En Sueño Profético decían:
Ya tienen que cundir esta Verdad los que querían que esto llegara y los que no querían que Verdad fuera. Ya lo tienen que aceptar los que no querían que fuera, para seguir hablando de Dios cada uno a su manera; para decir que Dios hubo, pero que si hoy viviera, ¿cómo se morirían los hombres de hambre y de miseria?; para enseñarle al niño el mural de las iglesias, la arquitectura de antes, los arcos con esas piedras que se ponen a explicar, y horas delante se llevan con aquel vacío explicar, y a Dios jamás se lo nombran.
Dijo uno que Dios le da a su espíritu el habla, que la Palabra es de Dios:
Se hablará de este Elegido donde conozcan el Sol, el aire y los mares; y le hará pensar al hombre, que de su espíritu es él el responsable; que Dios es Eterno, y que el bien que le haga al espíritu es unión con Dios, y el mal, separación de Gloria.
Estas Enseñanzas con estas aclaraciones, hoy son únicas. Esto es diálogo de Dios, del Cielo al hombre en la Tierra, para que el que ame, ame más; para que el que peque, teniendo este diálogo, no pecará; y para que el que está pecando, si lee este “diciendo” de Dios, se quite del pecado. Por eso la Enseñanza de esto es mundial. Esto es resurrección de la Palabra de Dios en el hombre que vivía olvidado de la Existencia de Dios.
Desperté, oí:
El hombre no busca a Dios,
y Dios no deja al hombre.
El hombre ofende a Dios,
y Dios le da el Perdón, si quiere.
Esta Enseñanza es fácil
el aprenderla los hombres.
Porque Dios le habla al niño,
que es el que mejor comprende.
Que puede que sean niños
aunque se vean de hombres.
Amando a Dios no hay maldad,
y ya seguro que todo entiendes.
Esta Enseñanza hacía falta
que llegara a todo hombre
que vive de la enseñanza.
Para que enseñe de Dios,
antes que de lo que no hace falta.
De Dios se tendría que hablar,
de su Gloria y su Enseñanza,
hasta que Dios no dejara
ese mundo en Cielo y agua.
El Cielo, para el espíritu.
Y el agua, para cubrir
a los cuerpos que de Dios
no querían la Enseñanza.
***
Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Capítulo 1
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domingo, 24 de agosto de 2014
martes, 23 de octubre de 2012
Fieles como los ríos a los mares
En Sueño Profético contaban varios hechos de la Vida de Dios Hombre.
Dijo uno:
Un día, cuando íbamos con el Maestro, al salir de la casa donde nos habíamos reunido, se paró el Maestro y dijo:
–¿Quién dirá que no soy el Hijo del Hombre, después de que haya tenido trato conmigo o con quien Yo le haya dado mi Palabra? El que esto no conociera, no le sirve a mi Padre. Esto es labrador sin conocer el trigo; cabrero sin conocer las cabras.
Continuamos andando, y al pasar por la orilla de un río, otra vez habló el Maestro:
–Todos los ríos buscan al mar. Ya mi Padre le mandó a la corriente que fuera toda para el mismo sitio, donde “El Mar Padre” los acoge como hijos.
–En el río y en el mar, veis obediencia y Amor. Nunca cogerá el río corriente hacia arriba, ni el mar no tendrá sitio para sus hijos. Esto es Mando de mi Padre, y Amor entre ríos y mares.
Ya llegada la noche nos dijo también:
–El Sol tiene su obediencia a mi Padre. Tiene que venir la noche para que el hombre descanse. También se resiste, a veces, el Sol en obediencia a mi Padre, pero si hace resistencia es por embellecer los mares.
–Todo lo que mi Padre hizo primero –y señaló los campos– fue para al hombre enseñarle. Luego Yo me hice Hombre, para que vieran mi Carne, para enseñar obediencia, siendo primero el Amarme.
–Si alguno se siente falto de Amor cuando Yo falte, que no cambie su camino, que siga el que Yo os enseñé. Sed siempre fieles, como los ríos a los mares, como el Sol que esconde sus rayos por empujarle la noche.
–Todo está hecho por Mí, aunque aquí a mi Padre nombre.
Desperté, oí:
Aquel día disfrutaron,
aprendieron y lloraron.
No podían oír decir:
“Cuando estéis sin Mí”.
Muchas veces el Maestro
se quedaba en silencio,
por tal de verlos contentos.
El día que los ejemplos
eran comparados
con lo que no era del hombre,
era Enseñanza directa
del Poder Omnipotente.
Si mirabas la montaña,
allí veías a Él.
El ruido de las aguas
te demostraba Poder.
Y ya llegaba la noche,
para el descanso del bueno,
para el silencio del sueño.
No hay obediencia mayor,
que siempre mires al Cielo.
Que es donde manda el Amor
sus Palabras de consuelo.
***
Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 166-167
Dijo uno:
Un día, cuando íbamos con el Maestro, al salir de la casa donde nos habíamos reunido, se paró el Maestro y dijo:
–¿Quién dirá que no soy el Hijo del Hombre, después de que haya tenido trato conmigo o con quien Yo le haya dado mi Palabra? El que esto no conociera, no le sirve a mi Padre. Esto es labrador sin conocer el trigo; cabrero sin conocer las cabras.
Continuamos andando, y al pasar por la orilla de un río, otra vez habló el Maestro:
–Todos los ríos buscan al mar. Ya mi Padre le mandó a la corriente que fuera toda para el mismo sitio, donde “El Mar Padre” los acoge como hijos.
–En el río y en el mar, veis obediencia y Amor. Nunca cogerá el río corriente hacia arriba, ni el mar no tendrá sitio para sus hijos. Esto es Mando de mi Padre, y Amor entre ríos y mares.
Ya llegada la noche nos dijo también:
–El Sol tiene su obediencia a mi Padre. Tiene que venir la noche para que el hombre descanse. También se resiste, a veces, el Sol en obediencia a mi Padre, pero si hace resistencia es por embellecer los mares.
–Todo lo que mi Padre hizo primero –y señaló los campos– fue para al hombre enseñarle. Luego Yo me hice Hombre, para que vieran mi Carne, para enseñar obediencia, siendo primero el Amarme.
–Si alguno se siente falto de Amor cuando Yo falte, que no cambie su camino, que siga el que Yo os enseñé. Sed siempre fieles, como los ríos a los mares, como el Sol que esconde sus rayos por empujarle la noche.
–Todo está hecho por Mí, aunque aquí a mi Padre nombre.
Desperté, oí:
Aquel día disfrutaron,
aprendieron y lloraron.
No podían oír decir:
“Cuando estéis sin Mí”.
Muchas veces el Maestro
se quedaba en silencio,
por tal de verlos contentos.
El día que los ejemplos
eran comparados
con lo que no era del hombre,
era Enseñanza directa
del Poder Omnipotente.
Si mirabas la montaña,
allí veías a Él.
El ruido de las aguas
te demostraba Poder.
Y ya llegaba la noche,
para el descanso del bueno,
para el silencio del sueño.
No hay obediencia mayor,
que siempre mires al Cielo.
Que es donde manda el Amor
sus Palabras de consuelo.
***
Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 166-167
miércoles, 20 de julio de 2011
Mares de abundancia - Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 88-89-90
En Sueño Profético hablaban de la Enseñanza que da el que Aquí traen y enseñan; de la diferencia que hay de ver esta Gloria para ti, o ver para enseñar; de lo que aprende la inteligencia con explicación de Aquí, o lo que aprende sólo de Visión.
Decían:
Visión sólo, no es Enseñanza; Visión de esta Gloria y Apariciones, hay mucho escrito -de lo que vio el Elegido y de lo que el hombre escribió–, pero del Lugar que Dios coge para Enseñanza directa, de esto hay poco.
Esta Enseñanza es dada a la inteligencia que en el arrobo ve un color, y la inteligencia ya busca la escala del colorido que vio un sólo color, y la Sabiduría de Dios le presenta todos los colores sin visión; Esto es Sabiduría con Mando.
La Sabiduría sin Mando, no podría actuar siempre, pero cuando es con Mando, al mandar ya envía Dios su Poder y la Sabiduría actúa.
El contacto de esta Gloria a la inteligencia es el grado máximo, es nube por encima del sendero, que a Dios Lo deja hacia arriba, pero sigue obedeciendo, porque sabe que la lluvia Dios quiere que vaya al sendero.
Esto es Dios dando Saber a la inteligencia para que el Elegido la lleve al hombre. La inteligencia actúa rápida.
En el Profeta está la Comunicación de Dios. Mayoría de veces no sabe la materia el llenar que Dios le ha hecho: es llenar sin ver, sin palabras y sin acción. La inteligencia es todo en el Profeta, y va soltando como la nube el agua en el sendero, cuando Dios a nube manda, que no va midiendo litros, porque es Dios el que lo manda.
Estas inteligencias, que el hombre su vanidad no las deja ver, son mares de abundancia, que por temas que el hombre sacara, más profundidad tendrían.
El Saber que Dios da sin materia, absorbe todo y reparte en su momento. Este Saber puede extenderse en todo el mundo, ya que es Saber de Dios, Dictado para que quede escrito y lo lea el que quiera saber de Aquí para aprender y enseñar de este contacto.
Desperté, oí:
Esto es Comunicación de lo seguro, que vive con lo que no sabe si muerto está ya.
Esto es Dios que quiere decirle al hombre lo fácil que es vivir con Él y haciendo servicio al hombre.
Dios cuando habla quisiera
que el hombre buscara Voz,
y ya cuando Voz oyera,
conocería Voz de Dios.
Y vería esta inteligencia
con una Visión sin ver,
para enseñar a cualquiera.
A cualquiera que él se tenga
por un saber de materia.
Que si sabe qué aprendió,
ve que fueron primeras letras.
El espíritu que Aquí Dios
lo trae para que aprenda,
no sabe, cuando está Aquí,
lo que el Mismo Dios le enseña.
No sabe, porque el saber
es Dios en su inteligencia,
que actúa ya cuando ven,
no a Dios y sí su respuesta.
¡Este Saber que supera
al saber, saber de Tierra!
***
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