En Sueño Profético hablaban del tiempo, del Amor de Dios, de la confianza y de la seguridad que el hombre ponía a su vida. Decían:
El tiempo lo debe el hombre utilizar cogiendo el primer tiempo para hacer servicio a Dios, que este servicio puede ser en cualquier profesión que tengas, de acción o de palabras, que si amas a Dios tiempo tú sacas.
Dijo uno:
Si el hombre amara a Dios ¿cómo no sacaría tiempo para publicar estos Escritos cuando debería esperar en la puerta del Elegido para publicar el de cada día, para que ya todos publicados estuvieran?
Ahí, en la Tierra, si uno manda noticia fuera para que todos los hombres se enteren de su cumplir en la Tierra, pues si eso es así ¿cómo aquí puede tener ocultas tantas Palabras que Dios dicta y están escritas en Libretas? Aquí falta Amor y sobra creencia, creyendo el sujetarse la vida.
En esa vida de la Tierra si el hombre pensara que un estornudo puede ser su despedida, ahí en la Tierra, vería el poco tiempo que podía durar esa vida de la Tierra.
Cuanta Enseñanza hay tapada, tan sólo del Dictado, que luego se podrían hacer Libros de Iluminación que Aquí le dan y al escribir más la darán. Pero el hombre no tiene tiempo para hacer público lo que de Aquí llega.
Desperté, oí:
El hombre no tiene tiempo para las cosas de Dios.
¿Cómo puede comprender que Dios ponga a eso razón?
Si debería estar el hombre, con el papel y la máquina, preparado para publicar noticia del que vida y Mundo están en sus Manos.
Si el hombre creyera Esto el miedo hacía el Mando.
Porque paso que das es porque Él te está dejando.
Es pena y desobediencia tener estos Escritos callados.
La pena es para el que ama, porque no lleguen a sus manos.
Y desobediencia injusta es dejar lo de Dios a un lado.
Deberían estar en la puerta, pero en la calle esperando.
Y hacer una reverencia antes de ser entregados.
***
Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V
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domingo, 25 de octubre de 2015
lunes, 21 de marzo de 2011
“Yo Soy el que publico y revelo al mundo la existencia de mi Gloria” - Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 14-15-16
En Sueño Profético decían:
“El que Me ame, buscará en ti mis Palabras. El no querer oírselas al que las lleve de Aquí, ya es renunciar”.
“Nunca Yo fui donde desprecio daban a mi Padre”.
“Yo hablo al espíritu que su materia vive en el Prójimo”.
“Yo Soy Dios Hijo, el que el hombre conoció en la Tierra”.
“Yo Soy el Dios de Aquí del Cielo, y también el de la Tierra”.
“Yo mando que mi Palabra hoy dictada salga a la luz, sin la oscuridad que el hombre quiere darle”.
“Yo Soy Dios Hijo y también Soy Dios Padre”.
“Yo Soy el que publico y revelo al mundo la existencia de mi Gloria”.
Desperté, oí:
Ha sido el mismo Dios
el que ha dado su Mando.
Ha sido el Poder del Padre,
del Hijo, y en Espíritu hablando.
Ha sido el no querer
que Lo sigan despreciando.
Dios manda que se publique,
y se verá publicado.
Y al hombre que no ame a Dios,
Dios lo tiene ya apartado.
El Instrumento publica
porque Dios se lo ha mandado.
Y el que lea los Mensajes,
ve claro que es Dios hablando.
¡Qué pena, para el que ama,
tener esto tan callado!
¡Que pena que juzgue el hombre
al que tiene que juzgarlo!
Debería el hombre pensar
lo que Dios podría hacer
si no hubiera Eternidad.
Dios espera al que ama,
y retira al que se aparta.
No hay mejor certificado,
que vivir siempre a Dios amando.
Pues si el Amor siempre está
en brotes de crecimiento,
dale la duda al demonio
y entrégate a este Reino.
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