En Sueño Profético decían:
La persona que ama a Dios y confía en Él, si lo observas, le ves hechos y palabras de una gran filosofía.
A mí me gustaba seguir a esos hombres rudos que te ponías a hablar con ellos, y una palabra dicha en su boca, parándose y poniendo la mano en tu hombro, era una sentencia.
Dos hermanos trabajaban en la fragua de un tío mío que una hacienda tenía, y en la misma hacienda tenía la fragua. Allí le llevaban los trabajos de otras “cortijás”. Mi tío los dejaba vivir gratis y que criaran los animales que quisieran. Pero a ellos, lo que más los sujetaba allí, era que podían tomar el trabajo de las fincas que quisieran, tenían permiso de los dueños para hacer trabajos donde quisieran. Pues uno de éstos, aunque los dos se complementaban, era ponerse a hablar, y tú cerrar el libro. Yo me iba allí en mis vacaciones, y muchas veces cerraba grandes libros de literatura para aprender de él. Frasco, era el nombre de este filósofo –sobrenombre puesto por mí–. Esta frase que aquí digo, me dejó un día pensando:
–El hombre lucha por ser y tener cuánto y más cuánto. Si pensara en el ayer, que otro murió pensando lo mismo que piensa él…
–¡Llevas razón, Frasco, es mejor no ser el dueño!
Otra vez le dice el hermano:
–Si el dueño es bueno, ya ves a Dios premiando. El hombre debe luchar
por encontrar hombres sanos, porque al tener dinero, tú mismo te haces esclavo. Si eres hombre de Dios, Dios ya te irá presentando el trabajo y el Amor.
Desperté, oí:
¡Que pensamiento del Cielo
nos manda para que piense
el avaro del dinero!
El hombre lucha por ser
y tener cuánto y más cuánto.
Es de mucho más saber,
amar a Dios y pedir
lo que falta pueda hacer.
El letrado, para saber,
iba a la fragua a aprender.
La Grande Filosofía,
Dios al sano se la envía.
La Filosofía viene
del que sabe que no muere.
Del que sabe que un “Don” “Don”,
no es nada si no amas a Dios.
Del que sabe que materia,
ninguno ahí se queda.
Y lo que tiene con él,
Aquí no puede traer.
Tan sólo viene el espíritu
del letrado y del rudo.
Si éstos aman igual,
la clase ahí quedará,
porque Aquí ya se valoran
los hechos que son de Gloria.
***
Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C6
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