En Sueño Profético vi un sitio como una muralla, del estilo de los moros. Empezaron a llegar hombres vestidos con túnicas y como mantos.
Dijo uno que después dijo su nombre:
Aquí, en este mismo sitio, recibimos una clase del Maestro que nos hizo llorar. Yo soy Juan, pero Matías que lo refiera, ¡o da igual…, uno de éstos!, por estar todos delante de Él cuando nos enseñó y nos dio la Enseñanza.
Esto fue una mañana temprano, pero la noche anterior, nos reunió y nos dijo:
–Mañana, si puede ser por vosotros, quisiera a los 12 hablaros juntos –y nos citó aquí.
Empezó el Maestro:
–Aunque mucho os he hablado, darlo por empiezo. Ya, vosotros, con lo que habéis aprendido, enseñad. Pero enseñad a que vivan sin Maestro, ya que mi tiempo se ha cumplido y vosotros continuaréis enseñando sin Mí. Os aseguro, que el que practique mi Enseñanza, tendrá Maestro, porque mi Padre me mandará a Mí.
Todos miramos al Maestro cuando oímos: “mi tiempo se ha cumplido”.
Desperté, oí:
“Mi tiempo se ha cumplido” y “Cuando vaya al Padre vendrá mi Espíritu”, esto, lo oíamos continuamente.
¡Pero cómo empezar el día y rematarlo sin Él?
¡Cómo ir por los sitios y oír las primeras palabras con su Nombre y dada por Él la contestación?
¿A quién preguntar, Maestro, qué hacemos mañana?
¿A quién contarle lo que decía el que lo amaba?
¿Qué contestar a los fariseos?
¿Cómo hacer uso de Él, como Él lo hacía del Padre?
¿Cómo ir por un camino y saber si el caminante buscaba a Dios ya Hijo, por antes amar a Dios Padre?
Esto nadie lo sabía,
esto salía del Padre.
Pero era el Mismo Dios,
aunque no lo veían de Carne.
Él, que siguió en los prodigios,
aunque no lo viera nadie.
***
Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C8
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martes, 12 de julio de 2016
sábado, 24 de julio de 2010
Tu tiempo ya está cumplido para hablar con temor - Libro 92 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo VII - Pag. 33-34
En Sueño Profético decían:
Se está aproximando el día en que no enseñes al que enseñaste y aprendió. Esto tiene gran peligro por el Permitir de Dios. Los espíritus del mal siempre te harán ver que lo que tú estás haciendo es lo mejor, pero que tú no estés cerca del Mando que aquí da Dios.
Dijo uno:
Tienes que tener rebose Divino para estar en la Tierra y seguir este camino. Pues si no hay rebose, todo es sacrificio. Es no tener tiempo, es querer que otro ya coja tu puesto. Que este pensar siempre lo está poniendo el espíritu del mal. Por eso empieza el Mensaje duro para el hombre y con pena para la Gloria de Dios.
Tu tiempo ya está cumplido para hablar con temor, por la opinión que el que oiga ponga. A ti te oyen y no eres tú, y sí es tuyo el sufrimiento, por vivir Vida donde no hay cuerpo. Y que a esta Vida le dé el hombre desprecio, le ponga el nombre de sacrificio y el apellido "yo no puedo", esto, para el que ya aprendió, puede ser peligroso este juego.
Desperté, oí:
Igual que han dicho en el Arrobo, mandan que llegue a la materia para que sea cumplido el Mando que den en Gloria.
"Se está aproximando el día en que no enseñes al que enseñaste y aprendió".
Pues aprender sin seguir, no hace falta explicación de que el Amor de Dios se achicó en ti.
Y ya, sin grande rebose, es gran trabajo el seguir.
Haz esta oración corta y siempre mirando al Cielo:
"Señor, que la Tierra no me aparte de este Evangelio Diciendo"
***
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