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sábado, 21 de marzo de 2015

Las cosas de Dios, no admiten término medio

En Sueño Profético decían:

Tiene peligro grande tener amistad con uno que sepas que a Dios no ame.

No es peligro si tú te encuentras con fuerzas para ir tirando de él hasta que éste Amor sienta.

Pero seguir amistad sabiendo que es roca o piedra, ya tú también en contra de Dios estás.

Hay quien dice: “cada uno tiene una forma de pensar”. Esto es por Dios admitido en dos que Dios convierte en uno. Y Dios sabrá por qué pasar.

Dijo uno:

Estas Palabras que en arrobo antes han dicho, ya con el que no quiere oírlas, tú no puedes tener amistad, porque confunden tus actos cuando al Elegido llegues a preguntar.

Hay cosas que sólo sirven para una cosa echar. No puedes echar azúcar donde estás echando sal. Y es difícil que encuentres cosa que sea más igual por su color y su volumen.

Desperté, oí:

Las cosas de Dios
no admiten término medio.

Las cosas de Dios
no pueden tener secreto.

Las cosas de Dios
tienen vida en lo muerto.
Tan sólo estas Palabras
te hacen mirar al Cielo.

Buscando algo que quieres
porque sabes que no es muerto.

Al que duda pone en Dios,
no le hables de los muertos
que vivos viven con Dios.

Como no sea que tu fuerza
tenga contacto con Dios.

Si te sientes esta fuerza,
haces gran servicio a Dios.

Pero si ves que te falta,
huye del que no ame a Dios.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C3

domingo, 28 de noviembre de 2010

Medio cuerpo - Libro 94 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo XV - Pag. 47-48-49


En Sueño Profético se vio un camino, pero no era camino de suelo, era camino de Mundo donde no existen los cuerpos. También se veía gente, pero como si estuvieran con medio cuerpo enterrado y medio cuerpo fuera. Se veía movimiento, como calle que ves llena. De cintura para arriba veías normales los cuerpos.

Se quitó aquella Visión y apareció un sol que sus rayos tenían fuerza. Estos rayos dejaron una Imagen, que era Dios Hijo como cuando vivió de Hombre en la Tierra. Quise hablar y no pude. Quise ponerme de rodillas y no había suelo ni cuerpo yo tenía, aunque me veía cuerpo. Quedó silencio, y el silencio hizo un camino, y los Pies de Dios estaban quietos, pero el camino se veía cambiar.

Ya se oyó la Voz de Dios Hijo con estas Palabras:

“A pesar de los siglos que hace que viví con Cuerpo en la Tierra, no ha cambiado el hombre, y sigue despreciando mi Presencia. Este desprecio da sufrir a mi Padre y al que mi Amor quiere. Si el hombre buscara mis Pasos, el hombre me vería en la Tierra”.

Desperté, oí:

No puede dictar la Gloria el Amor que Dios pone en sus Palabras.

Y el Elegido despierta con alegría y con pena.

No sabe cómo decir el Fuego de estas Palabras.

Si no dictan este Arrobo, no hay quien diga estas Palabras.

Ves personas, y no hay cuerpo.

Ves camino, y no hay suelo.

Quieres hablar, y no salen palabras.

De los rayos de sol salió la Imagen de Dios, Normal, con su Túnica y Cuerpo de Carne.

Pero notabas que no estaba en el suelo.

Esto, tienes que creer y amar para comprenderlo.

Tiene que llegar el día que te rueguen oír estos Mensajes, pero Dios dará el “Sí” donde con Amor te traten.

Que el trato es a Dios, no al que lleva el Mensaje.