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domingo, 13 de septiembre de 2026

Donde haya un pobre o un necesitado Yo estaré allí

En Sueño Profético decían:

No hay Paz con más Paz que hacer lo que tiene Dios mandado. No hay satisfacción mayor que oír al necesitado y poder quitarle algo del sufrir que va llevando.

Dijo uno:

El hombre aquí no llama pecado al no ocuparse del Prójimo, y no lo enseña por no haberlo practicado. Si el hombre pensara un día lo que Dios tiene mandado, seguro que se hacía bueno o moría avergonzado. Seguro que en su pensar pensaba lo que nunca había pensado. Que aquí digo yo el pensar:

Si Dios bajó para quitar de pecar y enseñar a no pecar, para vivir en el Prójimo. Y para que el hombre no se olvidara de él dijo: “Donde veáis un pobre o un necesitado Yo estaré allí”. Si el hombre pensara esto, no se olvidaba que al no cumplir estas Palabras ya estaba él pecando. El hambriento es lumbre que muere si no la alimentas. Y el pecado, si lo persigues, cortas el fuego y en nada queda, cuando tú seas de Dios y el que pecó lo hizo con la fuerza de otro que lo arrastró a que pecado hiciera. Que también esto es de Dios: buscar al pecador y perdonar, si éste quiere ser perdonado. Pues si no buscas al pecador ni das ayuda al Prójimo, ya estás pecando.

Desperté, oí:

No hay mayor alegría que pensar: “yo quité a muchos de pecar”.

“Yo enseño a que no pequen, porque Dios así lo quiere”.

Ya te lleva tu memoria lo lejos que tus pies dejaron.

Y vives aquel momento, aunque te hayas olvidado.

Y al hambriento lo recuerdas sin olvidar las Palabras que Dios dejó ahí en la Tierra:

“Donde haya un pobre o un necesitado Yo estaré allí”.

Que Prójimo tienen de nombre porque se lo puso Dios.

Pues si Dios está en el Prójimo todo se lo haces a Dios.

Dando comida al hambriento o buscando al pecador.

***

Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

miércoles, 1 de julio de 2026

Si de Dios Vivo quieres saber, busca el Lugar donde hable Él

En Sueño Profético hablaban del Lugar que Dios coge para hablarle al hombre:

A este Lugar Dios lo enseña con la misma Enseñanza que Dios Padre enseñó al Hijo. Aquí ve el hombre distinto Lugar, pero las mismas Palabras y Enseñanza. Este Lugar tuvo Enseñanza de cómo conocer a los espíritus malignos, diabólicos. Dios le hizo que conociera a Luzbel, dejando Dios a este espíritu que tomara parte en el arrobo, para que después, con esta Enseñanza, este Lugar enseñara a derrotarlo. Este Luzbel es príncipe de los espíritus diabólicos, ejército que él tiene en el abismo. Todo esto está visto y apartado por este Lugar. Ya, una vez enseñado, este espíritu queda a distancia, apartado, teniendo este Lugar fuerza para separarlo de donde esté este Lugar.

Si la Enseñanza no fuera de Dios, los espíritus diabólicos atormentarían al Lugar, trabucándole la Enseñanza y dejando desmentido el Mensaje. Este Lugar está preparado para enseñar a cualquiera que duda tenga de si la Visión es de Dios o de Luzbel. Aquí es donde se ve si el espíritu es traído por Dios o es actuación de pecado para desmentir el Poder de Dios.

Desperté, oí:

Si Dios no enseñara la actuación y los resultados del demonio –nombre conocido por todos–, el hombre le pondría pruebas a este Comunicante.

Le pondría pruebas, y mayoría de veces ofendería a Dios.

Dios, cuando deja que hagan uso de su Palabra, es porque antes Él enseñó.

El Dictado es sin equívoco, por ser dictado por Dios y comunicado por espíritus de su Gloria, que antes vivieron como el Comunicante.

En el arrobo no puede haber fallo, puesto que este arrobo no lo puede hacer nadie si no es Dios.

Cuando es el hombre el que hace, queda claro en lo material; en lo Divino no hay quien pueda llevarse el espíritu y luego dejarlo donde fue sacado, dándole vida otra vez a la materia.

Si de Dios Vivo quieres saber, busca el Lugar donde hable Él.

Y aquí aprenderás lo que luego los Libros publicarán.

***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C4 

jueves, 11 de junio de 2026

Donde hay Amor de Dios sobra la Fe

En Sueño Profético decían:

Donde no hay Amor de Dios no hay Fe, y donde hay Amor de Dios sobra la Fe.

Estas palabras son dichas por dos espíritus de la Gloria que, cuando tuvieron cuerpo, siempre estaban cundiendo en los mesones que sin Fe la vida era triste y ya todo despreciabas. Pues la Fe te hace ver lo que todavía no ha llegado y sintiendo Amor en todo veías edificio acabado.

Ya sigue las palabras el dueño del mesón que se ha nombrado:

Estos que se han nombrado Dios los tiene en su Reino, porque eran defensores sin miedo del Amor de Dios y de la Fe. Cuando se cundió cómo hablaban del Amor de Dios y de la Fe todos los días el mesón se llenaba, teniendo que quitar del mostrador lo que se servía por no haber sitio para todos los que entraban. Este nombre les decían cuando por ellos preguntaban: “¿Vendrán esta noche el Amor de Dios en palabras y la Fe en Dios?” Pues antes de que acabaran de preguntar se presentaban los dos con una fuerza que dejaban callados a los que hacían preguntas para saber de Dios. Los dos ponían y quitaban palabras cuando en grupo de gente quedaban.

Ya dijo una voz con fuerza para que se enteraran los que estaban lejos y los que estaban cerca:

Cuando sientes el Amor de Dios, sin que haya sitio para la duda, es cuando la Fe ya no hace falta.

El que hablaba de la Fe dijo estas palabras:

La Fe hace falta cuando no tienes a tu lado, como yo tuve, a uno que la palabra Fe la retiraba y decía: “Abraza el Amor de Dios y ya ponle confianza, porque el Amor de Dios no necesita palabras para que te conceda que tú siempre este Amor lo sientas”.

Desperté, oí:

Los dos espíritus de Dios han sido mandados para que cuenten cómo hablaban de Dios en el mesón cuando vivían sus cuerpos.

Les decían para nombrarlos “los dos cuerpos con espíritu de Dios, uno con Amor de Dios y otro con Fe”.

Estas eran sus palabras:

    – Queremos publicar el Amor de Dios y la Fe para que a Dios amen. Pues coged el Amor de Dios y dejad la Fe que descanse.

***

Libro 70 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo X 

martes, 9 de junio de 2026

Dios vive siempre en espíritu donde sus Palabras da

En Sueño Profético explicaban lo que es la muerte, lo que es la vida, lo que es el saber del hombre y lo que es esta Sabiduría.

Dios manda Sabiduría a la Tierra para que el hombre siempre esté seguro de sus Palabras, para que avance en cultura, siendo ésta la primera, para que al niño le hable de cuando Dios estuvo en la Tierra y de que hoy está su Espíritu, que es la vida del hombre. Si Dios no tuviera su Espíritu entre el hombre el hombre no tendría la vida.

Dijo uno:

Dios da su Mando a todo lo que le da al hombre vida, que es el oxígeno, el Sol, el aire, el agua en los mares y el agua en la lluvia, y la oscuridad de la noche para que la materia busque el descanso y para que piense en el día que ya se fue, en el día que le sigue y en el que viene después de ése. Pues esto es la vida.

Pensar que no hay cuerpo que ponga resistencia para dejar esa vida cuando Dios dé su Mando a la noche o al día, y ya tienes que dejar el cuerpo y nada necesitas. Este Mando es para el espíritu, para el malo y para el bueno, con la gran diferencia de que el que ahí vivió con Él, con Él sigue Aquí viviendo.

Desperté, oí:

El que ahí no cumple su Palabra, cuando Dios deja Libertad al espíritu, luego no está Aquí con éstos.

El hombre deja este punto, de ser malo o de ser bueno, y vive en contra de Dios diciendo "son otros tiempos".

Porque con la vida que hace no puede mirar al Cielo.

Es el pecado el que mete al hombre en el Infierno.

Con lo sencillo que es vivir lo que Dios está diciendo, que es lo que dijo y lo que está diciendo, porque Dios no tiene tiempos.

El pecado es pecado en el rico y en el pordiosero, porque Dios es al espíritu al que entra Aquí, en su Reino.

Enseña, sin reformar, todo lo que sea Evangelio, diciendo "cuando bajó" o bien "hoy está diciendo".

Comprueba y ya verás que Dios no dice Palabras que tú puedas reformar.

Dios vive siempre en espíritu donde sus Palabras da, para que el hombre no pueda sus Palabras reformar.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

lunes, 4 de mayo de 2026

Donde hay un enfermo o pobre, allí estoy Yo

En Sueño Profético decían:

Para saber si Dios habla, estudia primero el temple. Este temple es único, sin alteraciones. Este temple saca de sitio al espíritu contrario. Su trato es bullicioso y siempre contento; contento que va traspasando el obstáculo de la carne y humillando a ésta a que quede el espíritu de dueño y señor, dándose grandes transformaciones en el que sigue al Profeta. 

El que a Dios se acercaba, de Dios se llenaba. A Dios Lo desprecia el que no Lo necesita; no lo necesita el que en lo material todo le sobra; y todo le sobra porque no conoce al Prójimo; y no conoce al Prójimo porque no conoce a Dios. Dios es Prójimo, y Prójimo es Dios. Hay quien busca a Dios sin ocuparse del Prójimo. Aquí se esconde Dios. Y sí se te aparece, cuando buscas al Prójimo sin acordarte de Dios. Este dogma tiene clausura. Él dejó a la Madre y se ocupó del Prójimo. Esto era la Voluntad del Padre. Por eso dicho está: “Donde hay un enfermo o pobre, allí estoy Yo”. Hay quien buscaría a Dios si este Dios no le pidiera cuentas.

Desperté, oí:

Si el hombre pensara que su mecanismo está todo en un Sí de Dios o en un No, vería lo poco que sabe.

***

Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C10 

viernes, 9 de enero de 2026

Tu presencia que no falte donde sirva para premiar

En Sueño Profético decían:

El que no tenga intimidad con este Elegido de Dios no comprende cómo estas Palabras, dichas en la Gloria, sirven para dar Enseñanza. Enseñanza para no perder la Vida Eterna.

Estas Enseñanzas no son Apariciones. Pues en las Apariciones puedes decir lo que ves, pero no puedes dar Enseñanza de lo que Dios te dice, unas veces con Visión de su Cuerpo y otras con su Mando en espíritus de su Gloria. Pues Esto ya no se puede comparar con Aparición.

Dijo el Mando de Dios en un espíritu de su Gloria:

Dios contesta al pensar de este Elegido en los Mensajes, que este pensar no lo sabe nadie. También los sufrimientos, aunque estén ocultos, reciben el Mando de Dios. Su pensar unas veces hace el Mando de Dios y otras lo detiene hasta que Dios le dice, sin palabras, que haga lo que en su pensar tiene. 

Esto forma parte del pensar del Elegido:

Tu presencia que no falte donde sirva para premiar. Donde dan desprecio a Dios el sentir, sin palabras, da palabras y ya el Poder de Dios aparta la presencia del que Dios tiene para dar Enseñanza.

El día que ha traído esta noche ha sido día que el sentir del Elegido Dios lo sabía, y ya el Mando de Dios llegó y con alegrías hizo lo que Dios le metió en su espíritu, que es fuerza y un gran Amor.

Desperté, oí:

Este Mensaje es para que comparen que Esto no es Aparición.

En la Aparición dices lo que ves, pero no das Enseñanza si te preguntan lo que a este Elegido le preguntan.

Pues pueden preguntarle lo que quieran porque es Dios el que en el Elegido da la respuesta.

Aunque pregunten por la Madre de Dios, Madre y Virgen, o por otras muchas preguntas.

Este Elegido no tiene apuro ni temor en contestar, porque la respuesta ya Dios la está poniendo en su espíritu y en sus palabras.

Todo lo que diga el Elegido es dicho por Dios en su espíritu y en su cuerpo.

Termina el Mensaje con estas palabras:

Tu presencia que no falte donde el Poder de Dios valoren, como lo valoran lo que están aquí unidos.

Mandan que quede dictado que pronto salgan otros cuatro Libros publicados.

***

Libro 70 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo X 

martes, 24 de junio de 2025

El Amor te descubre donde Dios dice Palabras

En Sueño Profético decían:

¡Qué Verdad con más verdad 
es ver Verdad 
en el que Dios Aquí trae!

¡Qué falta de psicología 
para no ver la Verdad!

En Esto, aunque no ames, 
a Dios tienes que verlo.

Es fracaso vergonzoso 
no conocer el dueño de la fragua el hierro; 
cabrero que anda con cabras 
y no conoce el carnero; 
hombre universitario 
que no sabe escribir “pueblo”; 
arquitecto que edifica 
sin conocer los cimientos, 
ni saber lo que es arena, 
y asustarle oír cemento; 
cirujano que te opera 
el remo que estaba bueno, 
porque no supo cuál era 
cuando ya dejó durmiendo, 
confundiendo brazo izquierdo 
por el enfermo derecho; 
jardinero  y hortelano, 
hortelano, sin conocer 
la hoja de lo sembrado, 
hasta que escarbando ve 
que es patata lo enterrado, 
y al árbol ya lo conoce 
cuando peras ve colgando. 

¿Qué diría un visitante 
por un gran jardín pasando, 
si oyera al jardinero 
con cualquiera conversando: 
“No sé… si será rosal… 
o pudiera se geranio… 
¡Es tan difícil saber la flor 
hasta que no abre el tallo, 
que yo, hasta que no abra, 
no puedo asegurar si es rosa 
o puede que sean nardos!

Pues mucha más diferencia es, 
que estos Escritos no lo conozca 
el teólogo y el letrado. 

Uno, si olfatea bien, 
Gloria verá en los Dictados. 
Y el letrado que compare 
esta gran Literatura 
–ya 20 años dictando–, 
si él podría seguir 
imitando estos Mandatos.         

Desperté, oí:

Son estas comparaciones, 
justas, a la vista de cualquiera.

Esta gran Literatura 
hace que se pare el hombre.

El que diga que no es de Aquí, 
es falta de Amor al Cielo.

El literato que abra el Libro con sus manos, 
no puede decir que no.

Él tiene que contestarse, 
cerrando el Libro 
y mirando al Cielo, 
con un ¡Perdón!

Que este Perdón lo pide 
para el que dijo que no.

Los sabios de ahí de la Tierra 
tienen que creer en Dios 
cuando estos Libros tengan.

Y el que cree y ya ama, 
cuentas le pide al que dijo 
que esto Dios no lo dictaba.

¡Hace falta amar poco, 
si es de Amor lo que se habla!

Y hace falta no entender 
Literatura en Palabras.

Los Sabios de Aquí del Cielo, 
dicen que el hombre no ama.

Porque el Amor te descubre 
donde Dios dice Palabras.

***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Cierre de Libro 

viernes, 16 de mayo de 2025

Donde no hay Amor, no pidas, que no te entenderán

En Sueño Profético decían:

Hay más que desafían a la muerte, que evitan que ésta llegue.

Hay más que esperan los años para ser buenos, que sin muchos años sean buenos.

Dijo uno:

El trabajo del que no ama es pedirle que sea bueno.

Ciertas eran las palabras que mucho le oí a mi padre:

Donde no hay Amor, no pidas, porque no te entenderán.

Antes de pedir, enseña a que amen, y ya darán sin esfuerzo.

El Amor de Dios te hace ver las cosas como son, y tú ya vas cogiendo lo que a Dios agrada.

Hay quien es modelo a los 80 años, cuando ya nadie mira el modelo. Y hay quien a los 20, todo lo desprecia porque modelo se siente.

Otro dijo:

Este de los 20 se arropa con el Amor de Dios, con la Verdad de esta Vida Eterna. Este de 20, cuando llegue a los 80, no le extrañará nada, porque ya vivió con 20 una vida frenada, que no la frenaba él, que era el Amor el que frenaba.

Siempre que se oye al viejo, siempre son estas palabras: “Si otra vez yo viviera la vida, no haría cosas malas, no viviría aprisa. ¡Hoy todo me pesa en el alma! Vosotros, los zagalones, aprended de los 80, que los 20 pronto pasan. Y ya como final consejo, con su pañuelo arrugado, se va enjugando sus ojos, recordando lo pasado. Luego hará una pausa en la esquina, donde se quedará parado contemplando a unos niños, pero éstos sin pecado. Otra vez quedará triste por no haber a Dios amado.

Desperté, oí:

¡Qué ciertas son las Palabras
que dictan en esta Gloria!:
“Donde no hay Amor,
no pidas, que no te entenderán”.

¡Que ejemplo tan medido,
que siempre vuelve a pasar!

El joven vive corriendo,
para poder más pecar,
y el viejo sufre y espera
lo que no quiso pensar.

La muerte él la creía
para otro, no para él.

Y los 80 veía
lejos, tan lejos de él,
que nunca pensó en vejez
ni en llegar invalidez.

El de los 20 que ama,
cuando llega la vejez,
nunca sentirá deseo
de volver a la niñez.

A éste puedes pedirle,
porque sabe comprender.

Porque ya luce el modelo
sin que tenga la vejez.

Éstos son los que Dios manda
para enseñar a querer.

Para que no diga el hombre:
“Es bueno por la vejez”.

***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C7

jueves, 13 de febrero de 2025

Donde dos hablen de Mí, Yo estaré con ellos

En Sueño Profético decían:

Si el Amor tuviera peso, a pocos se les vería cansados.

Dijo no:

Yo oí esta frase un día a dos mujeres que del Amor a Dios hablaban:

Si el Amor tuviera peso, a pocos se les vería cansados. Yo no sé cómo pueden vivir con tanto amor a todo lo que junto no es nada, y sin Amor a lo que viene de Él. Mis oraciones, muchas veces son pidiendo Amor, y hay veces que siento a ese Dios que no siente el que no ama.

Ya contestó la que oía, que antes estaba callada:

Pues yo hay veces que siento

como si alguien me hablara

y me empujara por dentro

para que fuera diciendo

este Amor que no te cansa.

Me da pena de dormirme,

por quedarme ya callada.

Me da pena de cundir

lo poco que a Dios Lo aman.

Y ya terminaron las dos en llanto.

 

Desperté, oí:

 

¡Que frase para ponerla

donde los hombres la vieran!:

“Si el Amor a Dios tuviera peso,

a pocos se les vería cansados”.

¡Que Amor tienen estas mujeres,

que una sufre por dormirse

y de Dios no poder seguir hablando.

La otra quisiera ver

a los hombres ya cansados

y pidiendo más querer.

El Amor hay que sentirlo

para poder ejercer.

Y una vez que ya lo sientes,

tú no te quedas con él.

Tú quieres ya repartirlo

a cualquiera que tú ves

que quiere amar contigo.

“Donde dos hablen de Mí,

Yo estaré con ellos”.

Ama tanto que este peso

ponga tu cuerpo encorvado.

Y que pregunten los hombres

que nunca a Dios amaron.

Que en haciendo la pregunta,

quedarán los dos llorando.

***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C4

martes, 12 de noviembre de 2024

El que pase por donde Yo paso, que cuente Conmigo

En Sueño Profético decían:

Cuando tengas que dar un Mando, dalo, porque ya a ti te lo han dado. El Mando de Dios se conoce por la fuerza que da y por los pocos que lo aceptan.

Mando de Dios: resistencia en el hombre.

Mando del hombre: no importa ofender a Dios.

Dijo uno:

Quedaron por muchos días varias Palabras que dijo Dios Hombre enseñando a doblar la materia al servicio de sus Palabras. Son éstas:

El que pase por donde Yo paso, que cuente Conmigo.

El que Me deje solo y no pase, oirá mis Palabras, pero Yo nunca se las daré para que diga: “El Maestro me ha mandado”.

Entristeceos cuando Me veáis triste, porque mi Padre en Mí se estará alegrando.

Cuando Yo dé un Mando, hacedlo, y después, si no lo habéis comprendido, haced por comprenderlo, pensando: “Es Dios el que lo ha dicho”.

Estas Palabras fueron luego oídas a creyentes y a incrédulos.

Desperté, oí:

El creyente que Lo amaba, las decía como Enseñanza.

Y el incrédulo las ponía en medio de la razón y, sin fuerzas, las desmentía.

Eran Palabras sencillas que el espíritu del mal siempre difíciles te las hacía.

¡Qué Palabras, que resonaron en humildes y en gentiles!

“El que pase por donde Yo paso, que cuente Conmigo”.

Éste es el premio que da al no comprender y hacerlo como si lo hubieras comprendido.

***

Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria  - Tomo IX - C7

miércoles, 31 de julio de 2024

Donde no veas Paz, no puede Dios estar

En Sueño Profético decían:

¡Qué grande es el Amor de Dios, que hace que olvides los sufrimientos!

¡Qué grande es este Amor, que ya no puedes vivir sin oír al que Dios trae Aquí y le da Mando para que hable de la Gloria, de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo, de los Ángeles y de los Santos! Y ya, los Discípulos, ellos cuentan cómo lo pasaron. Que cuentan hechos que cuando vivieron con cuerpo era vi­da de alegría y de sufrimiento, de ver que siendo Dios el Dueño del Mundo, cómo les ha­blaba de lo que el hombre Le haría.

Ya sigue un Discípulo de Dios Hijo el Mensaje:

Nosotros, cuando más alegría pasábamos era cuando nos decían: “¿Siempre tiene la misma Paz en sus Palabras vuestro Maestro, como Le llamáis?”.

Fue terminar estas palabras y llegó el Maes­tro. No tuvimos que decirle lo que habían di­cho, porque Él, sin palabras, sabía lo que iban a decir antes que de la boca las palabras salie­ran.

“Yo he venido para enseñar cómo vivir la Paz. Que la Paz es la llave de mi Gloria. Y esta llave la tengo Yo hasta que deje mi Padre mi Cuerpo en la Tierra. Cuando mi Cuerpo no veáis, ya estoy con mi Padre en su Reino, que es mi Reino también. Enton­ces ya no hace falte llave, porque el Poder de mi Padre en Mí, su Palabra las puertas de la Gloria abre”.

Antes del Maestro terminar, se puso de rodi­llas el que preguntó con duda, y dijo: “Maes­tro, dime cómo Te nombro, porque sé que no eres de la Tierra. Por haber hecho esa pregun­ta merezco castigo.” Se puso las manos en la frente y se le oyó varias veces: “Perdóname, aunque no merezco el pedirlo”.

Desperté, oí:

Yo soy un Discípulo de Dios Hombre, que de­lante de mí pasó este caso y hoy Dios me ha mandado contarlo.

Este hombre creía que era Dios, mandado por Dios Padre, pero tenía unos familiares y amis­tades que no creían que era Dios, por el mal trato que algunos hombres Le daban y Él los dejaba vivos.

Veían con la alegría que siempre hablábamos del Maestro.

A los Discípulos nos conocían más porque siempre nos veían hablando del Maestro.

Uno era yo, que sin el Maestro no vivía, por­que sin Él la vida no entendía.

Otros decían: “El día que el Maestro no me diera Mando, para mí sería un castigo vivir sin este Mando.”

Pues esto, el que lo lea, si ama a Dios, piensa: “Señor mándame, que con tu Mando veo que estoy con tu Rebaño.”

Donde no veas Paz, no puede Dios estar.

Un Discípulo de Dios Hombre.

***

Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - C6