En Sueño Profético decían:
La presencia del que Dios Aquí trae, para que ahí enseñe, te hace pensar; forma guerra y da Paz; te hace que vivas vida donde a Dios tienes que amar; y te hace responsable de tu forma de actuar; donde habías dicho que estaba bien, tienes que decir que esta mal, porque ya ves las razones que en Gloria mandan enseñar.
El contacto de esta Gloria donde Dios con Cuerpo está, deberían buscar los hombres para aprender y enseñar.
Dijo uno:
Una vez más se está viendo que el hombre no quiere cuentas con la Gloria Celestial. No las quiere, por la fuerza del pecar. Porque pecado y Dios es más imposible que a un niño en cuarentena lo viéramos cabalgar, con las bridas en las manos, dando mando al caballo de cuando tiene que parar.
Desperté, oí:
Sabe el que lee estos Libros, que el hombre aquí no pone nada.
Porque esta Sabiduría, ni está escrita, ni la oirán de palabras.
Está dictada por el mismo que mandó escribir Los Mandamientos.
Que luego se hizo Hombre y su Palabra en el Evangelio quedó.
No hace falta dar el Nombre, porque el que hizo esto fue y es el Único Dios.
Pues hizo y sigue haciendo, sin que cuente para Él la cultura y el invento.
Que el invento y la cultura, a pocos entra en el Cielo.
La cultura te desmiente que Dios es Vivo y no muerto.
Y el inventor te envenena cubriendo campos de muertos.
Sin acordarse de Aquí, cuando ahí entierren su cuerpo.
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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII
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