En Sueño Profético decían:
No dejes de hacer el pensar que te llegue con el Mando de Dios, que este pensar siempre es para bien del que lo reciba. Si el responder no es con alegría pagado, ponte en el sitio de que el mal responder está dando. El que esto reciba tiene que decir: “Siendo de Dios las palabras que me dice, yo tengo que abrazarlas”.
Pues esta es la Enseñanza del Elegido: Querer que el querer de Dios más lo abracen y digan “Señor, cómo pagarte el contacto que tengo con el que Tú llevas a tu Reino para que el hombre no olvide que Tú estás con Cuerpo esperando al que quiera la Vida Eterna”. Pues este querer lo tiene que pedir el hombre cuando su cuerpo viva sin hacer vida de pecado, respetando los Diez Mandamientos, que si los lees con creencia ya te ves en la Gloria cuando entierren tu cuerpo.
Hablaban mucho de esta Enseñanza, decían:
El adelanto ha puesto la Palabra de Dios como cosa que pasó, y ya se nombra queriendo que se olvide. Al que le llegue este pensar puede que sienta este Amor y a Dios le pida de rodillas el perdón y sus lágrimas mojen sus manos y sus rodillas.
Estas palabras contestan al pensar del Elegido, que muchas veces tiene temor de poner el cariño que Dios le da por creer que desprecio le van a dar.
Desperté, oí:
Todos los que están aquí unidos ven que este Caso hoy es único.
Ya no puedo dejar de decir lo que el sueño me dice, que es esto:
- Piensa que los que más crean y a Dios amen son los que las alegrías al Elegido le ponen más grandes.
No dejes de pedirle a Dios, con tu pensamiento, lo que más escándalo pueda dar.
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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII
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