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miércoles, 1 de enero de 2025

Haceros niños si queréis comprenderme

En Sueño Profético decían:

Extraña más el Permitir de Dios donde falta Amor de Dios, que donde su Amor cada día más crece. Pocos comprendieron el Permitir de Dios a Pedro, y mucho menos lo que en Él permitía. Las veces que oyó: “Tú no eres el Mesías, Tú no eres Dios del Cielo”. Las veces que le presentaban enfermos, pero en plan de mofa, para que fueran curados.

Esto no podía ser comprendido donde no había Amor. Por eso tanto repetía:

   —Haceros niños si queréis comprenderme. Y ya, con pocas palabras, tendréis mucha Enseñanza.

 

Desperté, oí:

 

No ahondes en el Permitir de Dios, que Él sabrá por qué permite.

Tú pon Amor en tus hechos y olvida lo que permite.

La Virgen, siendo la Madre de Dios, también sufrió el Permitir.

Pero siguió su camino en sus penas y en su sufrir. Y sabiendo que era Dios, no supo su Permitir.

Pero el sufrimiento le hacía más Amor para seguir.

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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C2

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Perdonad si queréis ser perdonados

En Sueño Profético hablaban del pecado, de los pecadores y del Perdón; del que él se nombra juez o del que él se pone la sentencia en el pensar: “yo no puedo ser perdonado”.

Dijo uno:

Estando un día Jesús enseñando a que aprendiera el que Lo amaba, y habiéndole hecho unas preguntas de unos que habían pecado, fue ésta la respuesta:

   —¿Quién de vosotros no habrá pecado, no cumpliendo lo que mi Padre tiene mandado desde que hizo este mundo que el hombre los siembra con el pecado?

Y dejando un breve tiempo para que alguno contestara, Él guardó silencio, pero no se oyeron palabras, hasta que se oyeron las suyas, y dijo:

   —Ya veo que en el silencio habéis contestado. Pues perdonad si queréis ser perdonados.

Más se vieron tristes, recordando los hechos que habían hecho que iban en contra de lo que su Padre tenía mandado, que rostros contentos pudiendo decir: “Maestro, yo ninguno”.

De esta Enseñanza ya vinieron muchos que se nombraban jueces de pecadores, pidiendo a Él el Perdón.

Desperté, oí:

¡Qué escenas hechas en silencio y que todo el mundo hoy sabe!

El silencio fue de los oyentes, pero su Voz aún se oye.

¡Cómo se ve que la fuerza de estas Palabras viene de Él, por no cambiar la Enseñanza!

En aquel Sermón hizo que un poco pensara el que se hacía juez y con el dedo señalaba al que él creía que Dios no lo perdonaba.

Hacía acercar a su memoria lo que nadie había pensado que él pensaría:

“¿Será verdad que hay Gloria? ¿Será verdad que éste es el Hijo y Dios Padre es el mismo?”.

Que esta duda ya subía por encima de muchos de los pecados que algunos hombres hacían.

Porque ya hacían pecado al creer que Él no sabía que de Él estaban dudando.

Cumple las Leyes de Dios, que Dios está para juzgar al justo y al pecador.

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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C4

viernes, 20 de diciembre de 2019

Haceros niños si queréis entrar en mi Reino

En Sueño Profético hablaban del adelanto, del invento, de la prisa que el hombre le quería dar al cuerpo. Eran palabras que dejaban silencio de cementerio, y Dios manda que las dicten los que tienen por muertos. Decían:

El hombre quiere quitarle al niño lo que Dios quiere que tenga el hombre, que son estas Palabras que Dios al hombre le dice:

“Haceros niños si queréis entrar en mi Reino”.

El hombre le está quitando al niño la inocencia hasta en los juegos, con herramientas en las manos, de las que matan los cuerpos. Entendido que sus manos, con lo que tienen no matan, pero ya ven normal que los hombres se maten. Y te hablan de las guerras, y a los mayores les agrada que no oigan palabras de inocencia, que son las que Dios manda para que el hombre no viva perdiendo la Gloria.

Desperté, oí:

Decían que a los mayores les molestaba que el niño, con siete años, tuviera inocencia en sus palabras.

Que lo tenían por retraso, por lo que el mundo avanzaba.

Ya, a los de diez y doce años, a las clínicas los mandaban, porque llevaban en su espíritu todavía las palabras que Dios quiere por ser niños.

El adelanto no puede cambiar el peso por la medida, que son los kilos y los metros.

Pues igual es el hombre y el niño.

Querer igualarlos: a uno de los dos rompes.

Y siempre le tocará perder al niño cuando llegue a hombre.

Al niño no le hace falta que le hablen del pecado.

Que el hombre lo retire de él como del fuego y del fango.

Y ya tiene que ser hombre bueno y no malo.

El hombre quiere que el niño pronto deje de ser niño y viva la maldad y el pecado.

Cuida al niño como niño, y al anciano como anciano.

Y no pongas el adelanto y el progreso en contra de este Mando.

Que es amor al niño, y el tiempo ya le irá enseñando lo que no es de niño, que esto ya se lo enseñan los años.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV- C7

miércoles, 18 de mayo de 2016

Haceos niños si queréis entrar en mi Reino

En Sueño Profético decían:

La Palabra de Dios es difícil entenderla, y más difícil el practicarla. Pero es fácil aprenderla cuando guardas Amor, entonces la practicas y la enseñas. Dios Hombre casi siempre terminaba su Enseñanza con estas Palabras: “Haceos niños si queréis entrar en mi Reino”. Él tenía tres Enseñanzas: una para el que amaba, otra para el que quería amar, y la tercera era apartándolos. Esta Enseñanza era más para el que Lo seguía.

Dijo uno:

Un día dijo Jesús: “Yo he venido para enseñar el Camino Eterno. El que más Me ame, menos dirá: ¿por qué?; y más dirá: ¡Si Tú lo has dicho, así es!

Él no explicó cómo vivir en el Cielo su Carne, porque no Lo comprenderían, porque era Dios y su Doctrina era que hubiera Amor en los hombres, y sellaría Salvación.

Dijo otro:

Dios se comunica para que no vivas pecado, porque en Gloria ya no existe el Perdón por no entrar el pecado. El pecado tiene su sitio, que es la nave de los condenados, que es la separación de sitio. Para esto coge Dios al Instrumento, porque estos sitios de Gloria y separación los ve el Instrumento y afirma la Enseñanza, porque ve espíritu sin cuerpo, porque ve cuerpo donde no hay. Para todo esto es el Instrumento.

Haciendo el bien ahí y cumpliendo el Evangelio, cuenta que ya estás Aquí, y no escarbes para dentro, que te retiras de Aquí.

Desperté, oí:

Si ahí no puedes quedar
y Aquí te quieres venir,
tienes que sentir a Dios
en lo que manda de Aquí.

Hay veces que preguntando
se te presenta un sufrir.

Un sufrir que tú buscaste
con tus dudas y tu vivir.

Pues si dudas, ya no cumples
todo lo que va de Aquí.

Que Dios mandó a sus Profetas,
y luego Él bajó a decir
cómo vivir en la Tierra.

Tuvo el Padre que hacer Cuerpo
para que el hombre Lo viera
y cumpliera las Palabras
que dijeron los Profetas.

Entonces cabían preguntas.

Hoy no caben respuestas.


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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C1