En Sueño Profético hablaban de la Confianza en Dios y de la condenación. Decían:
La Confianza en Dios es la mejor hucha que puedes tener para recibir de este Cielo. La Confianza te hace pedir lo que ve imposible el que te está oyendo, si no siente este sentir. La Confianza te la da la seguridad del Poder de Dios, cuanto tú amas sin medir Amor y sin pesarlo. La Confianza en Dios fue el primer escalón que subieron los Elegidos por Dios. Sin Confianza no puede Dios mandarte, porque tú nunca llegarás a pedir lo que veas fácil. La Fe y la Confianza son las dos fuerzas mayores que al cuerpo le hacen falta. Por falta de esto dicho, vive el hombre como madeja liada.
Dijo uno:
¡Cuántos hay ya condenados! ¡Otros que se están condenado! ¡Y más que se condenarán, por querer que el Elegido calle estas Palabras, dichas a su espíritu para que lleguen al espíritu del hombre, que lo tiene inmovilizado y recibiendo sólo enseñanza de pecado!
Desperté, oí:
Es la Confianza en Dios la que te da la energía para Amarlo.
Es la Confianza en Dios la que te avisa del pecado.
Es la Confianza en Dios, la que teniendo un sufrir, si piensas en Él, te hace que no vivas amargado.
Porque piensas: “Yo sé Señor, que si yo Te quiero así, tu querer rebasa al mío, y puede que este sufrir me esté una renta dando”.
La Confianza y la Fe son Presencia de un Dios Vivo.
¡Qué lástima que los hombres tengan esto en olvido!
***
Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII
No hay comentarios:
Publicar un comentario