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domingo, 28 de junio de 2026

¡Señor, perdónalos!

En Sueño Profético se oían quejas por no amar el hombre a Dios, y súplicas a Dios para que Dios no sufriera. Se oía:

 –¡Hombres que no merecen que Dios bajara a la Tierra a vivir como amigo del hombre, para darle la Salvación del espíritu! 

A esto contestaban:

 –¡Señor, perdónalos!
 –¡Hombres a los que Dios tiene su vida y su muerte en espera de que Él les dé el Mando y continuamente Lo ofenden!
 –¡Señor, perdónalos!
 –¡Hombres esclavos del pecado, que no quieren libertad para vivir a Dios amando!
 –¡Señor, perdónalos!
 –¡Hombres que en piedra mandó Dios que se escribieran sus Mandamientos antes de que Él pisara la Tierra, para que cuando bajara, ya Lo conocieran!
 –Esto y los Profetas cundieron la Bajada de Dios a la Tierra.
 –¡Señor, perdónalos!
 –Antes de su Nacimiento se hablaba de Israel, de Belén, de cómo sería Engendrado. Todo Lo hizo saber antes de hacerse Dios Hijo en un Templo de Mujer, que sirvió como Custodia.
 –¡Señor, perdónalos!
 –Pues desde que fue Anunciado, si el hombre amara o creyera, que duda habría de que el pecado se vería sin fuerza, como cerillo en el hielo, como pájaro en garras de águila.
 –¡Señor, perdónalos!

Desperté, oí:
 
Pues después de Conocerlo el que quiso Conocerlo, sigue el hombre cuidando el pecado.

Y Dios mandando Elegidos, y el hombre mortificando y matando.

 –¡Señor, perdónalos, que no saben lo que hacen! Pero en vez de ¡Señor!, Le oyeron: ¡Padre!

En este Arrobo pedían perdón por los pecadores, para quitar a Dios sufrimiento.

¿Se ha puesto a pensar el hombre en ver a una madre sufriendo cuando viera echar a su hijo al fuego?

Pues piensa en el sufrir de Dios: No querer que sus hijos vivan en un Fuego Eterno, que es el Fuego del Abismo.

***

Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII 

lunes, 18 de agosto de 2025

Señor, que tu Amor me crezca

En Sueño Profético hablaban dos mujeres. Ya una subió la voz con estas palabras:

¡Que falta hace que mucho se hable del Amor a Dios! ¡Qué falta hace que el hombre ame!

Aquí refiero yo un hecho por si sirve de Enseñanza. Es el hecho de aquel día que juntas fuimos por agua:

Estando yo llenando el cántaro, tenía yo esta conversación:

   –¿Qué haría yo para que nunca se me quitara este Amor tan grande que siento por Dios? Hay veces que siento miedo; hay veces que digo no, no quiero lo que en la Tierra pudiera robarme tu Amor. Esto hay veces que me pone apenada, pero antes de quedar vacía mi imaginación, otra vez me viene: “¿Qué haría yo?”. Estando en este relato, fue cuando tú miraste para atrás y el Maestro estaba con los Discípulos a dos pasos. Esto se oyó de Él:

   –Mujer, con no querer de dejar de amar, ya no te dejará el querer. El querer es la Fuerza de mi Padre, que es el Dios que ahora ves. Cuando llegues a tu casa, suelta el cántaro y busca para enseñar a Amar. Todo el que beba de ese cántaro, no querrá dejar de amar, porque de Amor lo has llenado. ¡Anda mujer…, y enseña al hombre a que viva sin pecado! 

Despierta, oí:

Este arrobo es de Amor, 
y luego es de Enseñanza.

¡Qué Amor tiene esta mujer, 
que sufre por no perder 
el Amor que está aumentando!

Tan sólo con desear, 
ya Dios le manda su premio:

Que sirva su inteligencia 
para pensar en el Cielo.

Antes de ocupar el sitio 
las cosas de la materia, 
otra vez ella decía: 
“Señor, que tu Amor me crezca”.

Dios se presenta en la fuente 
y de Amor a ella la cubre.

La manda para que vaya 
hablándole a los hombres.

Hablándoles de Dios Hijo, 
hablándoles de Dios Padre.

Y el cántaro se lo llena 
de lo que no lo ve nadie.

Que luego ya lo verá 
el que quiera a Dios Padre.

Que allí veían al Maestro, 
y en el Cielo era el Padre.

***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C3

miércoles, 25 de junio de 2025

Señor, sin Ti no quiero nada

En Sueño Profético hablaban de estos Mensajes. Decían:

Hay muchos Mensajes que dicen palabras que al decirlas te sirven como un gran rezo, y ya a Dios le pides porque Él espera al que Lo busca. Y en las palabras dices el Amor que por Él sientes, que Aquí se dictan:

    – Señor, sin Ti no quiero nada. Tú eres el Dueño de mi vida, de mi Fe y de mi esperanza.

Piensa que si Dios no fuera Dios detrás del hombre no iba y no hacía de pastor, buscando ovejas perdidas.

La vida del cuerpo sirve para pregonar lo que enseña el espíritu. Que si es espíritu de Dios va pregonando:

    – La Gloria no la pierdo yo, porque quiero a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo.

Esto que se va a decir es, también, un Amor que silencio no puede tener en la Gloria, porque los espíritus de Dios esto pregonan: Si el hombre creyera en el Poder de Dios no podía haber guerras, ni muertos de hambre.

Estas palabras son para la Madre de Dios Virgen:

   “A ti primer Sagrario de Dios
y Reina de todas las madres,
ruega por los pecadores
que quieren dejar de pecar 
y no pueden 
porque los espíritus del mal 
le hacen más pecar”.

Ya, cuando te llegue un mal pensar que de Dios te retire y te haga pensar palabras que le den sufrir a Dios, di estas palabras y ya tus fuerzas a todo le pueden. Éstas son las últimas palabras para que las digas cuando te llegue un pensar que te retire de Dios.

Desperté, oí:

Aquí se dicen las palabras que en el Sueño no han querido nombrar:

   “Vete tentador Demonio, 
que aquí quedas fracasado. 
Me pase lo que me pase, 
a Dios lo busco y lo amo. 

Si mis fuerzas te persiguen, 
vete donde no hagas daño”.

Diciendo estas palabras, con Amor de Dios, pisas el pecado.

El pedir del Elegido es que todos sientan el Poder de Dios, que Dios quiere que esta Verdad se cunda por toda la Tierra.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

lunes, 23 de junio de 2025

Señor, contigo puedo vivir, y sin Ti, yo ya no vivo

En Sueño Profético decían:

Cuando Dios manda con su “Ve”, el que ama a Dios ve si el “Ve” es de Dios o del hombre. El “Ve” de Dios no puedes detenerlo, y si quisiera el hombre ocultarlo, más saldría a la vista de muchos que este “Ve” no sabían que Dios lo estaba dando. 

Si estás al Mando de Dios, no puedes hacer otro mando.

El Elegido de Dios tiene gran diferencia con el elegido del hombre. Por gran talento que tenga, éste tiene sus momentos para hacer lo que él quiera. Al que Dios le dice “Ve”, ese “Ve” lleva tal fuerza, que te va abriendo puertas y dejando al descubierto al que te cerró las puertas.  

Dijo uno:

Si siguieras las actuaciones del que sigue este Mando, si no dijeras amen, a Dios estarías disgustando.

Todo le baja del Cielo, y para saber si es del Cielo, su mando deja anulado. Que esto queda de estudio para el que quiera estudiarlo.

Desperté, oí:

El arrobo de esta fecha,
este que se está dictando,
va a que el Instrumento se mueve
según Dios le manda Mando.

Y el que lo vea y lo estudie,
ve que esto no es mando de la Tierra.

La Tierra pone a la Tierra,
y después pone a Dios.

Y ya ves, si lo estudias,
que no lleva el “Ve” de Dios.    

Son pocos los Elegidos,
porque pocos dicen:
“Señor, contigo puedo vivir,
y sin Ti, yo ya no vivo”.

El que a Dios así se ofrezca,
sus actuaciones serán distintas
a las actuaciones de la Tierra.

¡Tierra que engaña al hombre,
y el hombre engaña a la Tierra!

Cielo que espera, 
busca y elige,
para mandar sus Palabras
a Ministros de la Iglesia
y a seglares.

El que más cerca de Dios esté,
más entiende este Lenguaje.

Él se entrega al Amor,
y se niega al que no ame.

***

Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C8 

miércoles, 4 de junio de 2025

Señor, que mi cuerpo esté sano para seguir tus Pasos

En Sueño Profético decían:

Tu pensamiento, antes de dormirte, ya era hablando del Cielo. Y ésta es la contestación, en el arrobo, al pensamiento del Elegido:

Si el cuerpo se enferma, el arrobo es corto, y a veces no hay arrobo. Porque el cuerpo tiene que escribir y tiene que buscar para que el escándalo vaya creciendo, y tienes que estar dispuesta para las llamadas que vayan haciendo.

Si el cuerpo está enfermo, ¿cómo va a hacer lo que el espíritu le mande? Pero esto es corto.

Desperté, oí:

No temas en estas paradas por estar el cuerpo enfermo.

Pronto llegarán alegrías.

El Elegido sufre cuando está enfermo, porque tiene que abandonar la obra que está haciendo.

Que su pedir en estos momentos es: “Señor, que mi cuerpo esté sano para seguir tus Pasos”.

Decían en la Gloria, que cuando el cuerpo está enfermo, no puede durar mucho el arrobo.
  
***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C4 

domingo, 2 de marzo de 2025

Señor, que el que me siga no ensucie este Camino

En Sueño Profético hablaban del premio que tenían los que creían y oían al que Dios trae a su Gloria.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

Al creer y oír, reciben algo que de la Tierra no es. Y es que el contacto de la Gloria contagia al que Aquí viene. Para este Elegido, su disfrutar es repartir alegrías y querer que todos a Dios Le pidan que este Caso coja gran altura. El ver a todos contentos hablando de este Caso, ya le achica sufrimiento. Cuando ve a los que están aquí unidos contentos, su pensar es éste, aunque el pensar quede dentro:

“Señor, que lo pasen contigo donde estén. Si a Ti no Te quisieran, que la espalda ellos dieran. Señor, dame palabras para que vean que no son mías”.

Este Amor tiene tanta fuerza, que retira y acerca.

Si los Mensajes se oyen en alta voz, dan remordimiento al pensar: ¡Cómo han estado tanto tiempo sin oírlos en canción!

Los que están aquí unidos, puedes contar con ellos y darles mando sin miedo.

Desperté, oí:

Aquí se ve la actuación de Dios, por querer el bien para todos.

Los Ministros de Dios, que están aquí dispuestos para que esta Verdad no quede en silencio, sean visitados.

Ya que Dios va a donde te ha mandado.

Este Amor, donde llegue, lo verán todo cambiado.

Y es que Dios, antes de hablar el Elegido, ya lo ha iluminado.

Tu mando sea sin miedo cuando sea para traer al Cielo.

La oración del Elegido es: “Señor, que el que me siga no ensucie este Camino”.  


***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C5

jueves, 24 de octubre de 2024

Señor, sin Ti no quiero nada

En Sueño Profético decían:

Tu cuerpo recibe fuerza que Dios te envía. Que sin esta fuerza de Dios, movimiento no tendrías.

Dijo uno:

Se está viendo gran cambio en todo lo que dictan Aquí en el Cielo. Los que te quieren, piden para que estés mejor. Y así ha sido, porque está petición la han hecho con Fe. Decían en la Gloria, que medicamento sin Fe es creer que la curación la hace el hombre. Que cuando el médico es de Dios, el medicamento puede llevar curación.

Tu pedir, que sea siempre el mismo: “Señor, sin Ti no quiero nada. Contigo vivo Paz y Gloria, aunque esté en la Tierra hasta que Tú me llames”.

Desperté, oí:

Las alegrías del Elegido las disfruta todo aquel que sus pasos siga.

Que aquí se ha visto un cambio grande de un cuerpo enfermo, que el mal no estaba oculto y todos podían verlo.

El Elegido ya ha hecho su caminar normal y la enfermedad no pudo triunfar.

Todo el que al Elegido le esté ayudando y, con alegría, siempre esté a su lado, que piense que a Dios está contentando.

El que mejor trato le dé, más demuestra a Dios querer.

Todo el que quiera a Dios, con gran Amor al Elegido recibirá.

***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C7

domingo, 18 de agosto de 2024

Señor, yo Te amo y tus Palabras las creo

En Sueño Profético decían:

El que no siga tus pasos, que no te busque ni te pida mando. Su petición Aquí no llegará cuando diga: “Señor, yo Te amo y tus Palabras las creo”. Porque esto es, al descubierto, engaño.

Dijo un Discípulo de Jesús que cuando vivió con cuerpo no podía pasar día sin oír el Mando de su Maestro.

Ya sigue el Discípulo:

“Un día –de esos días que te falta fuerza en la alegría–, ya que íbamos unos metros retirados del Maestro, oímos su Voz y se pararon nuestros pasos y nuestros cuerpos. Se acercó el Maestro y nos dijo:

—Id preparados, porque hoy os llevarán la contra en que Yo soy Dios Hijo. Y quiero que vuestro responder sea con fuerza y a mi Padre nombrándolo, diciendo lo que Yo os digo que mi Padre dice en Mí. Si hacéis mi Mando, puede que pidan Perdón.

Fue pasar una calle y se acercaron dos que tenían fama de buenos –¡pero en la Tierra, no en el Cielo!–, y dijeron:

—Si no hacéis el Mando del Maestro, ¿os querrá y os dará su Padre el Cielo?

Contestó Santiago:

—Si el Maestro nos da Mando, no es Mando, es Premio. Tan sólo con decir que el Maestro nos manda, ya nos destacamos de todos los demás hombres. Si yo no oyera el Mando de Él, despreciaría la vida antes de que la vida a mí me dejara.

¡Con qué fuerza no saldrían mis palabras, que sacó el pañuelo y se secó las lágrimas!

Desperté, oí:

¡Qué palabras salieron de mi boca. Parecía que salían unas y ponían otras!

Las dije con fuerza y alegría, como el Maestro me las dio.

Los Discípulos, cuando nos juntábamos y pensábamos en el día que el Maestro no nos diera Mando por faltar su Cuerpo de la Tierra, ya el día era largo y con pena.

El empiezo del Mensaje se refiere al mando que al Elegido pidan.

Al que le moleste el mando, no ama ni cree.

Los que hacen de Discípulos de estos Mensajes, ya alaban a Dios Hijo y a Dios Padre.

Hace falta que amen el Mando de la Palabra de Dios, y así nunca estarán cansados.

La fuerza en la alegría hace falta, y ya el Mando te da Vida.

Los Discípulos, sin el Mando, no vivíamos.

Y Dios Hombre y Maestro sabía que sin su Mando éramos hombres muertos.

Aunque nos vieran andando, porque el espíritu estaba muerto.

***

Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados  en Gloria - Tomo VII - C1

lunes, 29 de julio de 2024

Señor, yo igual lo hago

En Sueño Profético decían:

Donde tú te presentas, sólo Dios sabe el bien que dejas. Si pones el tiempo en pensar, no te presentas y agrandas sufrimiento. Que esto tienes que cogerlo como el viento coge lo que se le pone por medio, apartándolo y siguiendo el viento. Porque tu contacto nadie puede cambiarlo, diciendo: “Yo igual puedo ir y dejar lo que me digas”.

Dijo uno:

Se van a poner unas cuantas comparaciones para ver quién puede decir: “Señor, yo igual lo hago”. Con tu llegada cambias las caras al servicio de Dios. En la Comunión Dios hace que vean caer agua fuera de la boca, y el Poder de Dios hace que todos lo vean. Como también pueden ver los brotes de agua de la Piel de Cordero. Esta agua mancha la Piel como nadie puede mancharla, como brotes de brillo que se quedan días sin moverse de sitio, con brillo de la Palabra de Dios, Resplandor de Gloria. Y ya, los Humos Divinos que acompañan tu presencia, llevan Fuerza y a los espíritus calan, porque recogen las Palabras que Dios dice en ti.

Desperté, oí:

Tu presencia, cuando la quieran, quieren a Dios, y tú negarte no puedes.

Cuando Dios te concede lo que nadie cree si no lo ve, debes dar el pago diciendo: “cuenta conmigo cuando quieras algo de mí”.

Porque lo mismo que tú llamas a Dios, Dios te llama a ti.

Decían en la Gloria que cuando Dios actúa en alguien, se ve distinta esa persona.

Busca quien cunda que la Piel de Codero mojada está, que así estará hasta que Dios quiera.

Pero que lo cunda pensando que esto no es de la Tierra.

Que esto dejará al descubierto al que habla de Dios sin creer que su Presencia en todo está.

Porque creen que está muerto –palabra mal dicha– porque fue matado y en el madero clavado.

***

Libro 40 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo VI - C6