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miércoles, 4 de febrero de 2026

El espíritu de Dios cobijo te da del Cielo

En Sueño Profético decían:

Donde no amen a Dios no esperes ver la Paz allí. Aunque tú creas que es Paz la tibieza y la quietud. Donde Dios hace Presencia el espíritu es un repetidor de su Nombre y su acción no se salta los Mandamientos. Y ya forma puente a este Cielo en lo que Dios dijo y lo que está diciendo.

Dios es el único que da consuelo y quita la oscuridad que tú le das a tu cuerpo con tu forma de pensar. Donde no tengan a Dios en acción (porque al tenerlo en acción ya está en el pensamiento), no creas que puedes tener consuelo, no creas que gozarás lo que allí no están viviendo. ¿Qué sombra te podrá dar un árbol cuando esté seco, que además de hojas caídas podrido está por dentro?

Dijo uno:

Hay veces que el árbol te niega la sombra porque le llegó el tiempo de dejar las hojas caídas, pero sano está por dentro y otro día te cobija.

Desperté, oí:

No busques encontrar Paz donde a Dios le dan desprecio.

El árbol te lo comparan con el espíritu y el cuerpo.

El árbol, si está sano, su sombra te da en su tiempo.

Y el espíritu de Dios cobijo te da del Cielo.

No puede abrigar la nieve, ni que fresco mande el fuego.

No preguntes el por qué, porque esto se está viendo.

***

Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

martes, 31 de diciembre de 2013

Cobijo de Aquí de este Cielo

En Sueño Profético hablaban de los que viven con la Palabra de Dios; o los que la niegan, no la buscan y se retiran de ella.

Dijo uno:

Esto es vivir sin cobijo de Aquí de este Cielo; como si pasas por una arboleda una tarde de verano y todos los árboles estuvieran sin una hoja en sus ramas, y el Sol con toda la fuerza que Dios a los rayos le manda.

Voy a hacer más comparaciones de ahí, de ese mundo de materia:

El cobijo hace falta, si no párate y piensa en unos polluelos detrás de una gallina sin plumas, y los polluelos piando, dejando atrás el cascarón que antes de cobijo les sirvió. Y un ternerillo, que aún las manos le tiemblan, se retirara de la madre y el establo solo viera, ¡qué momento de sufrir el ternerillo tuviera! El cobijo es la madre, esto en los animales.

Ya, el hombre, si no tiene el cobijo de la esperanza del Cielo y de las Palabras que de Aquí Dios manda, es pluma en un sendero y aire que la levanta, y antes estuvo en el suelo, y luego se quedará enredada en un romero, o vendrá otro vendaval y ya llegará hasta el pueblo, y enterrada quedará en agua sucia y con cieno. El cobijo del Aliento de Dios te hace pluma en el romero, y te convierte tus manos en garras de duro acero. Este romero es la Gloria, y ya no caes al cieno.

Desperté, oí:

Se compara en el Sueño
para que luego al despertar, aprender;
y luego, al explicar,
enseñar con el ejemplo.

Con el ejemplo que Dios
te da de Visión sin objeto.

Son Enseñanzas Divinas,
para enseñar a los hombres,
que pongan su vista Arriba.

Que pidan la protección
de Dios Hijo, de Dios Padre.

Que sientan la soledad
apartando la materia,
y a Dios tengan que buscar.

Que en buscando, Dios responde,
y te sientes con la fuerza
que tienen los mismos montes.

Éstos y el huracán
se juntan para dar fuerzas
donde Dios quiere mandar.

Una Palabra de Dios
te da vida, te da fuerza
y te manda resplandor.

Y hace que todos vean
que en una vida hay dos.

Está la vida de ahí
y el Mensaje que es de Dios.

Que en ti se hace cobijo
para el que ame a este Dios.

Hay quien busca sin pregunta,
porque lo lleva el Amor.


***


Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pág. 87-88-89

domingo, 11 de diciembre de 2011

Ramas que dan cobijo - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 181-182


En Sueño Profético vi a un hombre que sembraba un árbol que le mandaron sembrar. De pronto, este árbol, echaba grandes ramas; el tronco era muy gordo.

Dijo uno:

Este árbol se sembró para que sus ramas crecieran, dieran fruto y profundizaran sus raíces para que sirvieran al árbol de cimientos. Si este mismo que sembró el árbol le corta las ramas y escarba y le quita todas las raíces, metiendo el tronco debajo de tierra y echándole una capa de cemento, si esto lo repite en varias veces que le mandara sembrar el dueño, ¿qué le diría a este sembrador este dueño?: “yo te mandé sembrar el árbol para que sus ramas crecieran y para que su fruto ingresos me diera. Tú no quieres que sus ramas den sombra ni que su fruto dé alimento”.

Esta parábola es igual al Mensaje que Dios da. Dios se comunica para que su Palabra dé fruto y quede raíz. Si mandan que se calle, es la Palabra de Dios enterrada.

Desperté, oí:

Si callas lo que Dios te dice, esta Palabra queda muerta para el hombre.

Muerta, enterrada y sin fruto.

Si la cundes, son ramas que dan cobijo, cobijo porque cobijo no tiene y cobijo de Dios quiere.

Y fruto del Tronco de Dios, fruto que coges y das fruto si tú no callas, y todos lo pueden probar.

Este Dios nunca hablaría
si el hombre callarlo pudiera.

No hubo a quien le hablara
y que por miedo callara.

Si callaron en primer tiempo,
después fue escándalo al silencio.

Silencio con vocerío,
y vocerío con silencio;
Amor de todos unidos,
y cada uno queriendo,
queriendo al Mismo Dios,
y este Dios a todos queriendo.

TERESA DE ÁVILA Y UNOS ESPÍRITUS DE SU GLORIA


***