En Sueño Profético decían:
Llegar sufrimiento y recibirlo como Dios quiere, no hay mayor alabanza para que Dios te mande.
El sufrimiento nunca te aconseja que imites a los Santos. Ni te da el pensar que mires la Cruz y veas a este Dios cómo Lo Clavaron, y a aquella Mujer, cuando le entregaron a su Hijo muerto en sus mismos brazos. Que era su Hijo, pero ella sabía que era Dios en Carne. Y pudo evitar un sufrir tan grande. Pero ¿cómo enseña Dios, si no se hace Hombre? Y si usa el Dios, no sufre la Madre y Virgen.
Si este pensar, el hombre, en el sufrimiento se lo pusiera delante, el suyo quedaría chico, pensando: “Yo es que no puedo quitármelo. ¡Pero Dios, permitirle al hombre clavar en su Carne clavos! ¡Y aquella Madre de Dios, ver a su Hijo crucificado! Que pudo quitar el sufrir, pero esto no quería pensarlo. Sabía que era Dios y estaba dicho por los profetas”.
Desperté, oí:
Hazle frente al sufrimiento
mirando al Cielo y achicándolo.
Y ya verás contestación
en fuerzas que van llegando.
El que enseña de la Gloria,
antes tuvo grandes sufrimientos
y Dios le dio buenas notas.
Sufrimiento, aumentando
a Dios alabanzas,
si Dios elije,
tiene que salir por fuerza
buena Enseñanza.
Pero que estas alabanzas sean
antes de que sepas
que Dios es Él el que te manda.
***
Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C5
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