En Sueño Profético hablaban de los Milagros de la carne y de los Milagros del Espíritu.
Que de éstos, pocos hablan como Milagro, cuando este Milagro es curación a lo Eterno. Y ya, cuenta Aquí, en la Gloria, con un sitio cuando entierren su cuerpo.
En cambio, el Milagro de la carne, no puedes asegurar que vaya a Gloria y no se condenen cuando ya se vean sanos.
Dijo uno que habla para enseñar:
Yo viví los dos Milagros, que Dios mandó que se hicieran. Uno era del Espíritu, otro era en unas piernas. Vivían en mi misma calle los dos que recibieron Milagro.
El enfermo de Espíritu, que hacía vida de pecado, llora y piensa en Dios, y Dios le hace el Milagro de sanarle su Espíritu. Y una vez curado, va buscando a pecadores por si quieren ser curados.
El que era paralítico y salió un día andando, formó escándalo en la calle y a gritos se oía la palabra de Milagro. Empezó a vivir vida cogiendo de compañero al pecado, y ya vieron a otro hombre, que ni Paz ni ejemplo iba dando.
Desperté, oí:
El Milagro de la carne
muchas veces lo hace Dios
para que el hombre vea su Poder.
La curación del Espíritu, por pecado, es que el enfermo ha dicho:
"Señor, ¿cómo volvería yo
a estar sano de Espíritu?
Quiero quitarme este peso
y en todos los momentos
Decirte: Perdón Dios mío.
Este Mensaje te hace
que pienses en los Milagros
del Espíritu y de la carne.
El Milagro de curación del cuerpo,
una vez curado,
puede ponerse en contra del Cielo.
El que sano tiene el cuerpo
y pide curar su Espíritu,
sabe que existe lo Eterno.
Es Milagro más Milagro
que tu carne esté sana
y tú odies el pecado.
***
En Sueño Profético decían:
No se puede comparar con nada en la Tierra el que te quiera Dios y tú Lo quieras.
Él quiere a todos, pero el que no Lo quiere, Él deja que no Lo quiera, porque si Él obligara, sería querer de fiera, que obedece al domador por los golpes que le pega. Esto no es Amor a Dios.
Dijo uno:
Yo creo que el Amor a Dios, si al que lo tiene lo obligaran a no tenerlo, no se podía cumplir esa obediencia, aunque le metieran fuego a su cuerpo.
El Amor a Dios lo puedes fingir en algunos momentos, pero querer hacer ver que no lo sientes, sintiéndolo, esto es tan imposible como querer tapar tu altura, como querer que el pez viva como el ave, andando por la tierra, manteniéndose con grano y levantando el vuelo y verlo subido en el árbol. Pues más difícil es querer a Dios y hacer ver que no Lo quieres.
Desperté, oí:
No puede el hombre sentir Amor a Dios y vivir sin querer oír esta intimidad que Dios le tiene al que Él de da sus Palabras para que sean cundidas.
Esto, si crees su Existencia, por Amor o por miedo, Lo buscas, Lo sigues y ya no puedes vivir lejos, porque esperas el Pregón Divino que Dios horas antes ha dicho en el Cielo.
Decían en la Gloria que mentir, diciendo que a Dios quieres, sin Quererlo, podías fingirlo algunos días.
Pero querer a Dios y que nadie vea ese querer que llevas por dentro, di, que dicen en Gloria, que no hay Amor que guarde silencio.
El Amor a Dios no tiene secreto.
Porque te da vida el irlo cundiendo.
Esto es lumbre con llamas, que las llamas descubren al fuego.
Teresa de Ávila comparaba el Amor a Dios, con lumbre con llamas.
Y ya, el Amor, no tapaba.
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En Sueño Profético decían:
Qué difícil es comprender lo de Dios cuando tú eres actor de su Palabra. Cuando no media el Amor a Dios, no sabes recibir lo que es de Dios, ni lo que va de Dios.
Jesús dijo:
“No echéis margaritas a los cerdos.
El que cree que estoy en la Tierra Me busca si ama a mi Padre. Si no ama, no Me busca, e intentará Hacerme daño, bien a Mí o al que sabe que Conmigo tiene contacto”.
Dios se hace Hombre para salvar al hombre, para quitarlo del pecado. Si tú amas a Dios, tú actuación es Imitarlo en todo lo que dijo y quedó escrito con el nombre de Evangelio. Pues si esto hace Dios y manda que se haga, ¿cómo puedes tú hacer actuaciones que no son de Dios?
Dijo uno:
Pongamos las Palabras de Dios y la contestación del hombre:
El que cree que Estoy en la Tierra, Me busca, si ama.
Aquí no han buscado. El daño han intentado hacerlo, justificando la falta de Amor que hay.
Dios se hace Hombre para salvar al hombre, para quitarlo del pecado. El que no ama, no corrige al que aún no es hombre, no le tiene Caridad y maltrata sin ver la gravedad del pecado, que Dios manda que ayudes a quitarlo.
Desperté, oí:
Si tú no haces lo que Dios hizo, no estás en su Camino.
Dios es Amor. Dios es corregir las faltas que veas en otro, pero con Amor, con Caridad y con Alegría, porque estás cumpliendo su Mando.
Tú sigue transmitiendo esta alegría de Dios.
Que Dios te irá apartando los que no viven su Amor.
Porque vivirlo y no buscarlo, no es postura del Amor de Dios.
Dios pone aquí más fuerza y aumenta el Amor a Dios para que el hombre lo vea.
Que si Dios coge un Lugar, su Enseñanza es Evangélica.
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Recé un Credo -(que yo nunca lo rezaba, pues mi oración predilecta era la primera parte del Padre Nuestro, y el Ave María. Santa María no tenía mucha costumbre. Esto lo veía corto y contentaba a la Madre y al Hijo)-, y estuvo la Cara hasta que lo terminé.
Creí que era un Apóstol o un Viejecito que había muerto en Gracia de Dios, y que quería decirme algo.
Desde aquel día se me quitó el sufrimiento de que estuviera enferma.
Lo conté a los míos, y me dijeron que las nubes hacían dibujos, caras, animales, e infinidad de cosas.
Tomé la decisión de no decir nada. Y ya mi hermana, parece ser que me creyó algo, y me dijo:
- Bueno, cuéntame si te pasa algo más, pudiera ser fuera un camino de Dios.
Voy a describir bien cómo era la Cara:
Ya digo: era de edad entre los cincuenta y sesenta.
Tenía una melena completamente blanca, y un rizado muy menudillo.
Los pómulos muy señalados, pero no huesudos. Eran bonitos y una barba grande, blanca, con el labio inferior bastante grueso. Ojos grandes. Era una Cara guapa. Daba bondad y justicia.
En verdad, no Lo conocí, pero le rezaba todos lo días al Señor pidiéndole me mandara al Viejecito, y me comunicara con Él.
Continuará...
En Sueño Profético hablaban del espíritu que a Dios se sublevó, sabiendo que era Dios.
Hablaban de Judas el traidor, que fue traidor siendo Discípulo de Dios Hombre.
Hablaban de hechos de Dios que están escritos, y de espíritus diabólicos.
El Poder de Dios los saca del cuerpo, los arroja al mar, y oyen rechinar de dientes.
Dijo uno:
Estos espíritus están siempre en contra del recato, de la Paz y de la caridad en el Prójimo.
Al triunfo del bien, ya intentaron ellos formarle la guerra.
Guerra, que acaba y deja al descubierto el que vive primero para Dios y luego para lo que exige la Tierra.
La Tierra exige tanto, que al hombre lo arrastra al pecado.
Los espíritus satánicos le ayudan a ser malo al que ellos quieren que más destaque el mal que ellos cogen, luego como justificante para decir que Dios no existe, que Dios es muerto.
Desperté, oí:
Hablan en la Gloria de Dios, de los espíritus diabólicos, para que el Espíritu arrobado sepa conocerlos.
Sepa curarlos, hacer que no se enfermen y apartarlos.
Apartarlos, cuando el contagio lleve fuerza.
Este “apartarlos” es haciéndole frente con la Fuerza del Bien.
Bien hecho, con la alegría de Dios, por dentro va curando.
Va curando y aumentando Medicamento que Dios te va mandando.
El espíritu del mal, si aprendes a conocerlo, aprendes a curarlo.
A curar al Espíritu, que el mal espíritu, enfermedad le ha puesto, queriendo que sea malo.
El mejor Medicamento para apartar los demonios es que el Amor a Dios lo vean con rebose en el sufrir y en el Prójimo.
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En Sueño Profético decían:
El ArroboDesprendimiento del espíritu por la Fuerza del Mando de Dios y obediencia en la carne esperando el retorno del Mando (L.76-Pag.73-74-75) es vida o muerte, que no necesita tiempo.
El Arrobo es Mando de Dios en la vida de un cuerpo.
El Arrobo es, que el Espíritu deja el cuerpo, con el Mando del Todopoderoso, que es el Rey del Cielo y Tierra.
Aquí nadie puede llegar por ser Poder de Vida Eterna.
Dijo uno:
Se habla de los Místicos y Contemplativos, y no se habla nada del Arrobo. El Arrobo es para que el Espíritu diga y cuente: “Esto he visto, esto me han dicho que diga”. Al decir me han dicho, ya se retira el que lo dice y ves que es Dios. Arrobo, vida que Dios trae donde el hombre dice que hay muertos, donde el hombre cree que cuando muera su cuerpo ya acabó la vida. El Espíritu Arrobado es el que puede enseñar reacciones sentidas sin cuerpo.
Desperté, oí:
Hablaban del Arrobo y lo comparaban con la vida del cuerpo o con la muerte.
Que no necesita horas ni tiempo, porque a un Mando obedece.
Luego, el mismo Mando manda al cuerpo que enseñe.
Esto no puede saberlo nadie, hasta que no entierren su cuerpo.
Que se refiere al saber que queda vida aunque ahí te vean muerto.
Pero tu Espíritu no puede decir: yo me voy con el Mando de Dios al cuerpo.
Que aún tiene vida, que el hombre no lo ve muerto.
Arrobo es vivir Gloria para enseñar a los cuerpos a que no pierdan la Gloria.
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En Sueño Profético decían:
El que sigue esta Enseñanza, jamás de Dios se retira. El que sigue esta Enseñanza, tiene que cambiar de vida, pero tiene que oír las Palabras que de Aquí digan o leer estos Escritos y comparar con la vida que él haga, y verá que no es la misma que Dios manda.
Dijo uno:
Esta Enseñanza te quita pereza para hacer el bien, y todo lo que piensas es para llenar espíritus con fuerza. Cuando el espíritu tiene rebose de Amor de Dios, va impregnando espíritus y en ellos algo va dejando. Unos se dan cuenta y otros sienten algo interior que no es de la Tierra. Estos hacen sentir y tienen mirada que luego otros comentan con estas palabras: “Tiene algo, que si oyes y miras te sientes cambiado, y quieres saber lo que está pasando”.
Desperté, oí:
Dios, en su momento, le da las Palabras que sirven de bálsamo.
Le da las Palabras y acción que abre caminos, caminos de Dios.
Esto no lo hace el que Aquí Dios no trae.
Al que le mandas llevar los Mensajes, es un bien que al que se lo merece haces.
El que los lleva, va con alegría y contento.
Si los que te siguen están unidos, hacen más fuerza. Dios dejó dichas estas Palabras:
“Donde dos hablen de Mí, Yo estoy con ellos.”
Es alegría pensar, aunque tú no veas a Dios, que Él te está viendo.
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