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viernes, 26 de junio de 2026

¡Qué fácil es entender la vida del Elegido si amas a Dios!

En Sueño Profético decían:

¡Qué fácil es entender la vida del Elegido si amas a Dios! Si te falta creencia ya no hay Amor sentido, aunque digas: “Yo cumplo la Ley de la Iglesia, voy a misa y soy cristiano católico. Pero hago mi vida con los tiempos que han cambiado”.

Dijo un espíritu de la Gloria:

El que ama a Dios ve una gran diferencia entre el Elegido y todo lo que es de la Tierra. El Elegido ve las cosas antes de que pasen, pero las ve sintiéndolas, y ya todo es hecho con una gran confianza por ser Elegido que Dios trae a su Reino y le da Poder y Mando para que diga: “Dios me dice que diga en el bien, bien; y en el mal, mal”. Al que haga este Mando Dios lo premie, y si lo cunde ya puede ir Dios premiando a otros.

Esto ya está tan cundido que por donde va el Elegido es conocido, y algunas palabras tienen que decir cuando vean la cantidad de Libros que hay publicados.

Desperté, oí:

Todo el pensar que te llegue, Dios antes en tu espíritu lo tenía.

Estas palabras las dice un Discípulo de Dios Hijo con el Mando de Dios:

“Cuando el Maestro nos mandaba con sus Palabras, la fuerza que llevábamos hacía que nos miraran y nos pararan.

Mi nombre es Santiago. Esto también ha sido Mando”.

Los que están aquí unidos tienen que notar el pago que Dios les da.

Termina el Mensaje diciendo que el hombre tiene que ver que Esto no es Aparición.

Esto es vivir sin cuerpo, pero no muerto. Es espíritu que con el Mando de Dios sale del cuerpo.

Y cuando llega al cuerpo dice todo lo que ha visto y todo lo que Dios le ha dicho que diga.

***

Libro 70 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo X 

jueves, 18 de junio de 2015

Lo de Dios es más difícil entender, si pones comparación

En Sueño Profético decían:

El que busque al Elegido, por Amor a Dios, y su contacto no merme, él también es elegido.

La presencia del Elegido te da renta. Que si tú amas, ves la ganancia.

No hay paga mayor, que oír, del que Dios trae Aquí, estas Palabras.

Si el hombre pusiera a la vista los beneficios recibidos del que Dios Aquí enseña, algunos pedirían Perdón por temor a que volviera aquello que ya pasó.

Dijo uno:

La presencia del Elegido,
compárala con el Sol,
que si mucho Sol tú tomas,
huella el Sol te dejó.

No hay quien tenga contacto
sin notar transformación.

Los Discípulos fueron
muchas veces conocidos
antes de decir quiénes eran.

Llevaban esa señal
que no era de la Tierra.

Esta señal no se adquiere
con títulos ni monedas,
se adquiere cuando tú digas:

“Señor, mándame lo que Tú quieras,
que si el Mando de Ti viene,
es regalo que me entregas.
Yo me vería desgraciado
si Tú Mando no me dieras”.     

Desperté, oí:

No puede entender a Dios
el que el Amor tenga chico
y el entender lo ponga mayor.

No puede entender a Dios
aquél que Le pida cuentas
de lo que pasa o pasó.

Lo de Dios es más difícil entender
cuando tú pones la comparación.

Entonces nada ves claro,
y los trazos que tú haces,
fírmalos como fracaso.

Es sencillo y es difícil entender
al que Dios le está mandando.
 
Pero el que recibe el “Ve”,
grande sufrir va llevando.

Pues siendo Premio de Dios,
tiene que ir midiendo y pesando.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II C3

lunes, 16 de diciembre de 2013

Entender de la enfermedad del espíritu

En Sueño Profético hablaban del sufrimiento. Decían:

Hay sufrimientos en la vida, que no los puede quitar el hombre. Y hay sufrimientos que los da el hombre y los puede quitar el hombre.

El sufrimiento del espíritu es producido por el mismo hombre.

Dijo uno:

Si el hombre viviera Amor a Dios, tenía seguridad de espíritu sano, y ya no sufría ni daba sufrimiento.

El que tiene el dolor de la carne, sufre él y el que lo está viendo.

El que tiene enfermo el espíritu, es él el primero que pasa el sufrimiento, y van cogiendo parte del sufrir todos los que viven para el Cielo.

El hombre busca a grande prisa el médico para el enfermo de la carne, y a veces sabe que ya no tiene remedio.

En cambio, al del espíritu no dan medicamento, que es la oración y pedir a Dios por ellos, para que pueda soltarse el que amarrado esté sin quererlo.

A éstos no les da nadie ni oración ni lamento, para que puedan salvarse.

Como cuando transfusión la ponen sin enterarse el que tan grave se vio; que mayoría siguen la vida por grande precipitación que tomó el que quería que más tiempo estuviera con los que a él lo querían.

Desperté, oí:

Hasta que el hombre no quiera
entender de la enfermedad del espíritu,
no hará por curarlo.

Que el medicamento es
la oración y buscar al necesitado.
 
¡Ten seguridad,
que haciendo esto,
medicamento vas dando!

La enfermedad del espíritu
tiene a ese mundo infectado.

Porque el que dicen que es bueno,
tiene a Dios olvidado.

¡Qué cierto que el hombre corre
cuando la carne está grave,
y como tenga sus días,
de nada el correr le vale!

Pero del espíritu enfermo,
no se compadece nadie.

Y nadie entiende
si es endemoniado
o enfermo que pueda curarse.

Si el hombre dijera “no”
al empiezo del pecado,
el niño haría crecimiento
con el espíritu sano.

¡Qué lástima que el mayor
se ocupa de contagiarlo!


***


Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pág. 54-55