En Sueño Profético hablaba Tomás de Aquino. Decía:
El hombre tiene que saber de Dios, primero que saber de nada. Si quiere saber para él enseñar a que busquen a Dios, tiene que saber de Aquí buscando al que Dios trae o buscando Escritos que estén sin reformar por el hombre, que estén tal como de Aquí van, que son los que dan la fuerza para poder enfrentarse con el que a Dios no ama. Hay teología escrita por teólogos que desconocen el Amor Divino, que matan espíritus, retiran de Dios y ellos se condenan. Hay teólogos culpables de que el Mensaje no esté al alcance de cualquiera. Con estos Escritos debían los teólogos estar de fiesta, con repique de campanas día y noche. Es cada Tema, reproducción del mismo Dios para el hombre, cuando el Mensaje lo manda Dios Uno, pero dicho en Tres.
¡Qué Premio para el teólogo que estos Mensajes pudiera darlos a conocer en seminarios, que están faltos de Llamadas Divinas, faltos de oír: “yo soy Portavoz de Dios, yo contesto a preguntas de Gloria para Enseñanza, que así lo manda este Cielo”!
No hay Teología más fértil que la que dicen diciendo: “No puede ser el paisaje, por buen pintor que esté hecho, como si llegas al sitio y ves el árbol moviéndose; y las nubes que estén quietas y en esa quietud correrse, o la borrega pastando y paso a paso moverse. ¿Cómo comparar el cuadro? Pues piensa: ¿leer Palabras que dijeron en el Cielo, o que las estén diciendo?”.
Desperté, oí:
No se debía de decir tanto,
que quisieran el Mensaje,
y sí el teólogo buscarlo
cuando a alguien Dios lo mande.
Es pleito que está ganado
sin que se busque defensa.
Es grande Teología
en cualquier sitio que leas.
Es desmentir la Verdad
con razones y con pruebas.
Habría de ser de la Tierra,
y premiar con gran valor
al que a este Dios tanto quiera.
Si estudias bien el Mensaje,
es poner Paz en la Tierra.
TOMÁS DE AQUINO
***
Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pag. 59-60-61
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miércoles, 9 de julio de 2014
martes, 2 de abril de 2013
Las Leyes de Dios no son leyes, son “llamadas de Amor”
En Sueño Profético hablaban de las Leyes de Dios o las leyes de la Tierra. Decían:
Las Leyes de Dios, si no las cumples, son algo que a cumplir te lleva, son algo que sale de dentro, que tú llamas desde fuera. Las Leyes de Dios, si las cumples por miedo, no lo haces por Dios.
Dios se ofrece al hombre como Refugio, como Medicamento para el espíritu, como Bálsamo que suaviza la herida, que si tú eres constante, este Bálsamo te cura.
Las Leyes de Dios no son leyes, son “llamadas de Amor”. De un Amor que, viéndolo, ves a Dios. Y en las leyes del hombre te retiras de Dios.
Dios no puede aceptar las leyes del hombre. Dios permite, pero no acepta. Aceptar lo del hombre sería haber dos Dioses, y ya se discutirían las Leyes del espíritu, que son las que Dios tiene.
Desperté, oí:
Es poco comparar, gigante y enano:
Ley de Dios, ley del hombre.
El que cumple las Leyes de Dios,
si pone Amor delante,
a nada le ve trabajo,
y hasta el cumplir lo agranda.
El que cumple las del hombre,
les pone gran importancia
porque el miedo va delante.
Y una vez que no las cumpla,
puede algo grave pasarle.
Luego, estas mismas leyes
las quita otro que mande.
Dios Único y Poderoso,
sus Leyes son: mucho amarle.
Y en este amarle mucho,
Él siempre ya va delante.
Cumple las Leyes Divinas,
y no cumples, que es amarle.
***
Libro 19 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo III - Pág. 160-161-162
Las Leyes de Dios, si no las cumples, son algo que a cumplir te lleva, son algo que sale de dentro, que tú llamas desde fuera. Las Leyes de Dios, si las cumples por miedo, no lo haces por Dios.
Dios se ofrece al hombre como Refugio, como Medicamento para el espíritu, como Bálsamo que suaviza la herida, que si tú eres constante, este Bálsamo te cura.
Las Leyes de Dios no son leyes, son “llamadas de Amor”. De un Amor que, viéndolo, ves a Dios. Y en las leyes del hombre te retiras de Dios.
Dios no puede aceptar las leyes del hombre. Dios permite, pero no acepta. Aceptar lo del hombre sería haber dos Dioses, y ya se discutirían las Leyes del espíritu, que son las que Dios tiene.
Desperté, oí:
Es poco comparar, gigante y enano:
Ley de Dios, ley del hombre.
El que cumple las Leyes de Dios,
si pone Amor delante,
a nada le ve trabajo,
y hasta el cumplir lo agranda.
El que cumple las del hombre,
les pone gran importancia
porque el miedo va delante.
Y una vez que no las cumpla,
puede algo grave pasarle.
Luego, estas mismas leyes
las quita otro que mande.
Dios Único y Poderoso,
sus Leyes son: mucho amarle.
Y en este amarle mucho,
Él siempre ya va delante.
Cumple las Leyes Divinas,
y no cumples, que es amarle.
***
Libro 19 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo III - Pág. 160-161-162
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