En Sueño Profético se vio un río, y por la orilla iban unas mujeres que no se oía lo que iban hablando. Se quitó aquella Visión y se vio un hombre, y éste dijo por Mando de Dios:
Un día, yendo con el Maestro por esta misma orilla, pasaron unas mujeres y al ver al Maestro se detuvieron. Quedó una un poco atrás, sin avanzar hacia donde estaba el Maestro. Y el Maestro me dijo:
–Ve y dile que venga. Que Yo iba por otro camino y Me he venido por éste para quitarla de lo que el espíritu del mal quiere hacer con ella.
Llegó hasta los Pies del Maestro y, sin importarle las que la veían, se puso de rodillas, y tapándose la cara, dijo:
–No merezco el oír tus Palabras, porque las oí y me he retirado de Ti. Hoy he venido a este camino sin saber que Te encontraría.
Dejó el Maestro que la oyeran –porque antes Él ya había dicho el encuentro de esta mujer–, y dijo:
–Levántate, que a tus lágrimas les ha llegado el Perdón y la fuerza para que le puedas a Satanás, que es el que quiere que se pierda tu espíritu, para que digan que Yo no soy Dios Hijo, enviado por Dios Padre, que es el mismo Dios.
Desperté, oí:
Esta mujer buscó al Maestro y Lo siguió, le llegaron contrariedades y se apartó de sus Palabras.
Ya no defendía sus Palabras como en tiempos anteriores.
El Maestro sabía que ella Lo creía, pero no tenía fuerzas para echar al espíritu del mal de su pensamiento.
Que siempre lo tenía detrás del sufrimiento, haciéndole ver que el Maestro no era Dios.
La llevó al río, para que su vida de cuerpo allí dejara.
Y el Maestro la espera y el pensamiento le cambia.
Ya, contrariedad y sufrimiento le sirvieron de Enseñanza.
El espíritu del mal quería que su cuerpo quedara muerto, flotando en el agua.
Dios Hombre la espera a la orilla del río, y ya llega sin compaña del espíritu maldito.
***
Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C3
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domingo, 13 de mayo de 2018
viernes, 21 de julio de 2017
¡Cuántas lágrimas va a echar el que aquí tiene puesto el desprecio!
En Sueño Profético se oían varias veces estas palabras:
¡Cuántas lágrimas va a echar el que aquí tiene puesto el desprecio! Que no lo tiene puesto por dudas, es que a Dios no quiere verlo con las palabras que el Instrumento diga que le han dicho Aquí en el Cielo.
¡Cuántas lágrimas tienen que echar los que están cerca y los que están lejos, y que supieron que esta Verdad es dichas por Dios Hijo, y que escrita está para que el hombre no tenga sitio para escapar, diciendo: “Aquello, ¿será verdad?!
Leerlo y poner dudas es apartarse de esta Gloria Celestial, sitio del que sale la vida, y cuando llega a la Tierra, ya llega con Libertad para que quiera o no quiera al que la vida le da.
¡Cuántas lágrimas va a echar el que aquí tiene puesto el desprecio!, con la claridad que lleva todo lo dicho en el Cielo.
Dijo uno:
El hombre no quiere a Dios, y cree que esto lo lleva en secreto, y la Sabiduría de Dios lo deja al descubierto.
Desperté, oí:
¡Cuántas lágrimas va a echar el que aquí tiene puesto el desprecio!
¿Quién puede oír presentar unas Palabras que Dios dijo y hoy igual las sigue diciendo?
Igual, la Palabra. El tema, Dios Poderoso no va a copiarlo.
Pero el que cree, aunque no ame, ve Sabiduría igual a la que tenían los Profetas, que Él los mandaba hablar cuando bajó a la Tierra.
Y antes de hacerse Hombre, el Padre los mandaba igual, para que el mundo supiera que Dios bajaría a la Tierra.
Y quedara al descubierto aquel que a Dios no quisiera.
***
Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C3
¡Cuántas lágrimas va a echar el que aquí tiene puesto el desprecio! Que no lo tiene puesto por dudas, es que a Dios no quiere verlo con las palabras que el Instrumento diga que le han dicho Aquí en el Cielo.
¡Cuántas lágrimas tienen que echar los que están cerca y los que están lejos, y que supieron que esta Verdad es dichas por Dios Hijo, y que escrita está para que el hombre no tenga sitio para escapar, diciendo: “Aquello, ¿será verdad?!
Leerlo y poner dudas es apartarse de esta Gloria Celestial, sitio del que sale la vida, y cuando llega a la Tierra, ya llega con Libertad para que quiera o no quiera al que la vida le da.
¡Cuántas lágrimas va a echar el que aquí tiene puesto el desprecio!, con la claridad que lleva todo lo dicho en el Cielo.
Dijo uno:
El hombre no quiere a Dios, y cree que esto lo lleva en secreto, y la Sabiduría de Dios lo deja al descubierto.
Desperté, oí:
¡Cuántas lágrimas va a echar el que aquí tiene puesto el desprecio!
¿Quién puede oír presentar unas Palabras que Dios dijo y hoy igual las sigue diciendo?
Igual, la Palabra. El tema, Dios Poderoso no va a copiarlo.
Pero el que cree, aunque no ame, ve Sabiduría igual a la que tenían los Profetas, que Él los mandaba hablar cuando bajó a la Tierra.
Y antes de hacerse Hombre, el Padre los mandaba igual, para que el mundo supiera que Dios bajaría a la Tierra.
Y quedara al descubierto aquel que a Dios no quisiera.
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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C3
domingo, 15 de diciembre de 2013
Profesores y educadores, los primeros en echar instancia
En Sueño Profético decían:
Dijo Jesús en un Sermón:
Sabrá más de Mí, el que crea que no sabe, porque Me buscará para aprender de Mí, aunque le falte Amor. Que una vez que Me oiga, ya es fácil que Me ame. Porque por algo Me destaca de los demás hombres cuando viene a aprender de Mí.
Al que sepa y enseñe, le costará más trabajo, haciendo preguntas para decir que él más sabe. Esto, el que se crea superior en inteligencia a los demás hombres. Éstos sabrán poco de haberme oído a Mí. Éstos no dirán: “Le oí al Maestro”.
Dijo uno:
Pues igual hace el hombre con los Elegidos que Él les da su Palabra para que la pregonen.
Este caso, hoy único, ¿cuántos han ido a su casa que sean hombres de relieve, dedicados a la enseñanza, para aprender de lo que a ella Aquí enseñan?
Con letra grande: NINGUNO
¡Cuántos tendrán este pensar!: “¡Qué me va a enseñar a mí! Yo, licenciado en alta Teología y licenciado en Derecho..., siempre en medio de las letras, con hombres de gran talento Con mis conocimientos y mis estudios, ¿qué me va a enseñar a mí...?”.
Éstos son los que Dios dijo que sabrían de Él por otros que creían que no sabían nada.
Desperté, oí:
Debería haber instancias,
esperando turno,
para ir a preguntar
al que Dios elige y habla.
Profesores y educadores,
los primeros en echar instancia.
Porque son los que echan la semilla
y tienen el deber de cuidarla
para que no se doble la espiga.
Y puede que luego pase
como el Maestro decía:
“Después, puede que Me amen”.
Porque al hecho de buscar,
ya saben que hay quien más sabe.
Esto es Sabiduría,
que viene del que más cree
que menos sabe.
***
Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III
Dijo Jesús en un Sermón:
Sabrá más de Mí, el que crea que no sabe, porque Me buscará para aprender de Mí, aunque le falte Amor. Que una vez que Me oiga, ya es fácil que Me ame. Porque por algo Me destaca de los demás hombres cuando viene a aprender de Mí.
Al que sepa y enseñe, le costará más trabajo, haciendo preguntas para decir que él más sabe. Esto, el que se crea superior en inteligencia a los demás hombres. Éstos sabrán poco de haberme oído a Mí. Éstos no dirán: “Le oí al Maestro”.
Dijo uno:
Pues igual hace el hombre con los Elegidos que Él les da su Palabra para que la pregonen.
Este caso, hoy único, ¿cuántos han ido a su casa que sean hombres de relieve, dedicados a la enseñanza, para aprender de lo que a ella Aquí enseñan?
Con letra grande: NINGUNO
¡Cuántos tendrán este pensar!: “¡Qué me va a enseñar a mí! Yo, licenciado en alta Teología y licenciado en Derecho..., siempre en medio de las letras, con hombres de gran talento Con mis conocimientos y mis estudios, ¿qué me va a enseñar a mí...?”.
Éstos son los que Dios dijo que sabrían de Él por otros que creían que no sabían nada.
Desperté, oí:
Debería haber instancias,
esperando turno,
para ir a preguntar
al que Dios elige y habla.
Profesores y educadores,
los primeros en echar instancia.
Porque son los que echan la semilla
y tienen el deber de cuidarla
para que no se doble la espiga.
Y puede que luego pase
como el Maestro decía:
“Después, puede que Me amen”.
Porque al hecho de buscar,
ya saben que hay quien más sabe.
Esto es Sabiduría,
que viene del que más cree
que menos sabe.
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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III
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