En Sueño Profético decían:
Esta noche le ha costado trabajo llegar el sueño al cuerpo, pero el Poder de Dios llegó para arrobar el espíritu y traerlo a la Gloria. Y ya, en este Sueño no manda el cuerpo, hasta que Dios no mande el espíritu para que cuente la Enseñanza del Arrobo. Que si esto Dios no lo mandara dictar el Elegido no podría decir lo que queda escrito con el Mando de Dios, porque diría unas palabras y una Visión pero no dichas por Dios, y ya no sería esta Enseñanza que nadie puede enseñar en la Tierra, ni grandes teólogos ni grandes catedráticos.
Dijo un espíritu de Dios:
Ya se va decir cómo es el sueño del que Dios trae a su Reino. Al pensar en todo lo que Dios dice retira el sueño y hay noches que la alegría o el sufrimiento hacen que el sueño no llegue. Pues ya llega el sueño con Arrobo de Dios, donde el Elegido ve u oye cosas que no son de la Tierra. Y cuando Dios lleva su espíritu al cuerpo se despierta y siguen hablando de lo mismo que oyó o vio en el Arrobo, pero como está despierta oye decir con cuerpo: “Pon Desperté, oí”. Y ya todo es dicho como cuando te hablan, pero sin sonido de voz, aunque tu cuerpo oye y escribe lo que le dictan y mandan, diciendo que este Caso hoy es único.
Ya se termina de hablar del Arrobo diciendo que cuando oyes la Voz de Dios tu cuerpo nota una alegría que antes de callarte la muerte pedirías.
Desperté, oí:
Es grande alegría ver contentos a los que creen estos Mensajes y quieren oírlos por el que Dios tiene Elegido para que enseñe de su Gloria con sus Palabras y con el Amor de Dios, que nunca le falta.
Es difícil contar cómo sientes el Arrobo.
Es difícil porque todo es sin cuerpo, el oír y el ver.
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Libro 70 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo X
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