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miércoles, 15 de febrero de 2023

Haceros pastores y buscad ovejas perdidas

En Sueño Profético decían:

La Fuerza de Dios abre puertas y caminos. La Fuerza de Dios abre la puerta sin llave, y el camino lo hacen sus Palabras en el mar y en la tierra. Pues si comparas esto, verás que es Poder más grande hacer camino en el mar.

Dijo uno:

Aquí, una Palabra de Dios, dejaría a los cuerpos sin habla. A los cuerpos que tienen de sobra, porque Dios les permite las sobras. Y a los que saben que Dios está hablando para que se salven los que viven pecando y esperan el Perdón por los que dicen que a Dios aman. Estos que dicen que a Dios aman, si verdad dijeran, buscarían al que dice: “Dios habla en mí”. Creyendo y amando, siendo cristianos, quitarían del pecado al que espera que lo busquen porque Dios les ha dado el Mando con estas Palabras:

“Haceros pastores y buscad ovejas perdidas que cambiaron el camino y no están en mi Rebaño”.

Si al escuchar estos Mensajes, el que se dice cristiano, amara, no podría vivir sin buscar al que Dios manda en su Gloria y publica estos Mensajes con el Poder de Dios.

Decían en la Gloria, que lo menos que se merecían era quitarles el habla y dejarles los pies sin movimiento. El de los pies sin movimiento, que hablara. Y el que anduviera, que no hablara. Esto es lo menos se merecen los que pudieron y pueden hacer que Esto esté por todo el mundo. Ya que el hombre y el espíritu son el mismo. La nación es la que el hombre tiene cambiada, por su color o por su pobreza.

Desperté, oí:  

Aquí se ve el Poder de Dios. Aquí se ve que Dios quiere que para lo más tuyo sea lo mejor.

Lo mejor, empezando por estar en sus manos estas Palabras de Dios.

Si las cuida, cada día tendrá premio mayor.

Cuidarlas sin ensuciarlas oyendo ofender a Dios.

Hoy también el sueño ha sido corto, porque lo acorta el Amor a Dios.

Este Amor pide tanto, que despide al descanso.

Que esto puede verlo el que sigue tus pasos.

***

Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - C2

martes, 6 de diciembre de 2022

Pastores de Belén

En Sueño Profético decían:

Se van a decir estas primeras Palabras que Dios manda que se digan y queden dictadas, que son éstas: “Ya ha llegado el momento de que no haga presencia el Elegido que Dios tiene para enseñar de su Gloria, donde el Mando de Dios sea despreciado, como ha pasado en el día que ha traído a esta noche.

Queda dicho en la Gloria, que todo el tiempo sea para cundir estos Mensajes, no dejando de buscar sitios donde puedan creer que Esto, de la Tierra no es. Lo de la Tierra no sirve para la Vida Eterna, como sirve lo que Dios dice cuando arroba el espíritu y después lo manda al cuerpo.

Repetían estas palabras en el Sueño:

Los sitios donde el día pasado no han querido recibir el Mando de Dios y han guardado riquezas, las puertas de la Gloria las tienen cerradas. Si no piden el Perdón, el Elegido no hará presencia en estos sitios, porque varias veces el “no” le han dado, diciendo que viven pobreza, con las riquezas que en la Tierra tienen y en la Tierra quedarán. Quieren engañar al Elegido, pero a Dios no Lo engañan.

Cuantos más Libros se publiquen, más buscarán al que Dios tiene hoy como caso único para enseñar que lo primero es cumplir los Mandamientos de Dios.

Termina el Mensaje diciendo que siga la alegría, pensando: “Yo ya no voy más a donde no creen que Dios es el que me manda los pasos que tengo que dar”.

En los sitios donde la Palabra de Dios la han despedido mal, que siga la alegría de no ir más, y que este tiempo sea para cundir lo más grande, que es decir: “Dios está todos los días dándole Palabras en su Gloria al Elegido que tiene grandes justificantes de que este Caso hoy es único”.

Desperté, oí:

Si estás cerca del Elegido, ves que, antes de tener el Mensaje, dice igual, porque el sentir Dios se lo da.

Fue con alegría decir: “Yo no vengo más a este sitio, donde tienen cargo y dinero, porque el recibir ha sido con pena, diciendo: “No tengo nada”.

Esto ya ha pasado más veces. Pero Dios le ha hecho pensar con alegría que esa casa no merece que el que Dios le habla la pise, porque tienen gran capital.

Ya dicen espíritus con el Mando de Dios, que a los que viven en este sitio, los comparen con los Pastores de Belén.

Que éstos son los que vieron al Niño nacer.

Éstos no tenían capital, ni grandes edificios donde vivir.

Pero tenían la Confianza y la Fe de que Dios Padre, de todo les daría para ver al Niño de Dios nacer.

En el sitio donde a Esto den desprecio, piensa que el no ir más, es alegría a Dios mandar.

Que todo el tiempo sea para que estas Palabras sean en público leídas o cantadas.     

Ya se ha cumplido el tiempo de no guardar silencio en esta Grandeza, y de dar gran escándalo.

Da alegría el pensar que a los que están unidos al Elegido, los nombran como a los Pastores en Belén.

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Libro 60 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VII - C5

miércoles, 3 de febrero de 2021

El pastor de los pastores

En Sueño Profético vi el campo, y uno dijo:

Yo fui pastor de pastores. Yo empecé a guardar el ganado con diez años. Guardé vacas, cerdos, cabras y, por último, corderos. Ya, una vez que entre ellos me vi, no cambié jamás. Estos animales son puñaditos de Cielo. Primero voy a contar tan sólo algo de mi soledad en mi vida, desde mi niñez:

No conocí a mis padres. Los dos murieron estando yo con unos tres años. El manigero o arrendatario de la finca donde trabajaban mis padres, y su mujer, se quedaron a mi cuido. Éstos querían mucho a mi madre por el sufrimiento que siempre llevaba consigo, por el mal trato que recibía de mi padre. Primero murió ella, y antes del año, él. Y ya fueron mis padres todos los que cariño me daban. Dicen que a mi madre más le preocupaba a la hora de morir, mi padre, que yo, aunque mi cariño mucho más fuerte lo acunara. Dicen que repetía estas palabras: “Señor, queriendo más a mi hijo, siento más el irme contigo, por su padre. A mi hijo le darán cobijo, y a él lo despreciarán por su mal comportamiento. ¡Ya me lo dijo su madre cuando yo la vi muriendo...! Esto mismo dijo ella: “Si alguno ha de morir, Señor, que no muera ella, que entonces él no se salvará, porque sin ruegos se queda”.

Esto fue mi vida, y yo vivía feliz al recordarla. Esto lo recordaba cuando pastaban los corderos. ¡Son estos animalitos de una Paz tan en silencio…! ¡Son de un acariciar, que te ponen en contacto con el Cielo! Ellos me hacían pensar si mis padres me estarían viendo y les mandaban a los borregos aquel pastar en silencio. Yo les decía a otros pastores, que yo había observado a las cabras y a los corderos, a las vacas y a los potros, y que ningunos pastaban como lo hacían los borregos. Los anteriores referidos, comían con ansiedad, se cabeceaban queriéndose robar lo que tenían medio metro más allá, se daban trompadas, se daban mordiscos, y ya te quitaban la Paz. Cuando contaba yo esto, los pastores que me oían, razón me daban de más, y me pusieron de nombre: “El pastor de los pastores”.

Desperté, oí:

Los corderos me decían,

con sus caricias y su Paz,

que mis padres en la Gloria

no dejaban de rogar.

Mi madre se fue primero,

porque Dios así lo quiso

y ella lo pedía en sus ruegos.

Su primera petición

era para su marido,

para que Dios lo volviera igual

que antes de coger el mal camino.

Los caminos del pecado,

que él decía que eran su sino.

La lana de los borregos

me quitaba pesadillas,

y me abrigaba con ellos.

“El pastor de los pastores”

fue el nombre que me pusieron.

***

Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C4