En Sueño Profético decían:
Cierto que tiene su camino no querer oír los insultos que le dieron al Señor. Cuando tú ames y siempre Lo tengas presente en tu vida de materia no te va el hablar de Dios muerto cuando sabes que está Vivo. En cambio, si el hombre se aparta de Dios debe oír los insultos y hacer meditación pensando que siguen igual los insultos al Señor. Seguro que hay más calvarios y más cruces preparadas para ponerlas en sus Hombros.
¿Ves, cristiano, cómo no se han terminado los insultos al Señor y se habla del pasado como moda que pasó?
Dijo uno:
Hoy el hombre empieza el día dando martirio a Dios en su forma de actuar, según sea su profesión. Pongamos educadores que no nombran al Señor y, por consiguiente, no enseñan. Ya va este insulto al Señor: si no enseñan de niños todo lo que a Dios hicieron, luego llegan estos días (días de Semana Santa) y los que sufren y oyen son los que a Dios están queriendo. Por eso, está bien dicho no querer oír los insultos que a Él le dijeron. Estos insultos debe oírlos antes el que vive ofendiendo a Dios, que esta meditación le vuelva hombre bueno y si siempre fue hombre malo que viva con susto y con miedo.
Desperté, oí:
Qué aclaraciones dan en la Gloria a la inteligencia.
Cuando tú quieres (de querer a Dios) no quieres oír los insultos que Dios oyó, ni los que hoy está oyendo.
Que esto es tu sufrir y tu pena.
Deberían oír el sufrir que Dios tuvo y hoy le llega aquél que pasa los días y de Dios jamás se acuerda.
Puede que le hiciera pensar “no se acabaron los martirios, porque mis pecados a Él le llegan y por mí llorando está”.
Si de este Dios más se hablara más miedo daría el pecar.
Y acabarían los hombres viviendo vida de Santos en la Tierra.
Que esto sería bien fácil si de niño se aprendiera que santidad es cumplir las Leyes del Cielo y las leyes de la Tierra.
Pues si cumples las del Cielo te librarán de aquellas que de Dios te alejan.
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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V
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sábado, 19 de abril de 2014
jueves, 4 de noviembre de 2010
Más insultos que alabanzas - Libro 76 - Investigaciones a La Verdad - Tomo XII - Pag. 30-31-32
En Sueño Profético decían:
Tú sigue cundiendo este Dictado, que hoy no tiene compañero para poder igualarlo. Tú no eres tú, tú haces servicio a este Mando que el hombre quiere callarlo con sustos o intentar amarrar piernas y brazos.
Cuántos batallones hay esperando disparar para cundir: “Es mentira. Dios cómo se va a comunicar”.
Dijo uno:
Dios oyó en su Vida Pública más insultos que alabanzas, ¿tiene esto justificación con su Enseñanza y su Ejemplo? Pues a todo lo que de Él venga, el hombre le dará mal trato y se apartará de ello, pero Dios sigue mandando y el mal que quieran hacer lo va convirtiendo en bien. Las aguas, siendo las mismas, cuando el temporal las mueve, nadie las puede beber. Luego, se aclaran y sirven para quitarte la sed. Son aguas las de los mares, los ríos y los veneros. Y la de la lluvia cuando cae es la misma que sucia ves, depende de por donde pase y Dios ponga su Poder, y ya la que viste turbia, luego la ves caer fresca, dulce y cristalina.
Desperté, oí:
Por más que quieran saber cómo escriben en la Gloria, nadie lo podrá entender.
Lo entiende el que Aquí traen, que éste entiende el Amor y manda para cundir lo que tienes que decir de este gran Abecedario.
Por mucho que quieran pisar lo que Dios ya va sembrando, no podrá ver la tierra el tallo pisoteado.
¡Qué cierto que este Lenguaje tiene gran Abecedario!
Que lo entienden los incultos y lo preguntan los sabios de las letras de ese Mundo.
Con tan sólo una letra, puedes formar cuaderno.
Y del cuaderno ya haces grande familia de textos.
Este Lenguaje se entiende diciendo primero Amén y, luego, colgando el saber como sombrero en perchero.
Que si te marchas sin él, no achicas tu gran talento.
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