En Sueño Profético decían:
¡Qué saber con más provecho tiene aquel que cuida antes su espíritu que su materia! Éste está en lo fijo, en lo cierto de que su cuerpo no pasa de la tierra, de que es su espíritu el que vuelve contento a adorar al Dueño de su espíritu, que cuando lo creo era Dueño de su espíritu, pero no de su Libertad, por salir ya de esta Gloria con la Libertad dada por Dios. El que ama devuelve la Libertad integra cuando ha soltado la materia esta Libertad. El que ama, vive su vida mirando siempre el peso del Amor de Dios, para que pueda la Balanza del Amor; y siempre pendiente de que la medida Divina tenga rebose, para no dar cabida a lo que a Dios enfade. La persona que viva pendiente del peso y la medida de Dios, tiene un saber con provecho. Este saber es conocido por el que sabe la medida de Dios; por el que confía en la Vivienda Eterna; por el que piensa en la muerte de materia; por el que sabe con certeza que Dios aparta, y por ser Dios, separa.
Desperté, oí:
Dios espera que tú llegues
cuando Él dé la llamada.
Pues si has vivido midiendo
y bajando la Balanza,
todo por Amor del Cielo,
seguro que no pecaste,
acordándote del Dueño.
Acordándote del Dueño
y sin usar Libertad
que pudieras ofenderlo.
Dios, cuando manda el espíritu,
le deja sitio en su Reino.
Si el hombre no se preocupa
de la medida ni el peso,
cuando suelte la materia
no se presenta a su Dueño.
Dios ha dejado que se pierda,
por el mismo hombre quererlo.
Es saber provechoso
el que sabe que a su espíritu
lo está esperando su Dueño.
Es tranquilidad vivir
con tu medida y tu peso.
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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C5