, dichas la noche del día anterior, que resbaló la suela de las sandalias y cayó a un gran barranco, no de profundidad y sí de extensión. Pues antes de ver a Juan caer al barranco ya estaban todos dentro, ya que no tenía más de medio metro de profundidad, y lo cogieron, y le hicieron las preguntas que a la caída van, y Juan les contestó: “No os preocupéis por mi caída, ya que no ha sido nada. Soy yo el que debo pediros perdón por mi poco cuidado, que os ha hecho pasar del momento de gozo al momento de mal rato”. Y fue a uno por uno diciéndoles estas palabras:

   —¡Qué mal rato te he dado, y ya ni siento dolor!

Fue cundiéndose la caída y la mayoría ofendía al Maestro por el paso que llevaban viendo a Juan cojeando. Al aparecer el Maestro, Juan mucho más Amor Le presenta y estas palabras Le dice:

   —Maestro, íbamos hablando de Ti y mi falta de cuidado me hizo salir del camino y me encontré en el barranco, pero todos ya conmigo.

Ya le contesta el Maestro:

   —Sí, Juan, tú grande Amor enseña a que en el dolor más crezca el Amor a mi Padre y así podrás estar Conmigo mañana en espíritu, como hoy estás en espíritu y materia.

Desperté, oí:

¡Qué palabras, dichas en espíritu y dictadas a la materia!

¡Qué Pasaje, que si no lo dicta Dios, para siempre perdido queda!

¿Quién pensaría que la caída de Juan serviría de gran Enseñanza?

Luego lo iban contando, con alegría al principio y al final algunos salían llorando.

Unos decían: “¿Cómo lo dejó el Maestro que cayera en el barranco?”.

Y otros, sin miedo, decían: “Él mandaría tirarlo”.

Grandes comentarios hubo de risa cuando iba cojeando.

Sin saber que era Enseñanza del grande Amor aceptando.

Pues el Amor no permite que sea Dios culpado.

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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C7

viernes, 28 de marzo de 2025

La lumbre de Dios

En Sueño Profético hablaban del local donde con la Palabra de Dios Libros están haciendo:

Unos la leen. Otros la tocan para hacer los Libros que dictan en la Gloria. Y ya los ojos que los Libros miran, en muchos momentos, la mirada sigue al Cielo. Unos hacen oración y otros piden Perdón por el desprecio que han tenido.

Dijo uno:

Cuando vean la cantidad de Mensajes que aquí hay, tendrán que decir: “Si Dios no hiciera esto, ¿quién lo haría?”. Y es que esto lleva un Poder grande, que este Poder el hombre lo necesita para que piense: “Si Dios hizo el mundo, más aprisa puede acabarlo”.

En la tormenta, los truenos y el agua, ningún hombre manda. Y el relámpago da más luz que si muchas luces encendieras.

Desperté, oí:

Es alegría para el Elegido ver el local donde se harán los Libros.

Este sitio tiene que formar escándalo, que ya no está callado.

Se destaca por la entrada, que no hay otra que tenga la Paloma de la Paz antes que ninguna letra.

Si se unen por dentro –los que están unidos– como por fuera, Dios ya no los dejará.

Dios quiere que su Palabra sea cundida y pregonada.

Ya termina el Mensaje con estas Palabras:

“Hay quien coge la Palabra de Dios como lumbre para calentarse, y no se acuerda de echar leña para que no se apague”.

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Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C5

jueves, 27 de marzo de 2025

Es difícil el Amén cuando Amor no rebosa

En Sueño Profético decían:

El que lea los Libros y a ti te oiga hablar, pronto verá que Esto está dicho en el Cielo.

Libros y documentos, que vea el hombre que esto no es de una semana ni un mes, que 26 años mintiendo ya sería grande y difícil carrera aprender.

Lo que los Libros presentan, del hombre no puede ser.

Dijo uno:

Esto es triunfo grande, es cundirlo y darlo a conocer. Aunque las dificultades que el hombre intenta poner parezcan que algo frenan. Pero pronto el “Sí” de Dios pone silencio a los hombres. Que quieran que sea verdad, o que no quieran que sea, a Dios no Lo callarán, y el triunfo subirá por los hombres de la Tierra.

A Dios tiene que buscarlo todo el que pise Tierra, cuando vea que esa vida es envoltura falsa, exigente y muy mala compañera. Te intenta robar la Paz donde más calma tuvieras.

Por eso, el Elegido, el consejo que te dé tiene que ser recibido con Reverencia y Amén. Porque el consejo, del Cielo, a ella le ha ido.

Desperté, oí:

Es difícil el Amén
cuando Amor no rebosa.

Es difícil,
porque tienes que decir:
“yo no veo color ni forma,
pero yo sí doy el sí
con todas las consecuencias
que me pudieran venir”.

Esto es entrega a Dios
y ofrecerte en lo que puedas,
diciendo:

“Señor, soy tuyo,
ni me canso, ni me alejan
los espíritus del mal
que no quieren que Esto sea”.

Publicar y divulgar
sin que te importen fronteras,
esto te hace pensar
que no es mando de la Tierra.

El silencio a esta Verdad,
el silencio, al hombre se niega.

Porque Palabras de Dios
son Luz que a la Tierra llega.

Si el hombre se ve capaz,
que ponga el Sol a la noche,
y al día, que le ponga oscuridad
y salgan Luna y estrellas.

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Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C1

martes, 25 de marzo de 2025

Mi Paz os dejo

En Sueño Profético decían:

Dijo Jesús en uno de sus Sermones, para que el que quisiera, siguiera su Enseñanza:

Hay quien lleva Paz, hay quien la busca; y hay quien quita la Paz de éste, y la Paz retira. El que crea y ame al Hijo del Hombre, se notará por la Paz que dé y deje. Los espíritus de mi Gloria no pueden estar donde la Paz de mi Padre no viven. Yo he bajado a la Tierra para apartar a los espíritus malos de los que llaman a mi Padre; para enseñar a conocer a los que se visten de corderos y su carne es de lobo. Si adoran a mi Padre y su presencia inquieta, no adoran a mi Padre, adoran a quien les manda que roben mi Paz, y ya están en mi contra”.    
 
Y siguió el Maestro dando razones, enseñando y perdonando.

Desperté, oí:

Dando razones para todos y enseñando. Que ya, esta Enseñanza la cogía el que quería seguirlo.

Una vez que Lo seguían, ya le pedía Perdón el que pecó antes de conocerlo.

El que se sentía perdonado, formaba guerra con el que no quería oír sus Palabras.

Y la Paz llevaba como encomienda de Dios Hombre.

No hay creencia mayor de que a Dios amas, que no olvides las últimas Palabras que Dios dejó a los hombres:

Amaos como yo os amo. Si así lo hicierais, notaríais mi Paz, porque mi Paz os dejo”.

Si esto pensaran los hombres, tendrían a Dios siempre en Presencia, pero en Presencia con Cuerpo.

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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C8