martes, 6 de enero de 2026

El Nombre de Dios en las palabras

En Sueño Profético hablaban de los sufrimientos. Decían:

Hay sufrimientos de muchas alturas y de muchos pesos, pero los mayores son la carne que Dios une y lo que da la carne unida, que esto aunque quisieras esconderlo no podrías.

Ya se va a decir otro sufrimiento que es mayor, aunque es por muy pocos comprendido. Este sufrimiento es estar viviendo al lado del que a Dios no ama y le molesta hasta que de Dios hables.

Ya que Dios me ha dado Mando para que dicte lo que dicen en la Gloria, diré cómo pasé mi vida:

    – Cuando mi padre murió yo tendría unos nueve años. La familia de mi madre tenía más ingresos que la de mi padre, pero no creían en Dios y mi madre sufría mucho por eso. Mi madre y mi padre se iban todos los días a la Ermita un rato y a mí y a mi hermana nos llevaban. Durante todo el día la palabra “Dios” en todo se nombraba, ya que este Nombre te quita sufrir y ya comprendes al que más ama a Dios y al que tuvo una gran Enseñanza de Dios. Mi madre siempre decía que su familia tenía más bienes que la de mi padre, pero que no le servían si no les oía nombrar a Dios como lo hacía mi padre. Nosotros íbamos vestidos con ropa de trabajadores, pero algo nos veían y nos decían: “Decidle a vuestra madre que tengo ingresos que dejó vuestro padre en el sitio que trabajaba”. Pues él trabajaba en una fábrica de ladrillos y lozas para las obras. Entonces mi madre se presentaba conmigo y con mi hermana, y ya nada nos faltaba.

Desperté, oí:

Todo el Arrobo era hablando de los sufrimientos y de tener siempre el Nombre de Dios en las palabras, que éstas pueden estar en el pensamiento pero no dan Enseñanza.

Ponían muchas comparaciones que no se dictan porque no serían comprendidas.

Decían que de los tres sufrimientos que hay, el mayor es vivir con el que a Dios no nombre.

Los otros dos sufrimientos que se han dicho otra vez los repiten en la Gloria, son éstos:

La carne que Dios une y lo que da la carne unida.

No se puede dejar de nombrar a los que están aquí unidos, porque Dios los tiene como a los Discípulos que vivían cuando Dios estuvo con Cuerpo en la Tierra.

Los prólogos de los Obispos dan alegría a unos, y a otros les hace pensar en hacer más mal del que han hecho.

Pero el Poder de Dios ya está quitando este Permitir.

Los espíritus de Dios hacen, sin palabras, que el Elegido sienta que Dios está con él.

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Libro 70 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo X 

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