En Sueño Profético decían:
Si a Dios de verdad Lo quieres, vives siempre su Nacimiento, su Crucifixión y su Resurrección.
Si a Dios de verdad Lo quieres, harás cosas que no hará el que no Lo quiere.
Tendrás siempre una oración en palabras o en tu mente, con estas cortas palabras: “¡Bendito sea Dios y bendita sea la Carne que de Sagrario Le sirvió!”. Esto te viene al pensar en su Nacimiento.
La Crucifixión te viene a la memoria cuando vas a hacer algo de pecado. Que pecado es no vivir sus Palabras. Entonces piensas: “Señor, esto es clavarte yo clavos, cargarte con el madero, o ponerte corona de espinas y ver tus Sienes sangrando. ¡No, Señor, ayúdame a que yo no viva pecado!
La Resurrección la vives cuando has ido al Prójimo y has levantado al caído, tratándolo como hermano.
Desperté, oí:
Nacimiento, Crucifixión y Resurrección
lo tiene siempre presente
el que mucho ama a Dios.
Sufre cuando ve que a Dios
hace el hombre sufrir.
Y vive Paz cuando mira al Cielo
sabiendo que Dios está Ahí.
¡Cómo puede vivir el hombre
haciéndole tanto sufrir!
Este pensar tiene
el hombre que vive Gloria
aunque ahí lo vean vivir.
Son tres fechas en una:
que Dios vaya siempre en ti.
Si una fecha no la vives,
di: “yo hago a Dios sufrir”.
***
Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C6
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martes, 9 de junio de 2015
martes, 30 de marzo de 2010
Tu espíritu no tiene fechas para amar más - Libro Recopilación - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Pag. 825-826
En Sueño Profético hablaba uno de las fechas del año en las que había que querer más a Dios. Otro, esto contestaba: “Yo creo que el querer, queriendo sin descanso, no tiene fechas, días, meses ni años. Cuando es querer sentido siempre tienes el Nombre de Dios contigo, y el de la Madre Virgen, recordando cómo pudo Tenerlo en sus brazos después del hombre Matarlo con clavos y martillo, y su Cabeza llena de pinchos”.
Ya sigue el Mensaje un Discípulo de Dios, Maestro para sus Discípulos:
Todo lo que pasó la Madre Virgen, ya Dios Hijo nos lo había dicho en una de las cenas. Nos contaba el sufrir que el hombre Le haría, pero quería que nosotros abrazáramos el sufrir, pensando en su Resurrección. Decía:
“En el sitio que esté mi Cuerpo enterrado verán la fosa vacía, y ya Me presentaré con Cuerpo, que llevará el Poder que mi Padre Me ha puesto”.
Esto, cuando lo oíamos, no nos salían palabras y quedábamos unos mirando al Cielo y otros al suelo.
Este sentir, amando con grande Amor, siempre lo llevas dentro.
Desperté, oí:
Sigue tu mismo sentir, sin fechas para que a Dios más puedas Quererlo.
Que nosotros, los Discípulos, no teníamos día que más Lo recordáramos.
Para nosotros era Dios Hijo y Maestro.
Sentíamos un Poder tan grande, que nos hacía estar siempre hablando de Él y de los nombres que nos decía.
Cuando el contacto de Dios, Dios te lo da, ya tu espíritu no tiene fechas para amar más.
Pero para esto tu vida la tienes que vivir con diferencia a todos los demás.
Tú sigue actuando con tu pensar, sin diferencia de días para a Dios nombrar y amar.
Al que lea este Mensaje, sabiendo que Dios todos los días te arroba el espíritu, no le puede extrañar lo que Dios manda dictar.
UN DISCÍPULO DE DIOS
***
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