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miércoles, 26 de agosto de 2026

El Elegido también elige y busca para enseñar

En Sueño Profético decían:

Cuando Dios elige sabe que el Elegido también elige y busca para enseñar lo que Dios a él le enseña. Esta Enseñanza el que la busca, la aprende, y ya no puede callarla.

Dijo el Mando de Dios en un espíritu de su Gloria:

Estas palabras las pueden ver y oír en los que están aquí unidos. Se ven en su comportamiento queriendo dar a conocer este Caso, buscando prólogos de Obispos, y en lo que recibe el Elegido. Que aquí se ve Milagro, pues cada día mayor será el Milagro. Aquí no puede haber engaño por el gran cambio que ha dado la vida de los que se han nombrado, pues mayor tiene que ser el cambio y el Milagro, que esto se lo han perdido los que se han retirado de este Poder de Dios.

Desperté, oí:

En todo lo que digan y hagan los que están aquí unidos tienen que ver que ellos son los que pregonan esta Fuerza de Dios.

Decían en la Gloria que si el querer que el Elegido lleva en su espíritu se viera como se ven las cosas de la Tierra, muy pocos se verían con este Amor de Dios.

Si crees en estas Palabras notas alimento cuando del Mensaje hablan.

El sueño llegó tarde pero la alegría era mayor.

***

Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX 

lunes, 18 de mayo de 2026

Dios elige el espíritu

En Sueño Profético decían:

Dios elige el espíritu y ya le sigue la carne. El espíritu son los cimientos y las columnas que mantienen el edificio del sufrimiento. Dios elige al tronco que está sano por cumplir los Mandamientos, que éstos son los Elegidos para hacer revolución con esta Enseñanza. 

Estos Elegidos tienen que haber probado todas las amarguras de esa vida sin que se conozca en su mueca, sin que se cansen en su seguir a Dios. 

Éstos son como el árbol al que le cortas una rama y otra nace, que puede que sea más larga, más fuerte y más hermosa. Pues éstos son los que Dios elige, los que a más caminantes amparan.

Éstos están preparados para poder decirte que llevas tu vida bien o que la llevas cambiada, o que tomes este medicamento porque a Dios tienes disgustado y puede que al tomarlo quites a más hombres del pecado.

Éstos son los que te dan palabras de consuelo, porque de Aquí se las han mandado.

Éstos son los que te transmiten las palabras cuando Dios te ha apartado, cuando Dios dice que mañana el camino está cambiado, y tú no notas pedruscos, porque el camino es más llano.

Éstos son los que remueven lo que los hombres tienen olvidado.

Éstos son a los que, cuando pasan por sitios donde no aman, censuran su caminar.

Desperté, oí:

¿Quién podría hacer, mejor que Dios, que todos siguieran al que Él dice que diga si el Cielo, el suelo y la naturaleza están al Mando de lo que Él diga?

No comprenden las cabezas que tan sólo por Servirle, ya su caminar no deja.

No deja Dios al Instrumento para que todo lo diga con la fuerza que Aquí, en el Cielo, le mandan.

¿Qué más da un no del hombre cuando lleva el sí de Dios?

¿Qué más da el sufrimiento que el hombre le dé en la Tierra si a Dios no le manda pecado y el sufrir ahí lo entierra?

Estas Enseñanzas serán tan certeras para el hombre, que el hombre las buscará como la lumbre y el agua.

Como el descanso a la noche.

Como el día cuando te llama.

Como todo lo que es vida, pero vida que no acaba.

El hombre irá sediento en busca de esta Enseñanza, porque la Vida Aquí empieza cuando la vida ahí acaba.

***

Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

jueves, 8 de enero de 2026

Dios elige al que a Él le ama

En Sueño Profético decían:

Dios no elige al bueno, Dios elige al que a Él le ama. Dios no elige al que quiera salvarse, Dios elige al que lucha por salvar a muchos. Dios, cuando elige, ya antes hubo ofrecimiento de aceptación a lo comprendido o a lo no entendido, diciendo siempre:

    – Señor, si Tú me das fuerzas y capacidad, mándame que yo Te sigo. Te sigo porque si no haré pecados, seré soberbio y querré devolver mal por el mal que a mí me han hecho, y yo no quiero ser así. Señor, yo quiero, si a mí me hacen mal, copiar tu ejemplo y así nunca me sentiré de Ti retirado. Haz que de todo me dé pena para que cumpla las Palabras que Tú dijiste en la Tierra. ¿Quién soy yo para no sufrir mientras viva con materia? Yo lo que no quiero es sufrir cuando esté mi carne muerta. Entonces, quiero vivir rogando por los que me dejo aquí. Mándame, Señor, tu Mando para que Te haga servicio Aquí.

Dijo uno:

Todo esto, a su manera, fue el pensar de los Elegidos: Cambiar el bien por el mal, apaciguar espíritus, huir del pecado y llevar palabras o alimento al que de esto esté falto.

Elegido no es el hombre bueno y sí el hombre que a Dios ama.

Desperté, oí:

¡Cuántos hombres buenos hay que podrían ser Elegidos si a Dios amaran!

Es al que ama al que elige, por saber que da Enseñanza.

Es al que hace oración, porque hacer oración es cumplir sus Palabras.

Es apartar de tu mente lo que en contra de Dios vaya.

Si el Elegido no viviera una vida de Enseñanza no podría ser Elegido.

    – Yo sé que al hombre esto le extraña: “Los buenos a Dios no le sirven”. Pero que piensen los hombres si Dios puede elegir al bueno que a Él no le ama.

El Amor es el que hace aceptar lo que Dios manda, porque hombre bueno sin Amor es casa sin estar habitada, sólo para la lluvia y para el Sol.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

martes, 30 de septiembre de 2025

Dios elige y da Mando

En Sueño Profético decían:

Del que Dios elige para enseñar, pueden todos hacer y vivir su Enseñanza. Su Enseñanza es antes de ser Elegido. Si el Elegido supiera que iba a ser Elegido, ya tendría varias discordias; ya sería saber lo que Dios hace y manda en su Gloria; ya sería Libertad sujeta, servir a Dios por fuerza, preso que no se escapa por sujetarlo los cerrojos y las puertas, que aunque no hubiera nadie, sabe que tiene que cumplir condena.

Esto es en el hombre, en la Tierra. Pero Dios tiene el mismo Amor para todos los hombres, en espera del que se lo pida con su comportamiento, dando respuesta a lo que le llegue en su vida.

Que esta respuesta pocos la dan a Dios queriéndose más acercar a Él, buscándolo sin protestas, dejando en Él una gran confianza puesta.

Esto es lo que el Elegido enseña, lo que todos pueden hacer.

Desperté, oí:

El Elegido es más veces envidiado,
que copiar sus actuaciones.

Dios elige y da Mando
cuando tú quieres ser
por Él mandado.

Que este Mando es pedido
cumpliendo antes su Mando.

Que cumplir sin tener Mando,
no es cumplir lo que has querido.

Ha sido decir: “Señor, 
que yo esté siempre contigo.

Señor, contigo yo veo tu Luz;
sin Ti, oscuros caminos.

Si hoy tengo más peso,
más quiero estar contigo”.

Con este pensar que ejerzas,
ya quieres ser Elegido.

Ahora copia y ejerce
lo que vivió el Elegido.

Porque Dios, si tú no quieres,
no da el nombre de Elegido.

***

Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C6 

viernes, 30 de agosto de 2024

Dios elige porque la obra lo pide

En Sueño Profético decían:

Para que elija Dios tienes que seguir sus Pasos y llamarlo con la obra que en el Prójimo vas dejando. Éstos son los Elegidos que al ver su obra el nombre de Dios tienes que nombrarlo. También, siempre están dispuestos a retirar del pecado, a levantar al caído y no intentar juzgarlo.

Dijo uno:

El hombre poco practica lo que se ha nombrado. Y el que Dios elige siempre está buscando ovejas perdidas y metiéndolas en el rebaño, que el Divino Pastor luego da el pago. Aquí, el que piense en la vida del Elegido no se extrañará que Dios la premie con el milagro de la Piel de Cordero. Que esto, cuanto más se cunda, más grande la verdad verán.

Tú sigue pidiendo fuerzas como esta noche antes de dormirte, que éste fue tu último pensar: “Señor, dame fuerzas para que mañana siga igual. Que yo quiero cundir esto, que a nadie le pasa igual”.

Desperté, oí:

Dios elige porque la obra lo pide.

Dios elige porque tu Amor Lo llamaba.

Dios elige porque nunca en el sufrir a Dios culpaste.

Lo adorabas y en la Madre Virgen pensabas.

Que den testimonio los que han visto el milagro del Abrigo.

Ya que Dios pide escándalo y no silencio.

***

Libro 40 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo VI - C6 

domingo, 22 de octubre de 2023

No se puede tener delante al que Dios elige, con cara de desprecio

En Sueño Profético decían:

Los pasos que da el Elegido son bien dados. Y es que la presencia del que Dios elige tiene fuerza para apartar el mal y para conseguir el bien.

Dijo uno:

El que no valore la presencia del que Dios en él habla, en las peticiones que haga al Cielo se encontrará las puertas cerradas.

Dios no puede oír al que no das las gracias por conocer al que a su espíritu le da la Gloria para el que a Dios llama. Aquí se queda al descubierto el que dice que a Dios ama. Porque amar y despreciar no pueden estar juntas estas palabras. El Amor a Dios sale a la cara cuando tienes cerca al que Dios premia y manda.

Es más fácil buscar cuando se cree, que despreciar cuando se ama. Cuando se cree, buscas, aunque trabajo te cueste. Cuando amas, el desprecio en ti no acampa. Sería gran castigo amar a Dios y guardar el Amor.

Desperté, oí:

Va el Mensaje a que no se puede tener delante al que Dios elige, con cara de desprecio.

Este sentir rompe leyes que, el que no ama a Dios, pone.

Es sufrimiento grande querer que todos sientan las Palabras que dan Gloria y del mal apartan.

Aquí tienes que querer tú que Dios te quiera.

Que este querer no queda dentro, que sale fuera.

Dejarlo dentro es no querer Gloria y buscar Infierno.

Tus oraciones llegan a Dios, y la Piel de Cordero, el verla, da alegría y da miedo.

Alegría para el que da buen trato al que Dios en él habla y da Mando.

Y da miedo al que cree poco en el Poder de Dios.

Da miedo por el milagro que ve.

***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C2

miércoles, 20 de julio de 2022

Cuando Dios elige

En Sueño Profético decían:

A Dios puedes enfadarlo por falta de Amor, aunque no hagas pecados. A Dios puedes enfadarlo, y es peor que disgustarlo. Todo lo que a Dios enfada viene de Satanás.

Dijo la Enseñanza de Dios en espíritus que vivieron con carne:

Si de Aquí no saliera Enseñanza, sería camino que cortas a inteligencia y palabras. Eso jamás ocurre cuando Dios elige a un ser humano, que Él hizo a semejanza Suya, para difusión de su Poder y su Gracia Divina, para curar a los espíritus que tiene encarcelados el perseguidor de Cristo. Éste, el perseguidor de Cristo, les hace ver: en el llano, monte, y en el diluvio, sequía; en la calma, tempestad; en la alegría, tristeza, y en el mal, el bienestar. ¿Quién diría: “Yo a Dios amo, pero si de Hombre viviera, yo sería amigo de lejos, pero de cerca no lo sería, porque Él me mandaría?”

Dijo uno:

Empecemos por la Virgen: ¿Habría mujeres entonces, cuando Él bajó a la Tierra? ¡Y a una entre todas coge! No se ha leído en los Escritos que Dios dejó de Hombre, que la Virgen Le dijera: “¿Es que no había más mujeres?” Luego están los Evangelistas que tienen un número justo, como lo tuvieron los doce que se sentaron en su Última Cena, que estos fueron sus Discípulos. Cómo Le iban a decir los once: “Maestro, ¿por qué nos has cogido a nosotros, que ya tenemos que seguir los pasos de tu Camino?” Ninguno se atrevía a demostrar el contento que por dentro llevaba, por creer disgustar al que el Maestro no le mandaba. Se sentían preferidos y el Mando les descansaba. Ya quedan los Elegidos, a los que Dios elige y manda: Unos, que siempre adoraron con sufrimiento, con alegría y con ganas; y otros, que fueron grandes pecadores y a Dios le pidieron el perdón, y Dios los hizo pastores para redimir al espíritu, humillando a la carne. Éstos tampoco dirían: “¿Tantos como hay buenos y a mí me has elegido?” Pues si lo pensaran o lo dijeran, sería por no creer merecerlo.

Desperté, oí:

Muchos seguían su Enseñanza,

y muchos a Él siguieron.

Pero los que no faltaban

más conocían al Maestro,

y tenían su mandar:

unas veces, suelto,

y otras veces, preso.

Éstos eran moldeadores

de las Palabras del Maestro,

que ya estaban enseñados

como aprende el alfarero.

Pues sabiendo moldear,

haces ánfora o puchero.

Dios elige al que al barro

siempre le saca moldeo.

Porque su constancia hace

que el barro no quede seco.

Como moldear la jarra

varias manos de alfareros.

***

Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VIII - C2