En Sueño Profético vi un camino de rosas y una mujer pisándolas. Ésta iba llorando, pero con ganas.
Al lado había otro camino lleno de espinas, y la mujer que las iba pisando caminaba risueña.
Y me dijeron señalando a la de las espinas: –“Este es el Camino de Dios. Y éste –señalando el de las rosas– es el equivocado”.
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Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo I - Pag. 199