martes, 8 de septiembre de 2026

Enseña a que conozcan lo que agrada a este Cielo

En Sueño Profético nombraban actuaciones del hombre. Decían:

El hombre actúa diciendo: ¡Esto no es pecado! ¡Esto lo hace aquél o éste, y es hombre bueno! ¡En algo hay que pasar el tiempo!

Dijo uno:

Este pensar no es de Dios. El pensar de Dios, pronto te dice: esto sí y esto no, pero con una seguridad firme de que no pecas, de que estás haciendo lo que a Dios agrada.

No hay hombre que nunca haya oído la Palabra de Dios. Pues si la ha oído, ya puede preguntar: ¿Quién es Dios? ¿Cuál es la Ley de Dios? ¿Dónde está Dios? Y si esto llega al que ama, pronto le da la Enseñanza de Dios, la que Dios quiere que todos aprendan.

Para Dios no tiene el hombre diferencia: Aquí lo iguala en el Cielo, y ahí lo iguala en la Tierra. Para Dios sí existe una diferencia: el que a Dios más ama, más cerca de Dios se encuentra. Pero llegando a esta altura, se acaba la diferencia, y ya no piensa: “Esto le agrada a Dios”, porque sale su actuación de su conciencia.

Éste sería el pensar: que todo hombre, si pensara, se olvidaría de pecar, y no se oirían estas palabras: ¡Es que Dios no sabe nada!

Desperté, oí:

Cierto es que no hay cristiano
que de Dios no haya oído su Nombre.      

Y cierto es que el pecado
lo hace a sabiendas el hombre.

Ya tan sólo con pensar
si el agua estará contaminada,
debes pasar de largo,
sin probar gota de agua.

Nunca debes hacer nada
sabiendo que no está bien hecho,
porque puedes encontrarte
con un pecado por dentro.

Si es malo beber el agua
porque te mata tu cuerpo,
es peor perder el alma,
que es un sufrir sin remedio.

Enseña a que conozcan
lo que agrada a este Cielo.

***

Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C4 

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