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domingo, 14 de marzo de 2021

A más alegría te manda el Cielo, más se sublevan los espíritus del Infierno

En Sueño Profético decían:

A más alegría te manda el Cielo, más se sublevan los espíritus del Infierno.

Es barro querer, con barro, quitar la mancha de donde está limpio y claro.

Lo que sí es sufrimiento es el ir enseñando a que comprendan: “esto es del mismo Dios, y esto es del mismo diablo”. Éste coge palabras y las reviste para engaño, y sin terminar de decirlas, sabe dónde van a quedar, el que está por Dios enseñado y Dios lo manda a enseñar.

¡Es sufrimiento grande conocer y tener, en momentos, que callar!

Dijo uno:

Estos espíritus que están en contra de la Palabra de Dios, los conoce el que más entregado está al servicio de Dios.

Se conocen por el malestar que te dejan, aunque usen hipocresía. Estos hipócritas revolucionan, y el que no está entregado, ya forma la guerra.

Si habla el hipócrita, y el que oye está lleno, hay encuentro de discordia. Y si coge al que está cerca del Instrumento, para herir al Instrumento, más grande será la discordia.

Desperté, oí:

La discordia intenta siempre anclarla

el que no está con el Mando que Dios manda.

Y el que insulta al Profeta,

está insultando a Dios.

Jesús tuvo que decir:

“Vete de aquí Satanás”.

Les llamó manojo de víboras,

hipócritas y sepulcros blanqueados,

lobos con piel de cordero.

Todo esto y mucho más

oyeron de la Boca de Dios Hombre

los que Lo amaron y Lo siguieron.

Los demonios lo oían,

pero guardaban silencio.

Sabían el mal que hacían,

y querían seguir haciéndolo.

Los Discípulos enseñaban

las Palabras del Maestro.

***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C8 

jueves, 4 de marzo de 2021

Estos Mensajes deberían oírse en alta voz

En Sueño Profético decían:

Todo el que pueda –que todos pueden, cada uno en el terreno que tenga– divulgar estos Escritos dictados en Gloria, y no los divulgue, está apartado de Dios. Porque al tener su contacto, no puede decir: “Yo no quiero saber nada más que lo que Dios dejó escrito”. El que tenga este pensar, no tiene a Dios por Vivo.

Estos Mensajes deberían oírse en alta voz, para que los disfrutaran los que no saben leer y los ciegos. Ciegos de cuerpo. Que los ciegos de espíritu son otra clase de ciegos. Éstos están ciegos para la Palabra de Dios, y tienen vista y obedecen el mando de espíritus que no están en la Gloria.

Dijo uno:

Muchas veces se ha dicho, con el Mando de Dios, que no puedes oír al vendedor y no acudir, cuando tú desees lo que el vendedor lleve a buen precio y bueno. Al no acudir, o eres sordo o pasas sin ello.

Desperté, oí:

Podrías pensar:

“¿Y si no hay dinero?”.

Pero por amar a Dios,

no te cobra el Cielo.

Y si tú no amas y vives contento,

vives alegría del mismo Infierno.

Todo el que ha tenido

estos Escritos en sus manos,

y pudiendo no hizo,

¿cómo quiere él

que Aquí llegue su “Dios mío”?

Que esto es noche al día,

que llega por fuerza.

A estos Escritos

no les hace falta

defensor que los defienda.

Al empezar, ves a Dios;

y al terminar,

das alabanzas y pides Perdón.

Hoy no hay quien tenga,

tantos años, a diario,

una Comunicación de Dios.

***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C9 

sábado, 27 de febrero de 2021

El pecado es caída

 En Sueño Profético decían:

Dios elige pudor y recato contigo mismo; Amor al Prójimo con su Nombre delante; siempre confiar en Él y nunca mirar al Cielo en silencio o con palabras que pudieras ofender; hacer todo el bien que puedas a sabiendas que Él te ve; rogar por los pecadores que el demonio arrebató para oír de los hombres: “¿cómo Dios lo permitió?”. Que esta palabra la dice el que no vive su Amor.

Dijo uno:

El pecado es caída: unas veces, que caíste; y otras, fue que te tiraron. Que el que tira tiene nombre de endemoniado. Que siendo pecado y pecador, uno es que peca; otro es mando de Luzbel, que persigue, ofrece y da, y ya va haciendo pecado de escándalo.

Dijo un Día Jesús a los Discípulos:

“El que sabiendo que sois mis Discípulos, os ofreciera el veneno del pecado, nunca tendrá el Perdón. Porque el que mi Padre en Mí le da el Perdón, ya entra en mi Gloria. Y si el que está al mando de Satanás está en mi Gloria, Yo no soy Dios en la Tierra y en el Cielo”.

“El que haya pecado y se acerque a vosotros, perdonadlo en mi Nombre, que Yo ya os doy Mando”.

Desperté, oí:

Con estas Enseñanzas que Dios da al que elige para enseñar, ¿qué puede aprender del hombre?

Si así no fuera, ¿qué contestaría a las preguntas que el lector hiciera?

Tan sólo este Mensaje da Enseñanza para publicar un libro.

Detén un poco el pensamiento en lo que habrá ya escrito estos 26 años

que Dios trae a diario su espíritu.

***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C3

martes, 29 de diciembre de 2020

Iluminación y Guía

En Sueño Profético decían:

Por muchos que ahí quieran ir en contra del Elegido, muchos más hay Aquí, en la Gloria, que ruegan por él.

Por mucha fuerza que Dios les permita, quedarán como hoja seca en medio del vendaval, que jamás llegará al árbol.

¡Cómo no pensará el hombre, que de no ser de Aquí la Iluminación y Guía, tantos años, Esto ya estaría acabado por el saber del hombre y la maldad del pecado!

Al hombre lo frena en su interior el saber que hay Elegidos viviendo un Mando, que se ve que no es de la Tierra por la seguridad con la que mueve los pies donde ya antes le han dicho “Ve”.

Dijo uno:

Este “Ve” de Dios,

no tiene noche ni día.

Puede empezar en la noche

y terminar en el día.

O en el día hacer petición

y la noche dar alegría

de aquella continuación.

Con estas Enseñanzas, ¡cuánto mal se hubiera quitado! Y en muchos no hubiera llegado la fuerza del pecado, que cada día se está creciendo más con la defensa: “eso no es malo”.

Hablar de Dios, de su Existencia y de su Poder, es freno que hay que enseñarlo.

Desperté, oí:

A un bien,

siempre se opondrá el mal,

para derrotar lo bien hecho.

Pero si el bien es de Dios,

el hombre ya pierde el tiempo.

Paso que da el que Dios manda,

sabiéndolo o sin saberlo,

no puede quedar en fallo.

Si el Instrumento está siempre:

“Señor, yo tu Mando lo hago

entendiéndolo y no entendiéndolo.

El día que no lo entiendo,

es por mí, no por el Cielo”.

***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C9