lunes, 18 de mayo de 2026

Dios elige el espíritu

En Sueño Profético decían:

Dios elige el espíritu y ya le sigue la carne. El espíritu son los cimientos y las columnas que mantienen el edificio del sufrimiento. Dios elige al tronco que está sano por cumplir los Mandamientos, que éstos son los Elegidos para hacer revolución con esta Enseñanza. 

Estos Elegidos tienen que haber probado todas las amarguras de esa vida sin que se conozca en su mueca, sin que se cansen en su seguir a Dios. 

Éstos son como el árbol al que le cortas una rama y otra nace, que puede que sea más larga, más fuerte y más hermosa. Pues éstos son los que Dios elige, los que a más caminantes amparan.

Éstos están preparados para poder decirte que llevas tu vida bien o que la llevas cambiada, o que tomes este medicamento porque a Dios tienes disgustado y puede que al tomarlo quites a más hombres del pecado.

Éstos son los que te dan palabras de consuelo, porque de Aquí se las han mandado.

Éstos son los que te transmiten las palabras cuando Dios te ha apartado, cuando Dios dice que mañana el camino está cambiado, y tú no notas pedruscos, porque el camino es más llano.

Éstos son los que remueven lo que los hombres tienen olvidado.

Éstos son a los que, cuando pasan por sitios donde no aman, censuran su caminar.

Desperté, oí:

¿Quién podría hacer, mejor que Dios, que todos siguieran al que Él dice que diga si el Cielo, el suelo y la naturaleza están al Mando de lo que Él diga?

No comprenden las cabezas que tan sólo por Servirle, ya su caminar no deja.

No deja Dios al Instrumento para que todo lo diga con la fuerza que Aquí, en el Cielo, le mandan.

¿Qué más da un no del hombre cuando lleva el sí de Dios?

¿Qué más da el sufrimiento que el hombre le dé en la Tierra si a Dios no le manda pecado y el sufrir ahí lo entierra?

Estas Enseñanzas serán tan certeras para el hombre, que el hombre las buscará como la lumbre y el agua.

Como el descanso a la noche.

Como el día cuando te llama.

Como todo lo que es vida, pero vida que no acaba.

El hombre irá sediento en busca de esta Enseñanza, porque la Vida Aquí empieza cuando la vida ahí acaba.

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Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

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