En Sueño Profético explicaban:
Un espíritu, cuando no es de Dios y quiere engañar al que sí es de Dios, éste pronto rechaza sus consejos, y nunca obedecerá a su mando. Cuando quiera engañarlo siendo piadoso, verá siempre la soberbia y la ira delante de su falsa piedad, verá al fariseo escondiéndose sin poderse esconder. Éstos son unos pocos defectos escondidos, queriendo esconder.
Dijo uno:
Cuando Dios estuvo en la Tierra enseñando al hombre, lo primero que enseñaba era a descubrir al quería decir: “Yo soy de la Enseñanza de Jesús. Yo soy de sus Discípulos”. Pronto, el que sí era del Maestro, Lo seguía y ya no igualaba Palabras y Hechos de Dios, ya veía un vivir hipócrita, falso y soberbio. Éste es el sello que Dios no deja que esconda el farsante, el que sirve a Satanás y quiere coger vestidura de Dios. Dios les hace que se vistan con su traje de soberbia, y a los que sí son suyos, con el traje de la humildad. Dios: Humildad. Hipócrita: soberbia. El que es de Dios, enseña su bondad, su humildad y el seguir la línea recta; enseña a despreciar lo que al pecado te lleva; enseña a que te conozcan por tu propia vestimenta.
Desperté, oí:
Si no eres hombre de Dios,
tu enseñanza no es de Gloria.
Es enseñanza de hombres
que están en contra de Gloria.
Es pecado que disfrazan
sin pensar que muerte llega.
Sin pensar que muerte llega
y hay que presentar cuentas
de tu vida ya pasada,
sin que nadie te defienda.
La defensa ante Dios
es lo que hiciste en la Tierra.
Si siempre fuiste de Dios,
nunca usaste la soberbia
en el camino de Dios.
Dios es un Camino recto,
que lo cuidan Paz y Amor.
***
Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C7
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jueves, 26 de marzo de 2015
martes, 26 de agosto de 2014
El odio se lo están poniendo al Cielo
En Sueño Profético hablaban de amar a Dios y de enseñar a amarlo; de buscar más Amor o de decir: “yo ya estoy enseñado”. Ponían ejemplos que silencio era aceptarlos. Decían:
Hay quien ama, pero no puede enseñar a que otro ame. Y hay quien enseña sin Amor y sale enseñanza pobre, y ya pierde su valor.
La palabra “yo amo a Dios”, no justifica el no acudir donde Él manda espíritus de su Gloria para dar Enseñanza a un espíritu que vive con materia y te explica Palabras y Visión que le hicieron.
Este espíritu tiene que tener una claridad y visión, que no tiene el que con cuerpo no puede decir: “Dios me lleva a su Gloria”. Sitio que los cuerpos no entran, y el espíritu entra con el Mando que Dios da.
Si este “Decir” que lleva el espíritu arrobado lo pensara el hombre al ponerse enfrente de este traje del espíritu...–cuerpo que acaba inservible hasta para estiércol, porque la maldad de la materia contaminaría a otros cuerpos–.
Esto es materia y espíritu. Piensa, y valorarás el saber del espíritu. Cuerpo que entierras, inservible para nada. Y espíritu que te lleva Enseñanza que te sirve para la Eternidad, como esto que Aquí hablan en espíritu nada más.
Si el hombre valorara Esto, tu presencia sería solicitada, dejando en nivel muy bajo toda clase de carreras. Al hombre esto le subleva y odia al Elegido.
Desperté, oí:
El odio que aquí le pongan,
se lo están poniendo al Cielo.
Ella es asta de bandera
que, el color, otro ha puesto.
¡Qué cierto que el hombre dice:
“Dios tiene muchos caminos”!
Pero no piensa:
“uno tiene que ser el más recto”.
Que tiene que ser el que diga:
“yo, día a día,
te presento un arrobo,
que en la noche Dios dejó
a mi cuerpo muerto”.
“Lee y piensa estas Frases,
que con fecha de hoy,
yo al Mando de Dios obedezco,
y tendría castigo aquí el silencio”.
Este Camino de Dios no es camino,
es que Dios viene a tu encuentro.
Ya, buscar otros caminos
es despreciar el más recto.
***
Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 10-11-12
Hay quien ama, pero no puede enseñar a que otro ame. Y hay quien enseña sin Amor y sale enseñanza pobre, y ya pierde su valor.
La palabra “yo amo a Dios”, no justifica el no acudir donde Él manda espíritus de su Gloria para dar Enseñanza a un espíritu que vive con materia y te explica Palabras y Visión que le hicieron.
Este espíritu tiene que tener una claridad y visión, que no tiene el que con cuerpo no puede decir: “Dios me lleva a su Gloria”. Sitio que los cuerpos no entran, y el espíritu entra con el Mando que Dios da.
Si este “Decir” que lleva el espíritu arrobado lo pensara el hombre al ponerse enfrente de este traje del espíritu...–cuerpo que acaba inservible hasta para estiércol, porque la maldad de la materia contaminaría a otros cuerpos–.
Esto es materia y espíritu. Piensa, y valorarás el saber del espíritu. Cuerpo que entierras, inservible para nada. Y espíritu que te lleva Enseñanza que te sirve para la Eternidad, como esto que Aquí hablan en espíritu nada más.
Si el hombre valorara Esto, tu presencia sería solicitada, dejando en nivel muy bajo toda clase de carreras. Al hombre esto le subleva y odia al Elegido.
Desperté, oí:
El odio que aquí le pongan,
se lo están poniendo al Cielo.
Ella es asta de bandera
que, el color, otro ha puesto.
¡Qué cierto que el hombre dice:
“Dios tiene muchos caminos”!
Pero no piensa:
“uno tiene que ser el más recto”.
Que tiene que ser el que diga:
“yo, día a día,
te presento un arrobo,
que en la noche Dios dejó
a mi cuerpo muerto”.
“Lee y piensa estas Frases,
que con fecha de hoy,
yo al Mando de Dios obedezco,
y tendría castigo aquí el silencio”.
Este Camino de Dios no es camino,
es que Dios viene a tu encuentro.
Ya, buscar otros caminos
es despreciar el más recto.
***
Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 10-11-12
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