En Sueño Profético decían:
Retira el pensar de hacer todo normal cuando amanezca. Este pensar se puede hacer de pensamiento, pero no con las fuerzas del cuerpo una vez que el cuerpo tiene por dentro sitios enfermos que, aunque le quieras mandar, es sordera que no puede contestar.
Dijo un espíritu con el Mando de Dios:
El cuerpo, si no empeora, cuando pasen dos días que coja su camino. Otros cuerpos despedían estas palabras, pero repiten que en las pocas horas de sueño se ve que es un Poder del Cielo, que esto el que quiera puede verlo. ¿Quién puede dormir menos de cuatro horas y en estas pocas horas llega el sueño y se va hasta que el Arrobo no deja el espíritu y manda dictar?
Desperté, oí:
Aunque Dios te tiene guardianes por estar a su Servicio, el responder tiene que ser este:
– Bueno, Señor, cuando esté mejor me mandas que siga por tu Camino, hablando de tus Palabras.
Esto no tiene enfado porque todos los que vienen a ver al Elegido es porque quieren su contacto, porque creen que Dios está en este Lugar hablando.
Las horas de estar como prisionera, por no salir de casa, puede que sea para pedir en Oración que los que están aquí unidos cundan este Caso hoy único.
Antes de llegar el sueño tenía el Elegido estas palabras:
– Señor, yo no me enfado si me quedo en casa con tu Mando.
Y al despertar tenía las mismas palabras:
– Señor, no me enfado si estoy dos días en casa con tu Mando. Lo que sí Te pido es que los que están aquí unidos cundan este Caso hoy único.
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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX