En Sueño Profético hablaban de Dios Hombre en su Gloria. Hablaban los espíritus que están con Él, pero hablaba Dios al darles el Mando. Decían:
Hoy se dan Palabras que nadie puede igualar, como no sean otras dichas por el mismo Dios. Todas las que Aquí sean dichas para que ahí queden escritas, ya las dijo Dios cuando vivió de Hombre con los justos y pasaba por en medio de los pecadores, parándose con el que dejaba pecado por Obediencia a su Enseñanza, o con quien Él quería decirle: “Yo soy Dios, y mis Palabras dan fuerza para que no acabe vida. El que vea bien mi Mando, ya cree quién soy. El que intente reformarlo o no lo cumpla, le falta creencia o Amor, que es peor que falte Amor. Yo voy antes al que no cree quien soy y Me llama, que al que cree y le falta Amor. El que no cree, puede seguirme y Yo dejarlo, si va buscando el creer. Al que le falte Amor, Yo no puedo hacer que Me ame, porque le podría hacer pecar con mi Mando, por llegar a cumplir, pero no sintiendo Amor. Esto sería quitar Libertad de espíritu, que nadie puede quitarla como no sea mi Padre en Mí, o Yo en mi Padre después de que deje la Tierra”.
Desperté, oí:
¿Quién podría decir que estas Palabras no están dictadas en Gloria?
¿Quién, por Teólogo o profesor que fuera, podría decir que no es cierto, que arrobo no ha venido de Aquí?
Son Escritos de tal altura,
que obligan a reverencia.
Son de Paz, son de Amor
y son Sentencias.
El que compare Evangelio,
ve justo uno de otro.
Con la grande diferencia,
que ya fue dicha esta frase
en Mensaje que le dieron:
“Caldero que hirvió
y caldero que está hirviendo”.
Si alguien aquí desmiente,
es que va en contra del Cielo.
***
Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C3
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