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lunes, 17 de octubre de 2022

Alabanzas y rogativas

En Sueño Profético decían:

No hay quien sufra más por Dios, que el que tiene contacto con el Cielo. Estos sufrimientos son gigantes si se comparan con los que el hombre llama sufrimientos. Tienes que coger el sufrir pensando en el Cielo. Dios no quiere que devuelvas el sufrimiento, ni que midas, aunque puedas, el sufrir que a ti te hicieron.

¡Pero, qué sufrir más grande es ver que a Dios ahí no Lo adoran como Lo adoran en el Cielo!

De momento se vio la Gloria y mucha gente de rodillas. Sólo se veían de medio cuerpo, de cintura para arriba. Se veía que estaban de rodillas por la inclinación del cuerpo y por tener las manos cruzadas. Todo se veía sin suelo, y lo veías normal. Pero luego, ya despierta, queriendo esto recordar,  veía el sufrir tan grande que el hombre a Dios le daba, al no buscar esta Fuente con Agua de Eternidad, que con poca que bebiera, el sufrir achicaba ya.

Desperté, oí:

Se veían de medio cuerpo, pero cuerpo no tenían.

Es que, de espíritu a espíritu, imagen no necesitan.

Pero cómo explicar sin imagen, sin volumen y sin que oigas hablar.

¿Qué dice luego tu espíritu para que el cuerpo lo entienda?

Daban alabanzas a Dios, Pastor del rebaño de la Tierra.

Se oía:

“Señor, también los que estamos en la Gloria Te hicimos sufrir”.

“Te alabamos, Señor, por los que desprecian tus Palabras en la Tierra, que tus Palabras siempre son Salvación”.

“Te rogamos por los vivos, para que vivos lleguen a la Gloria”.

Esto es lo que quisieran los Elegidos que se oyera en la Tierra: alabanzas y rogativas.

En las alegrías y en las penas.

Este es el gran sufrir que tiene el que, Dios trae a su Gloria, sin materia.

Querer que alaben a Dios, tengan el sufrir que tengan.

***

Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VIII - C4

jueves, 4 de noviembre de 2010

Más insultos que alabanzas - Libro 76 - Investigaciones a La Verdad - Tomo XII - Pag. 30-31-32


En Sueño Profético decían:

Tú sigue cundiendo este Dictado, que hoy no tiene compañero para poder igualarlo. Tú no eres tú, tú haces servicio a este Mando que el hombre quiere callarlo con sustos o intentar amarrar piernas y brazos.

Cuántos batallones hay esperando disparar para cundir: “Es mentira. Dios cómo se va a comunicar”.

Dijo uno:

Dios oyó en su Vida Pública más insultos que alabanzas, ¿tiene esto justificación con su Enseñanza y su Ejemplo? Pues a todo lo que de Él venga, el hombre le dará mal trato y se apartará de ello, pero Dios sigue mandando y el mal que quieran hacer lo va convirtiendo en bien. Las aguas, siendo las mismas, cuando el temporal las mueve, nadie las puede beber. Luego, se aclaran y sirven para quitarte la sed. Son aguas las de los mares, los ríos y los veneros. Y la de la lluvia cuando cae es la misma que sucia ves, depende de por donde pase y Dios ponga su Poder, y ya la que viste turbia, luego la ves caer fresca, dulce y cristalina.

Desperté, oí:

Por más que quieran saber cómo escriben en la Gloria, nadie lo podrá entender.

Lo entiende el que Aquí traen, que éste entiende el Amor y manda para cundir lo que tienes que decir de este gran Abecedario.

Por mucho que quieran pisar lo que Dios ya va sembrando, no podrá ver la tierra el tallo pisoteado.

¡Qué cierto que este Lenguaje tiene gran Abecedario!

Que lo entienden los incultos y lo preguntan los sabios de las letras de ese Mundo.

Con tan sólo una letra, puedes formar cuaderno.

Y del cuaderno ya haces grande familia de textos.

Este Lenguaje se entiende diciendo primero Amén y, luego, colgando el saber como sombrero en perchero.

Que si te marchas sin él, no achicas tu gran talento.


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