viernes, 31 de mayo de 2024

Acercar a Dios

En Sueño Profético decían:

Da alegría cuando hacen llamada con Fe. Da alegría porque ves que creen y en tu presencia confían.

Sigue un espíritu de Dios el Mensaje:

Los que te han llamado para que pidas por la enfermedad de la niña, éstos son llamados para curar cuerpos, por ser ellos médicos. Pues piensa en su espíritu: dejan su Poder y llaman a este Poder. Esto justifica que esperan milagro porque en Dios confían. Esto es Fe: valorar lo de Dios y después lo de la Tierra.

El enfermo que está hospitalizado, cuando te ve, cambia su cara. Y es que sabe que Medicamento le llevas.

El sueño llegó tarde, y a los dos enfermos tenías delante. Uno, por se ángel todavía, sin maldad. Y otro, porque siendo hombre y habiendo tanto mal, sabes que le puedes mandar y con el mando alegrías le das.

Desperté, oí:

Si esto no fuera de Dios, tu presencia sería negada.

Pero cuando hacen llamada te vienen al pensamiento estas palabras:

“Señor, yo voy, pero no puedo curar”.

A esto contestan:

“No curas, pero acercas a Dios, y ya, al acercarlos, puede haber curaciones con el nombre de milagros”.

Que de éstas hay muchas, pero ni el Elegido se entera.

Pero su cuerpo no se cansa de ir a donde con Amor es llamado.

Y sus primeras palabras son: “Yo no curo, pero lo que me pasa es verdad y Dios me concede muchas peticiones”.

El día pasado querían ponerlo triste, pero Dios te mandó alegrías cuando te llamaron por creer y en tu mano pusieron el cuerpo malo, malo de enfermedad.

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Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C6

jueves, 30 de mayo de 2024

El dueño del mesón

En Sueño Profético decían Palabras para los que conocen este Caso, como el que hoy no hay otro igual. Éste es Presencia y Poder de Dios.

Dijo un Discípulo de Dios Hombre, Maestro para sus Discípulos:

Se están viendo aquí actuaciones del Poder de Dios, como nosotros, los Discípulos, y los que nos seguían, las veíamos.

Cuando le pedíamos al Maestro algo que en algunos sitios nos negaban, habían quienes decían: “Yo no quiero decir, para que no paséis mal rato, que lo que estáis pidiendo no os lo concederá”. Nosotros, entonces, más Fuerza del Maestro sentíamos.

Dijo Santiago:

“Voy a contar lo que un día pasó en un mesón, donde iba gente de todas las clases, pero más acudían los que de sobra tenían. Nosotros, entrábamos para hablar del Maestro. Un día, cuando entramos a este mesón, había uno que al vernos se llevaba a los que nos estaban preguntando, con interés, cómo vivíamos siempre con las mismas costumbres. Yo le contesté un poco serio y el dueño del mesón dijo:

“Yo estoy en medio de los dos. Tú porque eres un buen cliente y me llenas el mesón. Pero a este Discípulo del Maestro no puedo yo negarle el sitio de mi casa, porque el Maestro es Dios Hijo. Esto lo digo por los Milagros que ha habido en mi casa”.

Fue terminar estas palabras y acudieron muchos diciendo: “¡El Maestro viene!”.

Se presentó y estas fueron sus primeras Palabras:

“Al que está a mi Mando, donde llegue, el mejor sitio tienen que darle. Yo he pisado este mesón y en él he dejado Milagros con el Mando de mi Padre. El que crea quién soy, si le niega la entrada, no puede entrar en mi Gloria”.

Desperté, oí:

Han quedado más Palabras sin dictar de las muchas que dijo el Maestro.

Él siempre nos decía cuando salíamos por la puerta, con su Mando, estas Palabras:

“El que cree quién os manda, las puertas aprisa las abre si las tiene cerradas. El creer y amar no son las palabras, es la acción en el pedir que se haga”.

Sigue el Mensaje otro espíritu de la Gloria, Santiago, un Discípulo de Dios Hombre:

“Este Mensaje es para que lo oyeran los que se han negado a facilitar el lugar donde presentar estos Libros con la Palabra de Dios”.

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Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C3

miércoles, 29 de mayo de 2024

Esta Grandeza no merece tanta parada

Quedé dormida con alegría, pensando que el que esto supiera me criticaría.

En Sueño Profético decían:

Este pensar del Elegido, para comprenderlo, tienes que saber cómo es el Elegido, cómo vive su espíritu las dos vidas: la temporal y la Eterna. Al vivir las dos vidas, ya sabe que en lo que es de Dios te llega alegría, y en lo que no es de Dios, no te llega esta alegría.

Esto es responder al pensar que el Elegido tenía:

“Aquí quisieran que los más tuyos, de esta Verdad Eterna se retiraran, pero esta Enseñanza te hace poner Palabras al espíritu del mal y ya queda descubierto”.

Sigue el Mando de Dios en un espíritu de su Gloria:

El Poder de Dios hace que actúe el cuerpo y su espíritu diga lo que siente.

Los que están unidos al Elegido, que cojan Esto como el cuerpo coge la respiración: sin olvido, como los pies los zapatos, que son lo que más exige que otra cosa el cuerpo, y así se formará más Escándalo.

Cuando esta noche deje el día, el día será para pedir a Dios sin descanso lo que se ha nombrado.

Desperté, oí:

Fue el despertar con tanta alegría, que el pensar del Elegido era: “Señor, dime el pedir que más se vea que es pedir de Gloria”.

Repetían en el arrobo, que para ser Elegido para enseñar, tenía que vivir tu espíritu las dos vidas: la temporal y la Eterna.

La Eterna, para poder defender, premiar y apartar.

Que esto es lo que al Elegido le enseñaron.

El pedir del Elegido es pedir a los que están unidos al Elegido que pronto hagan más Libros.

Éstos tienen que pensar que están cogidos por el espíritu del mal, sin motivos.

Por no faltarles nada para poder hacer gran cantidad de Libros.

Deben pensar: “Si tenemos todo, ¿qué estamos esperando, que nos falte la salud en los cuerpos sanos?”.

“¿O que cuando pase un tiempo corto, vengan otros y ellos sean los premiados?”.

Ha pasado un año y sólo se han hecho 4 Libros, con la cantidad que Dios tiene dictados.

Si piensan esto, verán que los espíritus que no son de Dios quisieran que silencio se les diera a estos Mensajes.

Todo es sufrir para el que Dios elige. Pero el Poder de Dios hace que se cunda este Caso, como el que hoy no hay otro igual.

Todo lo que se ha dictado, en el arrobo ha sido hablado.

Pero se han hablado muchas cosas que no se han dictado.

Esta Grandeza no merece tanta parada.

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Libro 55 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IX - C7