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lunes, 24 de marzo de 2025

El día y la noche

En Sueño Profético decían palabras para llevarlas a la Tierra, para que el hombre pensara que a ese mundo Éste lo maneja.

Dijo uno:

De Aquí sale el mecanismo del movimiento en la Tierra. Van muriendo y naciendo. El día es nacimiento y a la noche llámale entierro, que ya lo que vio aquel día no puede otro día verlo. Verá las mismas estampas, pero ya las de otro día y pertenecen a otro entierro. La noche te va tapando a los días sin tú quererlo. La noche lo que no tapa es el grande remordimiento, y te va poniendo en la noche sufrir de remordimiento y se te hace la noche larga, recordando lo que has hecho. La noche va punteando y se para en el recuerdo: “¿Por qué hice esto mal o por qué lo estoy haciendo? Mañana ya no lo hago aunque el mal me lleve a hacerlo”.

Esto es remordimiento que no puede dar olvido. Al revés del bien que hagas, que vas sembrando y cogiendo. Y la noche ya se encarga de dar la satisfacción, aunque no recuerdes nada.

Desperté, oí:

Es tranquilidad de Dios lo que se siente a todo el bien que hagas.

Aunque pronto das olvido y el ritmo nunca se acaba.

El ritmo de tu pensar, que aunque no puedas llegar, pero tus ganas ya aguardan.

Va grande la diferencia de hacer el bien y llegar la noche, o que no te deje la conciencia.

Pues el bien es una ley que en olvido va quedando.

Y la conciencia se encarga de recordarte el daño.

Más cuando el día se ha ido y la noche ya ha llegado.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII - C1

martes, 24 de diciembre de 2024

Noche de la Paz

En Sueño Profético hablaban de la Paz. Decían:

La Paz es de Dios. La Paz no vive sólo en lo grande. La Paz empieza por lo chico, y va creciendo hasta dominar lo grande. La Paz es mecha que pones, que tu Amor la va cuidando y procura que no se apague. Cuando ya se prende el fuego de la mecha que cuidaste, ese fuego no se apaga, porque Paz ya va delante. Va la Paz y detrás fuego, como el polvo y el caminante, que mientras ande camino, polvo quedará mirándole.  

Dijo uno:

Si la Paz de Dios se comprara y la Paz de Dios se vendiera, muchos habría para comprarla y pocos que la vendieran, porque el que tuviera la Paz, pediría lo que no hubiera.

No hay cosa de más precio, que la Paz de Dios. Esto, al que la practicara y quisiera enseñar a vivirla, debería el hombre ponerle un nombre, debería darle una cátedra. Éste es el empiezo de la primera Enseñanza de espíritu y materia. Dios Hombre y Maestro, éstas eran sus Palabras cuando se presentaba a los hombres dando su Enseñanza:

Si os falta Paz, no decid mi Nombre, porque Yo allí no estaré. Yo llego cuando la Paz llegue, porque la Paz es mi Nombre”.

 

Desperté, oí:

 

¡Qué Palabra más grandiosa

y qué poco conocida!

Si la practicara el hombre,

fijo a Dios conocería.

Fue la Noche de la Paz,

el Nacimiento de Dios.

Bajó del Cielo a la Tierra

para quitar el rencor

y que el Amor los uniera.

Cuando se fue de la Tierra,

lo último recordó:

Mi Paz os doy. Mi Paz os dejo”.

El que no viva la Paz,

no vive el Evangelio.

***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C6 

lunes, 25 de julio de 2022

A la noche pon oración a Dios

En Sueño Profético decían:

Siendo los días con las mismas horas, unos días se hacen cortos y otros días ¡qué largos se hacen! Pero si no te cunde el día, es porque tú todo lo detienes porque te falta alegría, una alegría difícil de comprenderla si tu espíritu no es de Dios y abrazas lo que te venga. Los días no tienen culpa de lo que pase ese día, pero tú nombras la fecha en penas o en alegrías.

Dijo uno:

Hay fechas que si pudieran hablar, darían alguna alegría, pero quedan en reserva para cuando llegue su día. Yo, lo que sí recomiendo, es que cuando llegue la noche, si el día ha llevado sufrimientos, que se los dejes al día, y a la noche le pongas oración a Dios y sueño al cuerpo. Y ya, esperas nuevo día, que puede que lleve premio de algo que Dios envía.

Desperté, oí:

Estos pensamientos

del día y de la noche,

sin Dios no los haces.

Porque te falta Amor

y Fe que te acompañe.

¡Qué cierto que los días

no tienen culpa

de lo que pase ese día!

Pero dejas fecha grabada

en las penas o en las alegrías.

Si estás en el Camino de Dios,

das oración a la noche

y ya contentas a Dios.

Que Aquí la oración da el arrobo,

que todo es Mando de Dios.

***

Libro 13 - La Palabra del Creador - Tomo III - C6

viernes, 26 de marzo de 2021

La que reza de noche para acabar con el pecado

En Sueño Profético decían:

Dios le puso precio a la Salvación del espíritu, pero prohibió que el dinero aquí sirviera. Este precio todos pueden pagarlo. Este pago se hace de varias maneras. Hay quien lo hace en el curso de su larga vida, siempre echando en la hucha invisible para el hombre, transparente y apreciada por Dios. A otros, que vida corta tuvieron, hucha llena Aquí les vieron, y ya, a grandes pecadores quitaron de pecar. Éstos, no se conforman con llenar la suya, que también quieren llenar la de los demás. A éstos Aquí Dios los premia,  dándoles la potestad para que cuando vean algo en el hombre, irlo a buscar.

Dijo uno:

Dentro de mi familia había un caso que aquí yo cuento:

Había una mujer pecadora y toda la familia la tenía despreciada por su forma de pecar tan públicamente. Pues un día fue al encuentro de mi padre, y llorando le pidió la entrada en mi casa, diciéndole que hacía tiempo que hacía vida buena, pero que no quería buscarlo hasta que Dios le diera el Perdón.

   –Ya, ayer, pude comprobar lo que en un Sueño me dijeron: “Esto es un don que Dios te manda, que en el sitio que entres habrá abundancia de Paz, se quitarán los pecados y cundirá el sustento”. Ayer fui recorriendo sitios de pecado, y ésta era mi entrada: “Si aquí sigue el pecado, yo no puedo entrar, ya que Dios me ha dado el Perdón en un Sueño”. Todos salían, me abrazaban y rompían en llanto. He comprobado el Sueño, con mis suplicas a Dios antes de tener el Sueño.       

Desperté, oí:

Veintisiete años tenía cuando dejó de pecar.

Estuvo cerca de un año llorando sin descansar, pidiendo a Dios, rezando, cuando se iba a acostar:

“Señor, yo sé que Tú me perdonas, pero quiero que me des palabras seguras, palabras con tanta Fe, que pueda servirte en algo”.

Esto, media noche pasaba en rezo y llanto, hasta que tuvo el Sueño.

A Dios le pedía llorando, no ya por sus pecados, pedía por el que estaba pecando.

Ella se llenó la hucha, y se la llenó a tantos, que el pueblo la conoció

por “la que reza de noche para acabar con el pecado”.

No necesita dinero el que a Dios siempre está amando, porque Dios le prohibió el dinero para pagarlo.

***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C5