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lunes, 17 de noviembre de 2025

La enfermedad del desprecio

En Sueño Profético decían:

Ya está llegando el tiempo de dar contestación al que desprecio dio y da al Instrumento que hace este mandar, que le mandan en el Sueño, o que siente el  mandar sin palabras cuando el espíritu está en el cuerpo.

Ya está llegando este mandar del Cielo.

En un momento de apuro, con dolencias que dé el cuerpo, tiene que llegarle olvido en pedir a Dios el Instrumento.

Dijo uno:

Al hombre le cae mal que Dios prohíba oír lamento y mande al Instrumento sordera total y paz en el desprecio. Que esta paz te hace pensar el mal que a Dios Le han hecho.

Desperté, oí:

Si la carne no enfermara,
o la muerte del cuerpo
no se viera,
nadie recurría al Instrumento
diciéndole que a Dios pidiera.

¡Hombres sin poder
para que viva su cuerpo,
ni poder detener la enfermedad
que les lleva al cementerio!

¡Dueños que se llaman dueños,
porque no piensan:
“¿quién soy yo,
si en la Tierra no hay dueño,
sólo administrador?”.

Que esta profesión te sirve 
para que sirvas a Dios 
el tiempo que Él te deje.

El hombre tiene por fuera
la enfermedad del desprecio.

Y por dentro es roca dura
sin Amor a Dios del Cielo. 

***

Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C7 

sábado, 15 de junio de 2024

Desprecio y silencio

En Sueño Profético decían:

Se ve que esto es de Dios por el desprecio del hombre. Se ve que aquí actúa Dios por no poder el hombre desmentir estos Mensajes.

Dijo uno:

Desprecio y silencio a los Mensajes publicados, ya justifica que es de Dios el Mando. El desprecio es por no creer ni amar; y el silencio, porque el Poder de Dios pone muralla de miedo cuando ve que el hombre quiere su Mando parar. Que de esto, cada día más se enterarán y más remordimientos le llegarán al que pudo hacer y no hizo. Que este remordimiento llega cuando el cuerpo se enferma y no puede curarlo nada que exista en la vida de materia.

El que conozca este Caso –esto lo repiten mucho en la Gloria– no tendrá disculpa cuando su cuerpo  entierren y su espíritu quiera Gloria y no  Infierno. No tendrá disculpa por haber sido defensor de los espíritus satánicos, cuando su espíritu vivía con cuerpo.

Dijo otro espíritu de Dios, que termina el Mensaje:

Dejemos los sufrimientos y recordemos las alegrías. Tú sigue con tu oración, que aquí dictan: “Señor, que a los que yo más quiero los vea contentos, pero contentos con Dios”.

Desperté, oí:

Si aquí no actuara Dios, ¿quién podría ir recibiendo alegrías con Amor?

Y queriendo hacer ver que el sufrir Dios no quiere que el hombre lo dé, que lo permite, como permite que estas Palabras desprecien.

Que esto los deja al descubierto, como el calor deja el abrigo en verano.

Si estas Palabras son las mismas que Dios dijo, que su nombre es Evangelio.

Palabras antes dichas, y hoy diciendo.

Que a esto le acompañan estas palabras: “Por vuestras obras verán que sois míos”.

Pues también la obra del Elegido es publicada.

***

Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - C3

martes, 4 de junio de 2024

El desprecio

En Sueño Profético decían:

Retira el sufrimiento cuando te llegue el pen­sar en el desprecio tan grande que a estas Pala­bras dan.

Dijo un Discípulo de Dios Hombre, Maestro para ellos:

Muchas veces Le oímos al Maestro estas Pala­bras:

“El que desprecie a mis Discípulos Me es­tá despreciando a Mí. Porque lo que di­gan mis Discípulos es Mando que Yo les doy. Ellos no pueden callar mis Palabras, que mi Mando llevan. Si mi Mando callan, desobedecen mi Mando y están al servicio del que no cree en mi Gloria. Que mi Pa­dre espera a todo el que a Mí Me oiga. Yo tengo que hacer el Mando que mi Padre mande en Mí; y al que Yo le doy mis Pala­bras tiene que cundirlas y hacerlas crecer como la hoja del árbol.”

Cuando oíamos estas Palabras, ya íbamos pre­parados para el que se acercara.

Estas Palabras, de este Arrobo, mandan en la Gloria que se tengan presentes cuando uno que no acuda a estos Mensajes diga que ama a Dios. Esto no puede ser.

Desperté, oí:

Debería sentir el cuerpo algo de remordi­miento cuando lean u oigan al que Dios trae Aquí.

El que este Caso conozca y no acuda, que no piense en la Gloria cuando su cuerpo lo entierren.

También dicen en Gloria, que piense el Elegi­do, que a más desprecio tenga el hombre a tanta Verdad, más se ve que Esto es de Dios.

Tráete a tu pensamiento a los que Dios tuvo de Discípulos.

De doce que elige, son once con los que podía contar.

Cuando te llegue sufrir de desprecio, piensa en Dios Hombre, y ya pides a Dios que te perdo­ne, porque quieres que el hombre Lo busque y siempre Lo esté nombrando.

Un Discípulo de Dios

***

Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - C7

martes, 5 de diciembre de 2023

Dios no puede oír a los que dan aquí desprecio

En Sueño Profético decían:

Los ruegos y peticiones del Elegido son con Amor y confianza pedidos. Nunca es la petición con exigencia pedida. Y al terminar la petición, le siguen estas palabras: “Señor, Tú eres mi Dueño. Lo que no me concedas, yo Te lo sigo pidiendo, porque así, siempre te tengo en mi pensamiento”.

Dijo uno:

El contacto de Dios se ve de muchas maneras. La primera es querer que todos tengan lo que tú tienes, y cuando te hagan un bien, tú pagarlo con creces. Éste es un contacto. Luego, le sigue éste: el que no cree que Dios esté con Cuerpo en su Gloria, no busca ni obedece al que Dios arroba su espíritu y luego lo manda al cuerpo con estos Mensajes. Si tú amas a Dios, no puedes tener intimidad, ni de espíritu ni de cuerpo, con el que piensa como se ha dicho.

Lo que sí está claro es que, el que cree al Elegido, la Gloria ya la ha ganado, porque pasó que da, con alegría le es consultado. Esto ya es tan grande, que no sabes qué hacer para que a todos les llegue este Saber.

Desperté, oí:

Dios premia al Elegido, y el Elegido reparte lo que Dios le ha concedido.

Todo el que en Esto cree, se ofrece y ayuda en lo que puede.

El que no cree, no busca al que Dios elegido tiene. Y aunque tenga de sobra, no dice: “yo quiero ayudar en lo que pueda”.

Que esto se ha visto y se está viendo: que los que más pueden, más dan desprecio.

No hay alegría mayor, que recibir el cien por el uno que se dio.

Los que hoy siguen tus pasos, dieron el uno, y ya están recibiendo el ciento.

Esto, sin Amor a Dios, no puedes comprenderlo.

El Amor te hace noble y a tu espíritu lo deja al descubierto. Y ya le pides mando al que Dios trae a su Reino.

La actitud del cuerpo deja al espíritu al descubierto.

El espíritu es el que le manda al cuerpo.

Los que tienes a tu mando sienten que Esto es del Cielo.

Y Dios te concede lo que pides para ellos.

Dios no puede oír a los que dan aquí desprecio.

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Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - C2