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miércoles, 25 de diciembre de 2019

Siempre vivo Navidad

En Sueño Profético decían:

Si no eres de Dios, ya lo dirá Dios. Lo dirá aunque tú no quieras, porque tú puedes tapar poco tiempo esta mentira, aunque te vean cantar la Noche de Navidad celebrando su Venida.

Si tú eres de Dios, es grande la diferencia, como la noche y el día, como el buey y la cigüeña.

Todavía es más grande la diferencia de ser de Dios a no ser, y querer que lo que dices lo crean.

El que es de Dios no tiene día, no tiene noche, no tiene hora, siempre vive el momento que le recuerda su Nacimiento. Y este momento le da alegría para poder con los sufrimientos que dan las noches, que dan los días.

Si eres de Dios, sirves al Prójimo, que allí está Dios.

Dijo uno:

El Nacimiento de Dios yo lo vivía a diario, igual que su Crucifixión. En la alegría ponía su Nacimiento, y en el sufrimiento su Crucifixión. Y a veces sentía, donde no tenía nada, dolor, y ya ponía enano aquel sufrimiento gigante que hacía yo.

Desperté, oí:

Si el Nacimiento celebras,
que el celebrar no sea corto.

Y siempre tendrás la Paz
que Dios vino a dejarnos
la Noche de Navidad.

Hay quien cambia la Navidad
por alboroto y pecado.
Esto ya no es Navidad.

La Navidad hay que vivirla
haciendo este pensar:

¡Señor, quiero estar siempre contigo,
y ya, siempre vivo Navidad!

Lo que cambia es la fecha,
pero no cambia el amar.

Empieza a vivir con Paz,
si antes no la vivías,
la Noche de Navidad.

Pero que dure esta Noche
hasta traerte a esta Eternidad.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C5

jueves, 25 de diciembre de 2014

Los pastores de Belén

¡Felices Fiestas amigos lectores! Hoy os traigo unos dibujos realizados por Nina, una gran amiga nuestra y seguidora de esta Fundación, que ha querido ilustrar uno de los Mensajes con un tema muy acorde a las fechas en las que nos encontrados.

Espero que les guste.

(Hagan clic en las imagenes si quieren ampliarla):


En Sueño Profético vi el campo y muchos borregos.
Había varios pastores y cada uno cuidaba de sus corderos. Éstos, tenían los corderos retirados unos de otros. Y cada pastor tenía una lumbre con unas llamas bastante grandes.

Dijo uno con buena voz:

   – ¿Nos juntamos y celebramos la Venida del Salvador?


Y fue recogiendo pastores, dejando las lumbres solas hasta llegar a la suya, y allí se pararon todos. Hicieron un corro grande, y ya, todos contentos, empezaron a cantar, de una forma, que de allí te ibas al Cielo:

Hoy estamos de fiesta los pastores de Belén.
Hoy estamos de fiesta los pastores de Belén.
Inclinemos las rodillas y Le besemos sus Pies.

Hoy estamos de fiesta los pastores de Belén.
Hoy estamos de fiesta los pastores de Belén.
Si necesitas abrigo, Tuyo mi rebaño es.

Hoy estamos de fiesta los pastores de Belén.
Lástima que tanto frío Te ponga fríos tus Pies.
Hoy estamos de fiesta los pastores de Belén.




Desperté y de momento dije:

   –Señor, ¡qué coraje haberme despertado!

Oí:

Estos pastores adoraban antes de ser nacido el Rey de Reyes.

Ya puestos en su Presencia, se ofrecieron a María y abrazaron a José. Y les llevaban de todo, de todo para comer.

Y se oía el vocerío de ¡Bendita sea María! y ¡Bendito sea José!

Y puso en silencio al mundo aquella Madre, Virgen y Mujer.


***

Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo I - Pag. 59


lunes, 6 de enero de 2014

Navidad en el que sufre

En Sueño Profético decían:

Terminó la Navidad con la fiesta de los Magos. Ya se guarda todo aquello que se vea que es de Navidad, hasta el próximo año que se junten a cantar para animar la fiesta que, mayoría de veces, en contra de Dios va. Pero el hombre así festeja la noche de Navidad. Y ya, hasta que pase un año, no se habla de este Niño que nació en el Portal; no se da ropa al desnudo, ni salario al que no lo puede ganar. Por mil razones que ponga aquel que no necesite nada, no se puede tener en olvido de Navidad a aquel que no tenga nada. Esto no lo puede hacer el que mucho ama, porque al amarlo tanto, ya de Dios no se separa, y en esta unión con Dios, la Navidad no se acaba. Y si en la noche miras al Cielo y ves estrellas, piensa que una fue de los Magos, y ya su Venida recuerdas, y siempre tienes presente: “Navidad fue noche aquella”.

Desperté, oí:

Ella vive Navidad,
Navidad pero con pena.

Navidad que ella quisiera
que así todos la sintieran.

Navidad en el que sufre,
Navidad en el que pena.

Navidad, que esto es Dios,
que no te obliga y te deja
que busques al afligido,
lo mismo que en Nochebuena.

Porque Él podía hacer
cambiarte la papeleta:
que tú fueras el afligido
que buscas en Nochebuena.

AGUSTÍN DE MÓNICA


***


Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pag. 44-45

jueves, 26 de diciembre de 2013

Felices Fiestas

Un año más, seguimos con la labor de publicar diariamente un Mensaje de Ana García de Cuenca en este Blog,  y compartirlo a través de las redes sociales. Cada vez son más, las personas que conocen esta Obra.


¡¡Muchas gracias y felices fiestas a todos/as!!


Navidad: Noche de Paz y de calma

En Sueño Profético decían:

Hay quien celebra la Navidad porque esta fecha le trae grandes acontecimientos o grandes placeres materiales, olvidando qué es Navidad y no sabiendo el porqué de la Venida de Dios Hombre.

Hay quien habla de Dios de Navidad en Navidad.

Dijo una mujer:

   – ¡Lástima que todos no sientan a este Niño que es Dios! Yo lo vi en su Nacimiento. Por cierto que iba yo a coger un haz de leña, cuando un cordón de gentío iban en busca de Dios. Pregunté: ¿Qué Le lleváis? ¿Qué podré llevarle yo? Unos enseñaban alforjas, que habían metido de todo. Otros ordeñaron cabras, vacas, y la leche Le llevaban. Hubo quien gastó cuartos, y buenas cargas llevaba. Y abandonaban la hacienda, y del dueño no importaba, y volvían al día siguiente sin temor que los echaran. Todo esto es Navidad: Noche de Paz y de calma, Noche que vives y vives en lo más hondo de tu alma. Y si haces un pensar y este pensar es para Dios, Él te dirá día por día, que ha venido por Amor. Amor que Él le tiene al hombre, aunque el hombre a Él no. Todo esto es Navidad, Navidad que no olvidé yo. Cada día que pasaba, Navidad era mayor, para aquél que mucho amaba aquel Niño que era Dios.

Desperté, oí:

El que a Dios mucho ama, no puede celebrar un día al año de su Nacimiento.

El que mucho Lo ama, sufre cuando un día al año se olvidara de Él.

Agrada a Dios estando con alegría todo el año como el día de su Nacimiento.

Si amas mucho, sientes a Dios como la que fue a coger leña, y esta pregunta tú harás:

Señor, dime qué quieres que dé para el que no tenga nada.

Porque tu Venida fue para sabernos amar. Amor que Tú nos traías la noche de Navidad.


***


Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo I - Pag. 60-61-62