miércoles, 28 de enero de 2026

Aquí está Dios

En Sueño Profético hablaban del que Dios elige para que sus Palabras las lleve al hombre. Decían:

Este Lugar, su actuación siempre será del agrado de Dios. Aunque la mayoría no lo comprendan, por poner de intérprete, primero el “no”.  

Su espíritu no busca ganancias, busca acercar a Dios. Que esto es de varias maneras, pero la que más se cunde y la que más se entiende es la del que recibe y la del que da.

El que recibe, siente alegría, y oscuridad le quita al sufrir. Ya, el que lo da, sin la obligación del hombre, es un toque de Dios. Y siempre siente Paz, pensando: “Yo cumplo la Ley de Dios. Yo tengo contento a Dios. Que no me falte su ayuda, dando o recibiendo, yo”.

Que si el hombre amara a Dios, todos podrían dar, y pocos recibir por grande necesidad.

Desperté, oí:

Hablaban de la Gloria, del dar espiritual y del dar material. 

El dar material se ve. El dar espiritual lo ve Dios primero, y después el que a Dios ame.

Sin amar a Dios, decían en esta Gloria, que el dar sería con despreció y sin protestas. Y ya, no mediaba Dios. 

Cuando des al espíritu, piensa: “aquí está Dios”.

Y cuando des en lo material, di: “yo lo hago por Dios”.

Si todos amaran a Dios, todos podrían dar y muy pocos recibir por gran necesidad.

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Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C8 

martes, 27 de enero de 2026

El que tenga quien lo lleve a la Gloria y no lo siga, no merece mi Gloria

En Sueño Profético decían:

Estas Palabras que hoy repiten en Gloria fueron dichas por Dios Hombre en su Vida Pública:

El que tenga quien lo lleve a la Gloria y no lo siga, no merece mi Gloria. Si Yo he bajado a la Tierra, ha sido para enseñar a vivir sin pecado. El que no Me sigue, es porque no quiere Gloria”.

Estas Palabras las dijo al pasar por un olivar donde había unos hombres vareando. Estos aceituneros tenían una fuerte discusión porque uno de ellos tenía amistad con Tomás, el Discípulo de Jesús, y todo lo que Tomás le contaba, él lo transmitía mientras duraba la faena, que faena terminaba y él seguía con sus palabras oídas a Tomás y dichas por el Maestro. Había unos cinco o seis que retiraban del Maestro a los que él tenía con deseos de conocerlo. Estando un día llenando los costales y apartando la verde de la moreteada, dando fin al día, llegó el Maestro con cuatro de sus Discípulos e hizo parada preguntando si había pasado Tomás y el resto de sus Discípulos, pues habían quedado en juntarse en aquella hacienda. Todos quedaron callados cuando este amigo de Tomás se acercó al Maestro y Le dijo:

   –Jesús y Maestro…

Siguió presentando y lo paró el Maestro y le dijo:

   –Yo soy el que ahora sigo hablando.

Y poniendo el Brazo con gesto de pena, dijo:

   –Ya mañana tienes faena en el mismo olivar, pero te mandará otro dueño, y tú ya podrás enseñar el camino que éstos no quieren seguir y yo no quiero obligarles. Allí te esperan, y aquí te desprecian. No es esta la Enseñanza que Yo enseño, Yo enseño y dejo Libertad. Pero antes de que me cierren las puertas, Yo no entro, aunque las tengan de par en par.

Desperté, oí:

Este amigo de Tomás quería que cuando terminaran el destajo, fueran a buscar a alguien que tuviera amistad con el Maestro.

Los veía siempre hablando, desmintiendo de los Hechos.

Estos cuatro o cinco eran de la parte del dueño, y tenían valentía para estar siempre discutiendo.

Si el dueño sigue al Maestro, no los deja discutir, porque todos están de acuerdo.

Ya se despidió el Maestro con esto que fue sentencia, que todos quedaron oyendo:

El que tenga quien lo lleve a la Gloria y no lo siga, no merece mi Gloria”.

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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C7 

lunes, 26 de enero de 2026

Siempre que Dios habló, el hombre juzgó al Profeta

En Sueño Profético hablaban de mí. Decían:

Ella no siente pereza para hablar de esta Gloria. El hombre no tiene ganas de que le hablen de Aquí. Ella está siempre en espera de decir lo que Dios le dice, en espera para el que quiere oírla, sirviéndole el Mensaje en bandeja y teniendo sufrimiento en su interior: verbena por fuera, azotes por dentro. Dios sabe quién es el que azota, antes de que levante el brazo.

Si para saber el Mensaje que Dios le da a diario tuvieran que dar algún sacrificio a cambio, jamás habría espera de que fuera oído. Si con Amor y sin obstáculos no acuden a saber de este Dios, ¿qué harían cuando tuvieran que implorar el oír su Palabra? Si el que no quiere oírla hiciera un examen de conciencia –pero justo–, comparando vida de ella y vida suya, certificaría el Sí, pero el Sí mayúscula.

Siempre que Dios habló, el hombre juzgó al Profeta. Luego, Dios, juzgó al hombre. 

Dios, cuando habla en un Lugar, deja que el hombre vea que es Él el que en este Lugar habita.

Desperté, oí:

Al que Dios le habla
lo lleva en la cara,
y si tú Lo amas,
lo aceptas al mirarla.      

Lo lleva en la cara
y lo practica en el Prójimo.

Y Dios lo trae Aquí,
lo trae para que cuente
pasajes que no hay ahí,
pasajes que sólo sabe
el que Dios quiere decir.

¿Por qué el hombre ahonda tanto
cuando le hablan de Aquí,
y no acepta la nobleza
cuando le quieren decir:
“que yo no soy el que digo,
que es que lo dicen en mí”?

Ni yo sé hablar de la Gloria,
que es que me llevan Allí
y me dan explicaciones
que yo no sabría decir,
si Dios no me las dijera,
cuando te las digo a ti.

Ama y verás en la cara
al que Dios le habla ahí.

Porque Dios deja su Huella
para poder definir
lo que es de ahí, de la Tierra,
o lo que es del Dios de Aquí.

Obedece a Dios, amando,
como Él te lo mandó.
Mira a la cara primero,
ante de decir que no,
que no habla Dios del Cielo,
al que antes a Él amó.

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Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C9 

viernes, 23 de enero de 2026

El ventero

En Sueño Profético hablaban de los espíritus del mal, de su círculo, de su presentación; de cómo actuaban en su campo, donde cabida le daban.

Dijo uno:

Éstos actúan hasta en los que están en su contra, siempre de forma diferente, y procuran que sean engañados.

En la Vida de Dios Hombre tuvo que decir Jesús en varios momentos, al que le daba palabras diabólica disfrazadas de buenas: “¡Retírate Satanás!
Eran hombres que seguían al Maestro por Amor, y los espíritus diabólicos los seguían hasta que Dios descubría el engaño. En esto no dura el contacto, porque son echados cuando la Obediencia la das a Dios. Si la obediencia la das al pecado. Dios retira la suya.

Un pasaje dicto Aquí que les pasó a dos de sus Discípulos:

Habiéndole mandado el Maestro a dos de sus Discípulos que fueran a llevar un Mensaje a casa de unos que el Maestro estuvo días antes allí –esta distancia era lejos, lo cual el Maestro, como Dios que era, lo sabía–, llegaron éstos a una venta para descansar, y el ventero, con buena intención y mala idea de Satanás, se empeña en que allí pasen la noche y al día siguiente caminaran al sitio. Quedaron un poco convencidos, y de repente les llegó la Luz Divina y cogieron sus macutos y se marcharon despidiéndose. Llegaron al sitio y ya los esperaban como si el Maestro fuera. Tuvieron que confesar que el ventero era bueno, pero tuvo un momento de mandarle Satanás, para hacer que los Discípulos desobedecieran al Maestro.

Desperté, oí:

Ya, el Maestro había quedado
con aquellos gentiles
en día y hora para mandar el Mensaje.

Les dijo que Él no iría,
pero sí sus justas Palabras.

Ellos aceptan
y reverencian su ida.

Todos cabeza inclinada
hasta que Él se perdía.

El Maestro no miró,
y delante los veía.

Cuando ya se fue perdiendo,
todos rodillas arriba.

Con el bueno del ventero
quieren espíritus malos
que Dios no cumpla Palabras
que ya venían del Cielo.

Discípulos y Obediencia
se retiran del ventero.

Y llevaron las Palabras
en su día y en su momento.

Ya Dios les daba las fuerzas
porque Él iba con ellos.

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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C8 

martes, 20 de enero de 2026

Las orzas

En Sueño Profético vi tres orzas grandes. En dos echaban sin ver lo que echaban y en una sacaban y escondían lo que sacaban.

Dijo uno:

Estas orzas van a simbolizar la riqueza de Dios, la riqueza del hombre y el pecado. Estas tres mercancías tienen libertad para hacer uso de ellas. La primera es para echar tu buen comportamiento sin medir el malo que a ti te dieran. En esta orza se encontrará tu espíritu y lo que ha hecho tu materia mandada por tus obras. Esto es Ahorro Divino, Presencia de Dios en tus actos, seguridad de otro Mundo, certeza de que ahí estás de paso.

La segunda orza son las riquezas del hombre, tal vez heredadas. Que a veces es peligroso sacarlas y puede que tú mismo te formes condena al sacar la riqueza. Puede que te vuelvas egoísta malo, sin que te preocupe aquel que no come. Puede que ya cambie tu misma persona y haga que vayas a esta última orza. Que es donde la llenan y sin descanso echan el mal comportamiento, olvido de Gloria.

Desperté, oí:

El que echa en la primera orza nunca echará en la última.

El que saca de la del medio puede que le sirva la riqueza para llenar la última, si sus obras no son buenas.

Riquezas apartados de Dios, muchos a condenación.

Ahí vives con las grandezas y Aquí tu espíritu en miseria.

Vive riqueza de Dios por si te llegara herencia no tener condenación.

Debería el hombre tener la primera y la segunda orza.

En una echaba el Amor y en la otra la misericordia.

Y ya la tercera romperla y sólo existiría la Gloria.

Con el dinero y la herencia, si amas, llevas a Gloria.

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Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

lunes, 19 de enero de 2026

Yo no me retiro nunca de Aquí

En Sueño Profético decían:

La presencia del Elegido hace falta porque esta presencia lleva, en su espíritu, Poder de Dios, que esto lo ve más el que cree en Dios.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

Esta presencia ve y siente lo que no ve nadie, porque no hay visión ni se oyen palabras, ya que el Poder de Dios manda al cuerpo sólo con el sentir que sienta.

El pensar del Elegido es: “Señor, que todo se haga con alegría y en lo que no sea para bien que se ponga algún obstáculo”. Este es el pensar del que Dios elige para enseñar de su Reino.

Desperté, oí:

Tengo alegría pensando en la alegría de los que más quiero.

Piensa que ellos te quieren y Esto defienden, pero los espíritus que no son de Dios los persiguen y engañan.

Pero este engaño, la fuerza de Dios hace quitarlo.

Todos los que están unidos al Elegido, ellos se sienten también elegidos.

A veces, les quieren retirar del Camino de Dios, pero la fuerza de Dios les cambia el pensar, diciendo: “Yo no me retiro nunca de Aquí”.

Éstos que busquen más prólogos de Obispos y de otros que formen escándalo.

Y así, cuando salgan estos Libros, el que no cree tendrá que pedir perdón a Dios.

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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX 

domingo, 18 de enero de 2026

Estos Escritos no dicen nada que Dios no dijera

En Sueño Profético hablaban en la Gloria de estos Escritos. Decían:

Todos son distintos y en todos ves el Dictado de Dios. Ninguno te da duda de que de Dios no fueran. Ninguno te habla para que de Dios te retires. Ninguno te dice que hay otro Dios. Ninguno te da como defensa el pecado. Ninguno te dice que Dios ha reformado sus Palabras.

Dijo uno:

De tanto como tiene escrito del Mando de Dios, cuando el Arrobo ha pasado no puede el hombre decir: “Aquí tiene reforma el pecado. Aquí dice Dios que el adulterio es humano, y que al cambiar los tiempos el adulterio no es malo, ni destrozar la familia, que Dios tiene en primer plano”. Que la familia empieza con dos carnes en una misma, y ante Dios esta es la principal familia. A ningún otro miembro de la familia los une Dios, y si quieren ser desunidos cada uno marchará como hace la golondrina, buscando su bienestar. Pero la carne que Dios une jamás la podrá separar el hombre.

Desperté, oí:

Cómo Dios manda en su Gloria que se repita en la Tierra que lo que Él une separación no le llega.

Pueden tener distancia en su vivienda, pero para Dios unidos quedan.

Mientras el brazo está enfermo nunca verás tres brazos porque aquel brazo no sirva y haya que poner uno nuevo.

Ni que ande con tres piernas porque una renqueó, hasta que cortan la pierna.

Pues si a esto llamas unión, dale mayor preferencia a lo que Dios da la unión para el Cielo y la Tierra.

Si ahí vives la distancia, Aquí siempre la unión queda.

Y lo demás será unión de los hombres de la Tierra.

Estos Escritos no dicen nada que Dios no dijera.

Ni antes de hacerse Hombre ni cuando bajó a la Tierra.

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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII